Los ciberataques a los supermercados encienden las alarmas en Bruselas: "No son hechos aislados"
Portugal es el último país afectado por la ola de incursiones informáticas en los sistemas de refrigeración de los supermercados
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BarcelonaLa oleada de ciberataques contra los sistemas de refrigeración de los supermercados continúa extendiéndose y, después de afectar esta mañana a cadenas de Portugal, ya cuenta con ocho países afectados. Ante este escenario, la Unión Europea ha defendido que no deben tratarse como hechos aislados y que es necesario preparar una respuesta conjunta.
"Sin duda no son hechos aislados, y debemos reforzar colectivamente nuestra resiliencia y preparación ante este tipo de incidentes cibernéticos", ha asegurado el portavoz de la Comisión Europea Thomas Regnier, quien ha insistido en la gravedad de los hechos. "Vuelven a poner de manifiesto de qué manera los ciberataques pueden interrumpir servicios esenciales y afectar a la vida cotidiana de los ciudadanos", ha advertido.
Bruselas ha convocado este martes dos reuniones de coordinación para abordar los ciberataques, que el lunes de madrugada sorprendieron a establecimientos de alimentación de Bélgica, Suecia, los Países Bajos, Luxemburgo, Irlanda, Finlandia y Estonia. La primera ha reunido a los organismos europeos que trabajan en ciberseguridad y lucha contra el crimen, como ENISA y Europol, y la segunda se ha celebrado en el marco de la EU-CyCLONe, con los estados miembros y las autoridades nacionales de los países afectados. El objetivo, afirman, es "compartir información sobre lo que ha pasado y estudiar cómo podemos dar la mejor respuesta colectiva".
Prudencia sobre la autoría
Por ahora, Bruselas se ha querido mostrar "extremadamente prudente" y ha evitado atribuir la responsabilidad a ningún actor estatal, como Rusia. Esto, ha insistido el portavoz, corresponde a las autoridades nacionales que están llevando a cabo las investigaciones pertinentes. Con todo, ha remarcado que la UE está "preparada" para hacer frente a más ataques de este tipo.
El último incidente ha tenido lugar en Portugal, donde siete establecimientos de la cadena Intermarché han sufrido fallos en la gestión del frío, lo que ha provocado la pérdida de género en al menos tres de ellos. Un ataque informático coordinado contra los sistemas de refrigeración ha obligado a tirar toneladas de alimentos frescos y congelados.
Según ha explicado el Grupo Mosqueteiros, al que pertenece la cadena portuguesa, el ataque no se ha dirigido directamente contra las tiendas, sino contra un proveedor externo encargado del mantenimiento y la gestión de los equipos frigoríficos. La compañía ha activado un plan de emergencia para restablecer el funcionamiento de las instalaciones, y asegura que la seguridad alimentaria del resto de productos no se ha comprometido. Desde el colectivo Ciudadanos por la Ciberseguridad (CpC) se ha pedido realizar auditorías de urgencia a la gran distribución, y se ha alertado de que muchos sistemas de refrigeración continúan expuestos directamente a internet sin la protección adecuada.
'Modus operandi'
El episodio en Portugal no es un caso aislado, sino que sigue un patrón muy similar al detectado en países como Bélgica, Suecia, Luxemburgo, Irlanda, Finlandia, Estonia y los Países Bajos. En muchos de estos casos, los piratas informáticos consiguieron manipular los controladores electrónicos de forma remota para cambiar la temperatura de los congeladores y hacer que subiera hasta niveles de 50 grados, lo que convirtió las cámaras de frío en verdaderos hornos. El ataque ha afectado a grandes marcas internacionales, como Delhaize, Carrefour, Spar, las suecas ICA y Coop o incluso tiendas de Ikea, con pérdidas económicas millonarias y con la movilización de camiones refrigerados para salvar la mercancía.
Este modus operandi ya se había visto hace dos semanas en Francia, donde la agencia de ciberseguridad emitió una alerta general al detectar intrusiones en las interfaces de gestión de empresas de refrigeración como Danfoss y Copeland. Aunque las autoridades y las policías locales mantienen abiertas diversas investigaciones criminales, la autoría de los hechos continúa siendo un misterio.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, ha mostrado su preocupación por la repetición de estos episodios, que ha calificado de intento deliberado de dañar la cadena de abastecimiento alimentario y generar desconfianza en los consumidores. La Unión Europea ya coordina la información entre los estados miembros para reforzar las defensas digitales en sus infraestructuras básicas.