Elecciones en Hungría

Los resultados provisionales en Hungría proyectan una mayoría de dos tercios para la oposición de Péter Magyar

Las elecciones registran una participación histórica: a las 17 h ya había votado más gente que en cualquiera de las elecciones anteriores

Act. hace 12 min

Enviada especial a BudapestLos resultados provisionales de la autoridad electoral de Hungría proyectan una ventaja abrumadora para Tisza, el partido opositor liderado por Péter Magyar, y una derrota sin paliativos para el primer ministro, Viktor Orbán. Con un 45,7% escrutado, Tisza se llevaría 135 escaños, mientras que Fidesz se quedaría con 57 diputados. El partido de ultraderecha Mi Hazánk (Mi Patria), se llevaría siete. El Parlamento húngaro tiene 199 escaños, con lo cual, estos resultados supondrían una mayoría de dos tercios para Tisza.

daban un amplio margen de ventaja a TiszaPéter Magyar ha hecho su primer discurso media hora después del cierre de las urnas y se ha mostrado "optimista". Ha subrayado que el trabajo de más de 50.000 observadores del partido ha ayudado a prevenir gran parte del fraude electoral, pero ha asegurado que, a pesar de ello, han recibido informaciones de miles de casos en diversos puntos del país, "algunos de ellos, graves". En la sede de Fidesz de momento no ha aparecido públicamente el primer ministro, Viktor Orbán, pero sí que lo ha hecho su jefe de gabinete, Gergely Gulyas, que ha dicho que confía en que la actual coalición de gobierno podrá gobernar como hasta ahora.

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Todas las encuestas independientes publicadas durante la campaña daban un amplio margen de ventaja a Tisza. Desde que salió de Fidesz hace dos años, Magyar ha conseguido aglutinar prácticamente toda la oposición al gobierno de Orbán, que ha gobernado con mayorías absolutas los últimos dieciséis años ininterrumpidamente. Dos sondeos publicados justo al cierre de los colegios, pero elaborados días antes de las elecciones, hacen una proyección muy favorable a Tisza, entre 132 y 135 escaños, de los 199 en total.

Con todo, analistas y ciudadanos alertan de que no se puede dar nada por hecho antes de que haya los resultados oficiales. En los colegios electorales de Budapest hay hoy diversos grupos de observadores que supervisan el proceso. La organización Tiszta Szavazás (Voto Net), que lucha contra la corrupción electoral, ha difundido un comunicado en el que asegura que ha recibido informes de "transporte organizado" y "compra de votos" en las ciudades de Debrecen, Pécs y Kemecse. También ha afirmado que en Dabas, un pueblo al sur de Budapest, se habían repartido dinero delante de un colegio electoral.

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Objetivo: controlar el Parlamento

en las zonas rurales hay mucha gente pro-FideszPor su parte, el líder opositor ha prometido devolver Hungría a la vía democrática y eliminar el sistema corrupto que ha implantado el primer ministro. Pero no tendrá suficiente con una mayoría simple. La clave es conseguir una representación equivalente a dos tercios del Parlamento, la que tiene Fidesz desde 2010. Esto le permitió durante el primer mandato cambiar la Constitución sin tener que consultarlo con ningún otro partido y empezar a eliminar los principales mecanismos de control al gobierno. “Si Tisza gana pero no tiene dos tercios del Parlamento, tendrá las manos muy atadas para hacer reformas”, avisa la analista húngara Zsuzsanna Végh, asociada al think tank European Council on Foreign Relations (ECFR).

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El hemiciclo h\u00fngaro tiene 199 escaños, desde la modificación de la ley electoral impulsada por Fidesz en 2011 —antes, tenía 386—. Los electores votan con dos papeletas: una de una lista nacional, de la que salen 93 diputados que se reparten de manera proporcional, y otra en la que eligen representantes locales, de la que salen los 106 restantes: el ganador por mayoría simple se lleva el escaño. La reforma reforzó los distritos uninominales, cosa que favorece a los partidos con más apoyo en zonas menos pobladas, como es el caso de Fidesz. En cambio, hay una gran concentración de votantes opositores en distritos urbanos muy poblados, especialmente en Budapest, cosa que en los últimos años ha perjudicado al resto de partidos.

"Todo el mundo quiere el cambio"

A primera hora de la tarde, en la explanada frente al majestuoso Parlamento húngaro, los grupos de turistas se mezclaban con una quincena de personas que montaban una estructura de luces y altavoces. "No lo organiza nadie, somos un grupo de personas privadas... es un festival de techno, no es nada político", explica uno de los tres hombres que están montando unos lavabos portátiles a pocos metros de allí. Están justo delante del ministerio de Construcción y Transporte, que está blindado con vallas metálicas y agentes de policía. Les pregunto si han votado y qué expectativas tienen. No se explaya en la respuesta, que es bastante concisa: "Todo el mundo quiere el cambio".

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En los colegios electorales, los mensajes recibidos van en la misma línea. Pero uno de los pocos que acceden a responder (sin decir su nombre) apunta al motivo: "Aquí en Budapest la gente es más liberal, pero en las zonas rurales hay mucha gente pro-Fidesz". "Soy una persona LGTBI y me gustaría mucho ver a Orbán fuera del gobierno", afirma. Uno de los objetivos de la cruzada ultraconservadora del gobierno de Viktor Orbán ha sido este colectivo. "Todo el mundo a mi alrededor está muy esperanzado en que ganará Tisza, pero yo tengo mis dudas", admite.

Una chica que acaba de votar en el mismo colegio es optimista, pero tampoco las tiene todas consigo: "Tengo muchas esperanzas, pero también tengo una mezcla extraña de sentimientos. Tengo miedo... si no gana Tisza, será un desastre". Y apunta a una posibilidad que planea en el ambiente hoy en Budapest: "Si no gana la oposición, quizás la gente se sublevará y saldrá a la calle a protestar".

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