Europa afila las armas por si naufragan las negociaciones comerciales con China
Bruselas prepara medidas de defensa comercial para frenar la entrada de vehículos híbridos chinos
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BruselasEs la última oportunidad para negociar. Bruselas ya tiene a punto medidas de defensa comercial en caso de que China no se avenga a limitar sus exportaciones hacia Europa y reducir el déficit comercial, que la Comisión Europea cifra en 1.000 millones de euros diarios. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, se reúne este jueves en Pekín con su homólogo chino, Wang Wentao, que le tiene que presentar su contrapropuesta.
En el último encuentro, celebrado en julio, Bruselas y Pekín se dieron un plazo de tres meses –que se agota este octubre– para demostrar "resultados tangibles" en la reducción del déficit comercial. Entonces, la UE dio un ultimátum a Pekín y le propuso que se autoimpusiera un límite de exportación (alrededor del 15% del mercado europeo) para frenar la desindustrialización de la automoción europea. Esta semana se cierra "la última ventana para la negociación" y, por eso, del resultado de la reunión dependerá si se alcanza un acuerdo o si, por el contrario, la Comisión Europea pulsa el botón de las represalias unilaterales.
El principal escollo es el alud de vehículos híbridos chinos que han llegado a Europa. Después de que la UE impusiera aranceles a los vehículos 100% eléctricos chinos, los fabricantes de China reorientaron su estrategia hacia los vehículos híbridos e híbridos enchufables. Ahora las ventas de vehículos híbridos fabricados en China se han multiplicado en el mercado europeo: representaban en agosto de 2026 cerca del 25% de todas las ventas de híbridos y un tercio de los híbridos enchufables en la UE.
¿Qué pasará, pues, si China rechaza la propuesta europea? La UE ha advertido que desplegará sus armas de manera unilateral. El primer instrumento sobre la mesa, según publica Bloomberg, es establecer un contingente de importación. Hasta un determinado volumen, los vehículos híbridos podrían entrar en el mercado europeo, pero una vez superado este umbral, se aplicarían aranceles a las importaciones adicionales. Se trata de unos gravámenes similares a los que se impusieron sobre los vehículos 100% eléctricos con el objetivo de encarecer los vehículos chinos para que sean poco competitivos frente a los europeos.
Todavía no se ha decidido ni el umbral de las importaciones ni el arancel que se aplicaría, pero el ejecutivo comunitario plantea usar el vehículo híbrido como prueba piloto para reproducirlo en otros sectores. Si este sistema funciona para reducir las importaciones y reequilibrar la relación comercial, podría aplicarse posteriormente en otros ámbitos.
Presión franco-alemana
Todavía no se conocen detalles sobre cuál será la postura de China, pero por parte europea el discurso se ha endurecido. A principios de esta semana, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, enviaron una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que le pedían un instrumento todavía más duro para utilizar en la guerra comercial con China. Las dos economías más fuertes de Europa planteaban una cláusula que permita a la UE excluir a China "inmediatamente" del mercado único, a través de un procedimiento de urgencia.
En el documento conjunto, denunciaban que las "prácticas sistémicas que distorsionan el mercado" ponen en peligro la economía y la base industrial del bloque, hecho que requiere una acción urgente. Si bien la misiva no nombraba directamente a Pekín, sí que hacía mención a la situación de desequilibrio comercial estructural de la UE con "socios clave". El ministerio de Comercio chino respondió instando a París y Berlín a no "politizar en exceso" las cuestiones económicas y comerciales, para evitar "tomar un camino equivocado que se les acabe girando en contra".
La carta franco-alemana supone un giro en la postura que ha mantenido hasta ahora Berlín respecto a Pekín. Tradicionalmente, el gobierno alemán había sido un freno dentro del bloque comunitario a la hora de imponer aranceles, ya que dependía enormemente del mercado asiático para vender allí sus productos. Pero, últimamente, los fabricantes chinos se han convertido en competidores directos de la industria alemana. Mientras que la demanda en el mercado chino ha caído, el déficit comercial alemán con el país se ha disparado hasta máximos históricos.
Otra prueba del rumbo que tomarán las negociaciones es que este miércoles el Parlamento Europeo ha abogado por endurecer la política hacia China. En una resolución, la cámara comunitaria mantiene la puerta abierta al diálogo con Pekín, pero advierte que el gigante asiático supone una "amenaza existencial para la UE" y anima a los dirigentes a confrontarse con él "cuando sea necesario para proteger los intereses" europeos. Asimismo, califica las prácticas comerciales que utiliza de hostiles e injustas, e insta a Bruselas a utilizar "las herramientas que tiene" contra China.
España, sin embargo, nada a contracorriente en lo que se refiere a la relación con Pekín y, a diferencia de las grandes economías europeas, opta por una postura conciliadora y pragmática. De hecho, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se mostró contrario a la escalada comercial de la UE con el ejecutivo de Xi Jinping y pidió la retirada de los aranceles sobre los vehículos eléctricos. El estado español, que es el principal exportador de carne de cerdo a China y que ve las inversiones chinas como una oportunidad de reindustrialización, deberá defender esta posición en la próxima cumbre de líderes de la UE, que se celebra a finales de la semana que viene en Bruselas.