Por qué Europa no celebra la victoria demócrata?

París y Berlín advierten que la administración continúa intacta y que, por tanto, la política exterior también

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el domingo en Escocia.
04/11/2026 - 17:12 h

BruselasLas capitales europeas se han despertado este miércoles con titulares sobre la ola demócrata en el Congreso de los Estados Unidos. A pesar de la euforia y las esperanzas que esto haya podido generar en algunos despachos, las declaraciones institucionales han sido más bien descafeinadas y han optado por la prudencia. Una prudencia que evidencia que, a pesar del revés electoral de los republicanos, no se esperan grandes cambios en política exterior.

París y Berlín, los más madrugadores, han aportado una dosis de realidad con la constatación de que las elecciones de medio mandato no cambian el liderazgo de la Casa Blanca y que, por tanto, su interlocutor seguirá siendo el mismo: Donald Trump. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, ha felicitado a los demócratas por una "victoria histórica", pero ha hecho notar que la administración norteamericana seguirá intacta. Así, ha dejado claro que Berlín seguirá cooperando con confianza y que se pondrá en contacto tanto con los demócratas como con los republicanos.

El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, ha evocado la misma idea. Ha insistido en que Trump sigue al cargo de la política exterior y ha advertido de que se trata de un líder "imprevisible". A parecer del titular de Finanzas, el presidente republicano tiene dos opciones: "o decide elevarse por encima de la batalla", es decir, reconoce que hacen falta cambios sobre todo "en lo que respecta a los precios de la gasolina, que afectan directamente a la gente", o bien sigue igual. "Francamente, esto es algo que tendremos que vigilar en los próximos días", ha añadido.

Bruselas, que ha mantenido silencio hasta primera hora de la tarde, se ha expresado con cautela, limitándose a decir que espera que las cámaras norteamericanas sigan "dando apoyo a Ucrania y presionando a Rusia". "Los votantes norteamericanos han decidido", ha dicho la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, que ha subrayado que "Europa y los Estados Unidos son más fuertes juntos".

Pedro Sánchez, esperanzado

Inmerso en la precampaña electoral, el presidente español, Pedro Sánchez, es el único que se ha agarrado a la victoria demócrata para tomar impulso. "Pasó en Brasil. Acaba de pasar en los EE. UU. Y pronto pasará en España", ha escrito en un mensaje en X, enmarcando los resultados en una ola política progresista. El dirigente socialista ha dicho que la sociedad norteamericana ha votado "en contra de las políticas que solo empobrecen", en contra del "negacionismo climático" y en contra de los "privilegios de las élites".

El mensaje más contundente ha llegado desde Teherán. Ocho meses después de iniciar una ofensiva que ha hecho disparar los precios del combustible en todas partes –también en los Estados Unidos–, los líderes iraníes han leído en el resultado de las elecciones un rechazo a la campaña militar de Trump. "Por conciencia o coste de la vida, los norteamericanos han dicho no a la guerra, y damos apoyo a este mensaje", ha escrito el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en X. El mismo Trump ha reconocido que el precio del combustible ha afectado negativamente a los resultados republicanos en los comicios.

El presidente de Sudáfrica, que también ha sido el blanco de los golpes de Trump –quien ha acusado al país de perseguir a la gente blanca–, ha dicho que los resultados marcarán el comienzo "de una nueva era" en las relaciones mundiales. "El pueblo americano ha hablado –ha dicho Cyril Ramaphosa–. Creo que esto introducirá una nueva era en las relaciones mundiales".

¿Qué puede cambiar en el mundo con un Congreso demócrata?

Los primeros dos años de mandato de Trump han estado marcados por el caso omiso que ha hecho de las cámaras legislativas, tanto del Senado como del Congreso, a pesar de tener mayorías republicanas. Con algunas excepciones contadas –como por ejemplo la aprobación de la big beautiful bill, las votaciones presupuestarias y la elección de los jueces federales–, Trump ha gobernado a golpe de decreto, particularmente en el ámbito de la política exterior. La polémica detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro y la campaña militar en Irán, por ejemplo, no fueron consensuadas con la cámara baja. ¿Qué hace pensar, pues, que esta dinámica cambiará?

Esta es la advertencia que hacen diversos analistas en las principales cabeceras europeas: un Congreso demócrata no frenará el comportamiento errático del presidente estadounidense a escala internacional, igual que tampoco tenía opción de hacerlo un Congreso republicano. Incluso podría hacer lo contrario. "Debemos prepararnos no para unas relaciones transatlánticas más armoniosas, sino para más acritud y aún más exigencias de Trump a Europa", advierte en Politico Wolfgang Ischinger, diplomático alemán presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich durante mucho tiempo.

"El enfoque de Donald Trump sobre la política exterior de EE. UU. probablemente no cambiará –afirman las analistas Célia Belin y Majda Ruge, del think tank ECFR–. Todavía podrá utilizar ampliamente su poder presidencial: imponer aranceles, ordenar la retirada de tropas, debilitar las alianzas de larga duración de Estados Unidos y potencialmente lanzar operaciones militares o cerrar acuerdos comerciales con gobiernos extranjeros. Su veto bloqueará cualquier legislación demócrata significativa". Dicho de otra manera, un presidente más acorralado a nivel interno puede tratar de buscar victorias políticas en el exterior.

En el ámbito donde más se podría notar la presencia demócrata en el Congreso es en la ayuda a Ucrania. Los legisladores tendrán más capacidad para presionar a la administración Trump para que mantenga el apoyo militar y económico a Kiev, fiscalizar las decisiones de la Casa Blanca y aprobar nuevas partidas de ayuda. Pero, incluso así, el envío de armamento depende en última instancia del presidente, que puede decidir bloquearlo si lo desea.

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