La izquierda lidera un recuento de infarto en Suecia
Los socialdemócratas ganan y la extrema derecha baja al tercer lugar, pero no queda claro qué bloque podrá gobernar
CopenhagueEl recuento de las elecciones generales del domingo en Suecia se está haciendo muy largo. Los socialdemócratas han ganado, pero el resultado es tan ajustado que no queda claro si podrán formar gobierno con otros partidos de izquierdas o si la coalición de la derecha, que incluye a la extrema derecha, podrá sumar la mayoría. La participación ha superado el 80%.
Con el 94 escrutado, la coalición de izquierdas obtendría 176 diputados y la de derechas 173. El Partido Socialdemócrata obtiene el 29% de los votos y 100 escaños, seguido por el Partido Moderado (19,8%), con 70 escaños, y, en tercer lugar, la extrema derecha de Demócratas de Suecia (17,6%), que tendría 62 diputados. Los partidos del bloque progresista obtendrían una mayoría muy ajustada con el 49,3% de los votos, respecto a los partidos del bloque conservador, que han obtenido un 49,1%. El desenlace final de las elecciones puede depender del recuento del voto exterior, que no se sabrá hasta el próximo miércoles. Según la televisión pública SVT, la diferencia entre los dos bloques, el progresista y el conservador, es de solo 20.000 votos.
Si quieres investigar el gráfico con más detalle, abre la versión en alta resolución en otra pestaña.A pesar de haber ganado las elecciones, los socialdemócratas de Magdalena Andersson han obtenido el peor resultado de su historia con un descenso del 2,7% respecto a las generales de 2022, que ya supusieron un varapalo para el partido. Con todo, la formación vuelve a ser la más votada de Suecia y si se confirma el resultado tendrá la oportunidad de liderar un nuevo gobierno, en un contexto europeo en el que los partidos socialdemócratas han ido perdiendo peso y poder. Por su parte, la ultraderecha, que aspira a conseguir un lugar en el gobierno si los partidos del bloque conservador consiguieran reeditar la mayoría, por primera vez ha visto que sus resultados se quedaban estancados respecto a los últimos comicios.
Las elecciones han estado marcadas por el debate sobre el estado de los servicios públicos, la inmigración y la economía, pero también por la posibilidad de que los Demócratas de Suecia entren por primera vez en el gobierno y pasen a formar parte del ejecutivo del país.Una posible entrada de la extrema derecha en el ejecutivo culminaría la transformación de los Demócratas de Suecia, un partido que durante décadas ha sido un paria de la política sueca y que ahora es considerado por el bloque conservador un socio de gobierno legítimo y fiable. El primer ministro, Ulf Kristersson, (62 años), fue elegido en el cargo en el año 2022 liderando una coalición con el Partido Cristianodemócrata y el Partido Liberal. Esta mayoría fue posible gracias al apoyo del SD, que, aunque quedó fuera del gobierno, ha logrado ejercer una gran influencia sobre el ejecutivo, sobre todo en políticas de inmigración y seguridad, que han sido uno de los principales factores del giro conservador que Suecia ha experimentado en los últimos años.Puerta cerrada
Uno de los principales escollos para Andersson sería conseguir formar una mayoría de gobierno entre los partidos del bloque progresista, ya que durante la campaña se han mostrado bastante divididos entre ellos. Este bloque tiene cuatro formaciones además de los socialdemócratas: el Partido del Centro (de tradición agraria y centrista), el Partido Verde y el Partido de la Izquierda (feminista y ecologista, el más a la izquierda del Parlamento). Durante la campaña, el Partido del Centro se ha opuesto frontalmente a incorporar al Partido de la Izquierda a un posible gobierno de coalición. A la vez, las formaciones situadas más a la izquierda han cuestionado la restrictiva política migratoria de los socialdemócratas. Más allá de esto, Andersson ha expresado preocupación por incorporar al Partido de la Izquierda a un posible gobierno después del escándalo que ha causado en campaña que algunos de sus miembros expresaran su apoyo a la organización palestina Hamás, considerada un grupo terrorista. Por todo esto, los analistas no descartan que los socialdemócratas puedan buscar formar una mayoría de centro, aunque también será difícil.
La otra cara de la noche electoral ha sido el descenso del partido de ultraderecha Demócratas de Suecia, que desde que entró en el Parlamento en el año 2010 había mejorado sus resultados en cada elección. Más allá del descenso de los socialdemócratas, los ultras son el partido que más empeora sus resultados respecto a las elecciones de 2022.
En los últimos cuatro años, la formación liderada por Jimmie Akesson ha sido una pieza clave para sostener la coalición de gobierno conservadora, que esta vez no ha conseguido la reelección. Los ultras han influido de manera clara sobre el ejecutivo de Ulf Kristersson, sobre todo en lo que se refiere a las políticas de inmigración y seguridad. En los anteriores cuatro años, el país nórdico ha dado un giro claro en su política migratoria.
SD había sido considerado como un partido paria durante décadas por sus vínculos con grupos supremacistas blancos y neonazis, pero en los últimos años Akesson ha sabido transformar el partido hasta convertirlo en un socio legítimo y fiable para los partidos del bloque conservador. El año pasado, el partido publicó un extenso informe sobre sus orígenes, detallando sus vínculos pasados con organizaciones fascistas, y señalando las opiniones antisemitas y xenófobas que habían manifestado algunos de sus miembros, por los cuales Akesson pidió perdón públicamente.
Inmigración y seguridad
En estas elecciones, los analistas han advertido que la inmigración y la seguridad, dos de los temas que SD ha explotado electoralmente en los últimos años, han perdido peso entre las principales preocupaciones de los votantes. Este hecho coincide con la bajada del número de tiroteos y de la violencia protagonizada por las bandas en el último año. Según datos de la policía, los incidentes por armas de fuego se han reducido a la mitad en este 2026, con 48 tiroteos y 12 muertos por armas de fuego, unos datos que paradójicamente ponen de relieve hasta qué punto la violencia de las bandas ha sido un problema grave en el país nórdico.
El líder de los moderados Kristersson atribuye este descenso de la violencia a la acción de su gobierno, aunque el problema de la delincuencia organizada persiste. Su ejecutivo ha endurecido las penas por los delitos violentos y ha dado mayores poderes a los cuerpos policiales para actuar contra el crimen organizado además de rebajar la edad penal a los 14 años. El Partido de los Moderados también ha reivindicado en campaña que en la última legislatura ha impulsado el crecimiento económico con medidas como bajar los precios de la energía y los alimentos, a la vez que se ha reducido la llegada de solicitantes de asilo hasta mínimos históricos.