El Parlamento italiano aprueba la polémica reforma de Meloni que cambia las reglas electorales

La nueva ley busca asegurar mayorías absolutas mediante la introducción de un paquete de escaños adicionales para el partido más votado

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Giorgia Meloni, primera ministra de Italia.
08/10/2026 - 18:13 h

RomaCon 227 votos a favor y 164 en contra, la Cámara de los Diputados de Italia ha dado luz verde este jueves a una nueva ley electoral impulsada por la primera ministra, Giorgia Meloni, que cambia las reglas del juego solo unos meses antes de que los italianos vayan a las urnas en 2027. La nueva ley electoral busca asegurar mayorías absolutas mediante la introducción de un paquete de escaños adicionales para el partido o coalición más votado y permitirá así al futuro gobierno elegir al próximo presidente de la República sin tener que pactar con el resto de fuerzas políticas, como se había hecho hasta ahora.

La principal novedad del texto es la eliminación de las circunscripciones uninominales, en las que hasta ahora resultaba elegido el candidato más votado, a favor de un sistema proporcional que favorece la formación de coaliciones. En un país que acumula 68 gobiernos en 80 años, según el ejecutivo–que tiene mayoría absoluta en las dos cámaras del Parlamento– el objetivo es garantizar la estabilidad de los futuros ejecutivos mediante un mecanismo que otorga 70 diputados y 35 senadores adicionales a la coalición que obtenga al menos el 42% de los votos. Si ninguna lista llegara a esta cifra, el reparto de los escaños sería proporcional.

Un premio de "gobernabilidad" que permitirá a la coalición ganadora elegir al próximo presidente de la República sin tener que llegar a un acuerdo con el resto de partidos, como se ha hecho históricamente, ya que el ejecutivo que salga de las urnas el año próximo tendrá suficiente mayoría para elegir al sucesor del actual jefe de estado, Sergio Mattarella, cuyo mandato termina en 2029. Una anomalía democrática que la oposición considera inconstitucional y que se tendrá que resolver en los tribunales.

"Existe esta nostalgia sutil pero persistente por los veinte años de fascismo que todavía os inspira. Para vosotros, la democracia en su versión moderna es un régimen iliberal encubierto, una autocracia", ha denunciado el ex primer ministro Giuseppe Conte, líder del Movimiento 5 Estrellas, que acusó al ejecutivo de aprobar la reforma por "miedo a perder" las próximas elecciones. Por su parte, la líder del Partido Democrático (PD), Elly Schlein, ha calificado la reforma de "estafa" y ha criticado que el gobierno pretenda "cambiar las reglas del juego y las leyes con la partida ya empezada".

Mientras tanto, Riccardo Magi, secretario del partido de oposición +Europa, que lleva una semana en huelga de hambre, ha criticado la reforma porque cuadruplica el número de firmas que cada partido debe recoger en cada circunscripción para poder presentarse a las elecciones, una medida que excluirá a los partidos políticos más pequeños del Parlamento.

Otro de los aspectos más polémicos es la estructura de las listas electorales. La nueva ley recupera un sistema de cabezas de lista bloqueados combinado con la opción de que los votantes expresen preferencias por otros candidatos, una fórmula que había causado desacuerdos entre los socios de gobierno durante las negociaciones.

La oposición también cuestiona el uso que el gobierno ha hecho de una moción de confianza para sacar adelante la reforma. Esta ha sido una estrategia con la que Meloni ha intentado evitar que los llamados francotiradores —como se conoce en Italia a los diputados que votan en contra de las instrucciones de su partido— entraran en juego, después de que varios senadores de la Liga y de Fuerza Italia —socios de Hermanos de Italia en la coalición de gobierno— votaran en contra de varias enmiendas en julio, durante el trámite del proyecto de ley en el Senado, aprovechando la votación secreta.

La reforma ha recibido el nombre de Stabilicum y representa una victoria política para Meloni, que así ha conseguido hacer piña con sus aliados tras las recientes tensiones. "A quienes esperaban ver a la centroderecha dividida, hoy respondemos con acción: estamos unidos, unidos en el propósito y decididos a cumplir los compromisos que hemos adquirido con la ciudadanía", ha dicho la primera ministra, que había amenazado con dimitir si la Cámara de Diputados rechazaba el proyecto de ley.

Dudas sobre la coalición progresista

La ley electoral, aprobada pocos meses antes de las elecciones y sin debate parlamentario, llega en el peor momento posible para la oposición, que corre contra reloj para construir una coalición progresista, pero que finalmente podría resultar ser una espada de doble filo para la líder de Hermanos de Italia.

Cuando se propuso por primera vez, el bloque de derechas alcanzaba fácilmente el umbral del 42 por ciento. Pero eso era antes de la aparición de Futuro Nacional, el partido de extrema derecha liderado por el exgeneral Roberto Vannacci que, según las últimas encuestas, sería esencial para garantizar la reelección de Meloni. El problema es que ni Fuerza Italia ni la Liga —donde Vannacci comenzó su carrera política— están dispuestos a abrir las puertas de la coalición a la controvertida figura militar.

La reforma de la ley electoral era una de las promesas con las que el bloque de derechas se presentó unido a las elecciones de 2022, y su aprobación fue esencial para garantizar la estabilidad de la coalición actual, sobre todo después de que el gobierno no haya conseguido sacar adelante ninguna de las iniciativas incluidas en su programa durante la legislatura, como por ejemplo la elección directa del primer ministro o la reforma judicial.

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