Unión Europea

La receta de Trump que discute la UE para combatir el déficit comercial con China

Los dirigentes europeos quieren cambiar la relación "insostenible" de Bruselas con Pekín

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, en el Consejo de la Unión Europea.

BruselasLa relación que la Unión Europea debe mantener con China ha dividido durante los últimos años a los estados miembros, pero ahora todos coinciden en calificar el déficit comercial entre el bloque europeo y el gigante asiático "de insostenible", según diversas fuentes diplomáticas. Por ello, cada vez son más los gobiernos europeos que abogan por subir el tono contra Pekín, y quieren solicitar en la cumbre de líderes de este jueves y viernes en Bruselas que la Comisión Europea ponga sobre la mesa medidas para limitar las importaciones chinas.

Una de las opciones que está impulsando Francia, que es uno de los estados miembros más proteccionistas, es aprobar un nuevo instrumento inspirado en la política comercial de la administración de Donald Trump contra el gigante asiático. Es decir, la creación de una herramienta legal que permita a Bruselas imponer de manera rápida aranceles a productos chinos o poner un tope de importaciones en ciertos sectores si identifica "prácticas comerciales desleales" con el objetivo de proteger la industria europea.

El gobierno francés siempre ha presionado para que la UE adopte una posición más beligerante con China, pero los últimos días se le están sumando socios que normalmente eran más ambiguos, como los Países Bajos, Bélgica o Polonia. Incluso Alemania, que ha sido el gran defensor dentro del club europeo de mantener las buenas relaciones con el gigante asiático, se ha abierto a estudiar la puesta en marcha de una nueva estrategia a escala de la UE para poner freno al creciente déficit comercial, según informan fuentes diplomáticas a ARA.

tal como pidió Volodímir Zelenski en la cumbre del G-7El apoyo a Ucrania

Más allá del debate sobre China, que se prevé que se cierre el jueves por la noche, los dirigentes europeos esperan volver a poner el foco en Ucrania este viernes –tal como pidió Volodímir Zelenski en la cumbre del G-7– para renovar los esfuerzos de negociación. La cumbre, que contará con la presencia del presidente ucraniano, quiere reafirmar el compromiso con Kiev a través de ayuda militar y de sanciones contra Moscú: Bruselas tiene pendiente desembolsar la totalidad del préstamo de 90.000 millones de euros en forma de armamento y ayudas humanitarias, y prevé avanzar en el 21º paquete de sanciones contra Rusia, que debe permitir contener la famosa flota fantasma rusa con la que el Kremlin financia la guerra.

Después de los incidentes recientes que han involucrado drones rusos en territorio comunitario (como el caso de Rumanía), los estados miembros pretenden endurecer aún más su postura contra Moscú. Pero sobre todo también quieren coordinar sus argumentos en unas futuras conversaciones de paz, en las que aspiran a jugar un papel más relevante, o pretenden acotar cuáles son sus líneas rojas y abordar las garantías de seguridad en Ucrania.

El compromiso más diáfano de la UE con Kiev es el nuevo impulso que ha tomado su proceso de adhesión. Por eso, en esta cumbre, que es la primera después de la caída de Viktor Orbán en Hungría, el bloque europeo quiere escenificar los avances recientes en la integración europea y destacar también los casos de Moldavia y los Balcanes Occidentales, que hace años que permanecen en la sala de espera de la UE.

El otro elemento que planeará es la situación en Oriente Medio después del pacto entre Washington y Teherán –del cual todavía se desconoce el contenido– y la posible misión de países europeos para desminar el estrecho de Ormuz. Francia e Inglaterra ya anunciaron que tienen la intención de encabezar una coalición de países voluntarios europeos para contribuir a la apertura del estrecho una vez se cumplan las condiciones adecuadas. Así, el debate se centrará en hasta qué grado la UE debe asumir la responsabilidad de asegurar el paso por esta vía marítima.

El bloque europeo estudia reforzar una misión ya existente, la bautizada con el nombre de Aspides y que tiene por objetivo proteger las embarcaciones en el mar Rojo de los ataques de los hutíes. De esta manera, la UE quiere paliar los efectos negativos sobre la economía que ha tenido el cierre del estrecho de Ormuz. Por otra parte, se espera que el club europeo –a quien no se ha tenido en cuenta para negociar con Irán– intente marcar perfil sobre los términos del acuerdo y, por ejemplo, insista en la necesidad de que Irán no adquiera armas nucleares.

Los líderes europeos también discutirán sobre Gaza y la imposición de sanciones a Israel. Según el borrador de las conclusiones al que ha tenido acceso el ARA, los estados miembros prevén dar la "bienvenida" a las sanciones contra los colonos en Cisjordania, pero evitarán aplicar más presión diplomática al gobierno Benjamin Netanyahu y, por ejemplo, acordar sanciones al ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraconservador Itamar Ben-Gvir, que humilló a los miembros de la Flotilla. Si bien hay varios estados miembros que, de manera individual, han prohibido la entrada a este dirigente israelí, a día de hoy no hay consenso en el global de la UE para extender este veto a todo el territorio comunitario.

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