"Cuando era más pequeña me habían dicho: «¿Cómo puede ser que me haya ganado una niña?»"
Alba de Lomas, campeona de Cataluña absoluta de ajedrez y creadora de contenido
BarcelonaQuedamos a poca distancia de su club de ajedrez, el Tres Peons, en Gràcia, donde las tardes de verano entrena a niños en un casal. Alba de Lomas, que tiene 23 años y es de Argentona, es campeona de Cataluña absoluta y, en paralelo, crea contenido para las redes para divulgar un deporte mental en el que las mujeres aún son minoría. Su camino en el mundo del ajedrez arrancó un poco por casualidad, cuando aún era una niña. "Empecé con 12 años, cuando mi padre nos enseñó a jugar a ajedrez a mis hermanos y a mí. Siempre digo que al principio el ajedrez no me llamaba mucho la atención, pero mis hermanos jugaban muchos torneos y yo les acompañaba. Hasta que un día, de repente, me atrajo y empecé a jugar", explica. Dice que no hubo nada específico que le hiciera hacer el clic, pero sí que recuerda que se apuntó a un torneo para no federados y que lo ganó. "Esta motivación extra me animó a empezar a competir, pero realmente fue de un día para otro", detalla.
Con todos los años que lleva compitiendo dice que muchas veces ha tenido que jugar contra hombres, porque todavía hoy la presencia femenina en los torneos de ajedrez es residual. "Hay muy pocas mujeres. Solo hay un 7% de jugadoras federadas en Cataluña, es poquísimo. La mayoría de las veces estoy yo sola. A mí el ajedrez me gusta mucho, pero cualquier niña que no sienta tanta pasión lo acabará dejando", dice. Asegura que la mayoría de las veces el trato de sus rivales hombres es respetuoso y juegan en igualdad de condiciones, pero también admite que se ha tenido que ganar su respeto, sobre todo cuando era pequeña. "Alguna vez me habían dejado soltar algún comentario desafortunado, como: «¿Cómo puede ser que me haya ganado una niña si yo me he pasado la vida jugando a ajedrez?»"
En la ficción, los ajedrecistas son retratados como personas superdotadas o directamente genios. Alba de Lomas rompe el mito: "Mucha gente se piensa que para jugar a ajedrez hay que ser muy inteligente, y no tiene por qué. Yo era una niña como cualquiera y en la escuela sacaba unas notas muy normales, pero dedicándome mucho y trabajando cada día llegué a tener cierto nivel. Si quieres ser gran maestra o campeona del mundo, obviamente tienes que tener algo más", explica. Con todo, admite que se ha encontrado con criaturas que solo con un vistazo ya se puede detectar que tienen talento, "porque piensan diferente".
Esto no quiere decir que no haya que trabajar o entrenarse. "En el ajedrez se necesita mucha constancia. Si no la tienes, por más talento que tengas no podrás diferenciarte de los demás", argumenta. Una de las series que han contribuido a solidificar la idea de genialidad que se atribuye a los ajedrecistas es Gambito de dama, de Netflix. "Yo estaba encantada con la serie, aunque hay mucha ficción. Nadie piensa una partida de ajedrez igual que la protagonista, pero los torneos sí que son como se ve en la serie. La mayoría de partidas que juegan en la serie son conocidas, y si eres ajedrecista es muy divertido, porque puedes reconocer quién la jugó", dice.
Aparte de competir, también da clases y crea contenido para las redes para divulgar el ajedrez, siguiendo los pasos de la jugadora sueco-española Anna Cramling, su gran referente. Entre otras cosas, retransmite sus partidas en streaming. "No hay ninguna chica en Cataluña que haga contenido sobre ajedrez, y eso me generaba un poco de vértigo, pero en enero de este año me animé. Intento que cualquier persona pueda entender mi partida, solo tienes que conocer las bases del ajedrez", explica De Lomas. Tanto con los contenidos que crea como con las clases que imparte quiere intentar ser un referente para que las niñas se sientan acogidas en el ajedrez. "Mi primera entrenadora fue Elisabeth Riera, que sigue compitiendo. Para mí era muy importante que fuera una chica, porque me era más fácil abrirme", recuerda.