Ofensiva contra Mélenchon: Macron le cuelga la etiqueta de extrema izquierda
La etiqueta de extremista en el partido de Mélenchon que sacude el escenario político
París¿Francia Insumisa (LFI) es un partido de extrema izquierda? En un país donde el gobierno clasifica oficialmente a los partidos en diferentes bloques políticos, la respuesta no es inofensiva. Puede marcar el futuro político de Francia. El partido creado por Jean-Luc Mélenchon en el 2016 siempre ha tenido la etiqueta de izquierda radical –que la formación asume–, y ya estaba clasificado en el bloque de la izquierda, pero una circular que el ministerio del Interior publicó el 2 de febrero de cara a las elecciones municipales que se celebran en marzo sitúa a la formación en el bloque del extremo.
"Yo no hago la clasificación pero no hay ningún misterio en que son de extrema izquierda", ha asegurado Emmanuel Macron. El ministro del Interior, Laurent Nuñez –antes el máximo responsable de la Policía de París– ha justificado la decisión por las críticas de los insumisos a las fuerzas policiales o el recurso "sistemático" de las mociones de censura.
En el bloque de extrema izquierda hay partidos minoritarios que defienden romper con las estructuras del Estado, como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), que quiere acabar con la propiedad privada y propone una "ruptura con el Estado y sus instituciones", o Lucha Obrera (LO), que promete "como". En resumen, el gobierno francés clasifica como extrema izquierda a los partidos que van en contra de los principios y los valores de la República, los que se sitúan fuera del marco republicano.
"La extrema izquierda son los movimientos trotskistas y anarquistas que cuestionan la República, que la consideran indisociable del capitalismo. La propuesta política de LFI, así como su discurso general, por muy radicales que sean, siguen siendo republicanos", defiende Thomas Legrand, editorialista de Liberación en un editorial publicado esta semana en el diario francés.
Imagen negativa
El problema para los insumisos no es menor. La etiqueta de extrema izquierda supone convertirse en un partido indeseable cara a la opinión pública, con una imagen alejada de un partido de gobierno. Es lo que la derecha, la extrema derecha y los macronistas intentan desde hace tiempo. Todo el arco parlamentario, salvo la izquierda, presenta a LFI como extremista, especialmente desde los ataques de Hamás del 7 de octubre. La defensa de los palestinos y las críticas a Israel sirven a los demás partidos para recurrir al mantra del antisemitismo.
"Cualquier excusa sirve para describir a Mélenchon como un extremista. Que lo sea o no, no es la cuestión –apunta el politólogo Philippe Marlière, profesor de la University College de Londres, en el ARA–. Cuando quieres desacreditar a la izquierda, se empieza siempre por aquí:" se dice que es un partido extremo.
Los insumisos y sus votantes son claves para una alianza de los partidos de izquierdas: si LFI es extrema izquierda, se aleja la posibilidad de un futuro pacto con los socialistas, los Verdes y los comunistas para las elecciones presidenciales o para las legislativas. Como en Francia las elecciones están siempre a dos vueltas, la izquierda dividida lo tiene muy complicado para hacerse fuerte en la Asamblea Nacional o para llegar al Elíseo.
Cordón sanitario
Ahora que les insumisos son considerados oficialmente de extrema izquierda, los partidos no han dejado pasar la oportunidad de atizar el miedo a que gobierne Mélenchon. La extrema derecha de Le Pen, a la que se le ha impuesto un cordón sanitario durante años, ha llegado a pedirlo ahora contra LFI.
La muerte la semana pasada de un militante ultra en una pelea con jóvenes antifascistas vinculados a la Joven Guardia Antifascista, un grupo de extrema izquierda fundado por un diputado de LFI, ha dado más argumentos a los defensores de describir al partido como extremista.
Francia Insumisa ha presentado un recurso al Consejo de Estado para revocar la etiqueta de extrema izquierda y el resto de partidos del bloque progresista han criticado la decisión del gobierno. El líder de los socialistas, Olivier Faure, ha advertido de que es "injusto" y ha denunciado que la decisión es una maniobra para desmonizar la extrema derecha de Le Pen. Los medios de comunicación con una línea editorial conservadora, la mayoría en manos de Vincent Bolloré, también desempeñan un papel importante en la campaña contra LFI, al tiempo que rebajan el extremismo de Marine Le Pen. Le Figaro, por ejemplo, ha dejado de calificar a Reagrupament Nacional como extrema derecha y hablan de "partido nacionalista".
Comportamiento de los líderes
"El programa de LFI no es extremista en sí mismo, en el sentido que respeta a las instituciones, pero considero que el comportamiento de los miembros del partido es un comportamiento extremista, y es así desde hace tiempo –sostenía a France Inter Guillaume Roquette, periodista de Le Figaro y profesor de sociología política de la Universidad de Lausana, que apunta a la personalidad "carismática" y "firme" del líder del partido para explicar que algunos tachen la formación de extremista–. La forma de hablar de Mélenchon puede ser un poco dura".
Otros expertos sostienen de forma categórica que no se puede etiquetar al partido como extremista. "No hay ni un solo argumento que permita clasificar a LFI como extrema izquierda; no se sostiene", defendía en Liberación el sociólogo Manuel Cervera-Marzal, autor de El populismo de gauche [El populismo de izquierdas], un librosobre el partido de Mélenchon. La diferencia fundamental entre LFI y los partidos de extrema izquierda es que los insumisos son "un movimiento parlamentario que suscribe el juego electoral al 100%", mientras que el resto de partidos consideran que el cambio social "no pasa por las urnas, sino por la calle o incluso por las armas", concluye.