Elecciones en Hungría 2026

Simulaciones de magnicidio e insultos: Putin pone toda la carne en el asador para mantener a Orbán

El Kremlin interfiere en las elecciones de Hungría porque no quiere perder un aliado clave en la Unión Europea

Albert Sort
27/03/2026

MoscúEn Moscú han sonado las alarmas. Después de dieciséis años, peligra la continuidad de Viktor Orbán al frente de Hungría. Vladímir Putin teme perder su gran aliado en la Unión Europea, una piedra en el zapato para el apoyo de Bruselas a Kiev y terco comprador de los repudiados gas y petróleo rusos. Para intentar evitarlo, diversos medios han advertido que el Kremlin ha puesto en marcha una operación para influir en las elecciones del 12 de abril. Acciones que incluyen desde el desembarco de espías en Budapest hasta campañas de desinformación en las redes y, hasta incluso, pensar en la escenificación de un falso atentado contra el actual primer ministro para relanzar su popularidad.

Según el medio de investigación VSquare, Putin ha confiado la carpeta húngara a Serguéi Kirienko, su subjefe de gabinete y el arquitecto del sistema electoral ruso, que garantiza la obediencia de todos los candidatos al presidente. Kirienko ya puso a prueba sus tácticas en las últimas elecciones legislativas de Moldavia, en septiembre pasado, donde fracasó en el intento de impedir el triunfo del bloque proeuropeo. Aun así, se prevé que el modus operandi sea el mismo. Al menos tres miembros de la inteligencia militar de Moscú se han instalado en la embajada rusa en Budapest, con pasaportes diplomáticos, desde donde coordinan la estrategia de manipulación en las redes.

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La campaña no la lleva a cabo directamente el Kremlin, sino la Agencia para el Diseño Social, un ente opaco dedicado a la influencia política, supervisado en última instancia por Kirienko, que sustituyó a las granjas de bots y trolls cibernéticos de Yevgueni Prigozhin. Según el Financial Times, la intención es presentar a Orbán como un líder fuerte con amigos globales, como Donald Trump, en contraste con su rival, Péter Magyar, a quien se retrata como un títere de Bruselas sin apoyo externo. Al mismo tiempo, pero, hay que procurar que la interferencia rusa no sea nada evidente porque podría resultar contraproducente para el partido del primer ministro. La responsabilidad de difundir este relato corresponde a agentes autóctonos progubernamentales.

El medio ruso opositor The Insider ya ha recogido algunas de las informaciones falsas que los hackers rusos han esparcido por la red los últimos días. Muchas de ellas buscan explotar el choque entre Orbán y Volodímir Zelenski. Por ejemplo, está haciendo circular un titular de una entrevista inexistente del presidente ucraniano a la publicación Politico en la que llama a los votantes húngaros "retrasados". También un supuesto vídeo deEuronews, citando Human Rights Watch, denuncia más de mil ataques de refugiados ucranianos contra ciudadanos húngaros en toda Europa.

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Falsos intentos de magnicidio

Estos mismos bots han ido más allá distribuyendo vídeos sobre presuntos intentos de asesinato contra Orbán y amenazas de golpe de estado, un extremo que los expertos consideran inédito. Una noticia atribuida falsamente a Deutsche Welle afirmaba que un grupo de refugiados ucranianos había muerto al intentar detonar un artefacto explosivo cerca de la oficina del primer ministro húngaro. Otro vídeo, con logotipo de la televisión moldava, informaba de los pretendidos mensajes de ucranianos incitando a ciudadanos de Hungría a coger las armas para derrocar a Orbán.

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La fantasía de un atentado contra el primer ministro húngaro se basa en una propuesta de la inteligencia exterior rusa (SVR) revelada por el Washington Post. Según el diario, los espías sugerían orquestar esta escenificación como un "punto de inflexión" que "alterara radicalmente el curso de la campaña" y catapultara a Orbán. El precedente se encontraría en los intentos de magnicidio contra Trump o contra el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, cercano al húngaro. No es la primera vez que la SVR fabula amenazas inexistentes para desestabilizar países vecinos. Sin ir más lejos, en vísperas de las últimas elecciones en Moldavia, afirmó que la OTAN preparaba una invasión inminente desde Rumanía.

Tanto Rusia como Hungría niegan rotundamente estas acusaciones. El Kremlin asegura que son "falsificaciones", mientras que el gobierno húngaro descarta cualquier injerencia rusa, lo atribuye a una campaña de la izquierda y a un "intento lamentable de desviar la atención de las amenazas del presidente ucraniano". Anteriormente, Zelenski había insinuado que entregaría la dirección de Orbán a sus soldados para que "hablaran en su lengua", en pleno conflicto por la decisión de Ucrania de impedir el paso de petróleo ruso hacia Hungría. Unas palabras que el primer ministro ha utilizado para atizar el antagonismo con el presidente ucraniano, para cortar el suministro de gas hacia Kiev y para reforzar su posición prorusa en la guerra.

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El bloqueo húngaro al préstamo europeo de 90.000 millones de euros a Ucrania, el último de los obstáculos de Orbán al apoyo militar comunitario a Kiev, es uno de los factores que lo convierten en un socio imprescindible para Putin. El presidente ruso no quiere renunciar al privilegio de tener un topo en Bruselas que filtra puntualmente a Moscú las discusiones de los Veintisiete y, sin esconderse, rema a favor de sus intereses. Por eso el Kremlin está dispuesto a todo y pondrá toda la carne en el asador para salvar a su aliado. La mayoría de encuestas independientes, sin embargo, dan ventaja a Péter Magyar y su partido Tisza, aunque con diferencias muy variables, de entre 3 y 20 puntos. A pesar de ello, algunos sondeos aún dan la victoria a Viktor Orbán, en unas elecciones que se perfilan como las más abiertas en el país en dieciséis años.