Rutte hace un llamamiento a los aliados europeos a instaurar "la OTAN 3.0"
El secretario general de la Alianza Atlántica da por hecho que el Pentágono abandonará en parte la seguridad europea
BruselasEstados Unidos impulsó la OTAN después de la Segunda Guerra Mundial para evitar que la antigua Unión Soviética ganara terreno e influencia en la Europa más occidental. Y, bajo el paraguas de este entendimiento militar, los aliados europeos se desentendieron en gran parte de su seguridad y la externalizaron a Washington. Esta es la primera etapa de la Alianza Atlántica, según fuentes del propio organismo militar.
La segunda comenzó con la caída del Muro de Berlín. La principal razón de ser del organismo militar –defenderse y disuadir Moscú de un ataque– parecía que iba a desaparecer. Rusia incluso dio pasos hacia un acercamiento a la OTAN y los dirigentes europeos llegaron a poner en duda la necesidad de la Alianza Atlántica. Sin embargo, la guerra de Ucrania y la llegada de Donald Trump han vuelto a delimitar un antes y un después.
Este miércoles el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, ha marcado el camino de lo que debe ser la "OTAN 3.0", un concepto que hace meses acuña la administración Trump. El dirigente neerlandés ha asegurado que el objetivo es que los aliados europeos "adquieran más responsabilidad en su defensa" y ha dado por hecho el abandono de Washington de la seguridad europea, ya que su principal interés ha dejado de ser evitar un expansionismo ruso. "De esta manera se permitiría que nuestro aliado más grande con diferencia, Estados Unidos, que tiene que hacer frente a múltiples escenarios, se reoriente más, por ejemplo, hacia Asia", ha dicho Rutte.
Además del secretario general de la OTAN, un grupo informal de aliados europeos del este y del norte de Europa también se han hecho suyo el concepto de la OTAN 3.0 y se han comprometido en un comunicado conjunto a hacerlo realidad. ¿Cómo? Incrementando sus capacidades militares y su gasto en defensa en los próximos años, al menos hasta el 5% del producto interior bruto (PIB), tal como exige Trump.
Habrá que ver, sin embargo, si un aumento del dinero que los estados europeos destinan a la seguridad se acaba traduciendo en más capacidad de influencia en el organismo militar –tal como reclaman los dirigentes europeos– o si esta OTAN 3.0 también estará bajo el control casi absoluto del inquilino de la Casa Blanca.