¿Por qué la UE no crea una alternativa a la OTAN?

El bloque europeo se aferra a la Alianza Atlántica, pese a las amenazas de Trump, por las fuertes dependencias militares respecto al Pentágono

17/01/2026

BruselasLas amenazas de Donald Trump con invadir Groenlandia y, por tanto, con atacar a otro socio de la OTAN como es Dinamarca, supondrían el fin del sentido existencial del propio organismo militar: la protección mutua y la capacidad de disuasión, tanto interna como respecto a países terceros. En este contexto, incrementar la autonomía militar de la Unión Europea respecto a Estados Unidos y buscar alternativas a la seguridad que ofrece el Pentágono a través de la Alianza Atlántica vuelve a ser uno de los principales debates en las instituciones europeas.

Uno de los que está haciendo más presión en este sentido es el mismo comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius. En una conferencia en Suecia esta semana, el ex primer ministro lituano propuso crear unas fuerzas armadas conjuntas a escala de la Unión Europea y, por ejemplo, sustituir a los 100.000 efectivos estadounidenses que se encuentran en bases de todo el continente europeo.

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Kubilius ha apuntado en varias ocasiones que la UE debe incrementar la coordinación y unir a los ejércitos estatales para tener un poder militar realmente fuerte, y dejar de depender del Pentágono y la OTAN. El gran rearme y aumento de gasto militar no es suficiente. Tal y como había indicado anteriormente el exjefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, el comisario de Defensa abogó por dejar de tener "27 ejércitos bonsái" y conseguir una gran fuerza militar europea.

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"¿Estados Unidos sería más fuerte militarmente si tuviera 50 ejércitos estatales en vez de uno solo y federal? La respuesta es que no. Entonces, no sé a qué estamos esperando", dijo el comisario europeo de Defensa. También propone la creación de un Consejo de Seguridad de la UE que incluya a aliados muy cercanos, como Reino Unido –la segunda potencia militar europea–, Noruega –clave en la seguridad del Ártico– y la Comisión Europea y el Consejo de la UE, que es el organismo comunitario que representa a los Estados miembros.

A pesar de la contundencia de las palabras de Kubilius y la importancia del planteamiento, ningún dirigente de un gobierno estatal le ha recogido el guante, al menos públicamente. Defensa es una cuestión extremadamente sensible y los Estados miembros son muy reacios a ceder competencias en materia de seguridad.

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De hecho, el propio comisario europeo recuerda que es una idea que ya lanzaron hace unos diez años la entonces cancillera alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Aunque la OTAN ya se encontraba en crisis y se empezaba a hablar de soberanía militar europea, la propuesta acabó en nada. Tampoco han tenido éxito los intentos más recientes de la Comisión Europea sobre sus primeros pasos para crear fuerzas militares comunes.

Sin embargo, en plena crisis de las relaciones transatlánticas, parece que la UE quiere volver a intentarlo. Poco después de las palabras de Kubilius, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó este jueves que en los próximos días presentará una nueva estrategia de seguridad de la UE en un contexto de expansionismo ruso y de las amenazas de Trump contra Groenlandia.

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La dependencia industrial y tecnológica

Von der Leyen no ha dado detalles de la nueva estrategia de defensa que quiere impulsar. Bruselas sólo ha querido dejar claro que no tiene por objetivo competir o pisar la función de la OTAN. Ahora bien, ¿por qué incluso en un momento de crisis de la Alianza Atlántica como la actual, la UE no se plantea una alternativa?

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Más allá de la falta de unión militar de los estados miembros, que acaba debilitando las capacidades de la UE, el experto sobre defensa del think tank europeo EPC Paul Taylor recuerda que, desde la Segunda Guerra Mundial, la defensa estadounidense y la europea están muy interconectadas, y los aliados europeos "todavía dependen" de las "capacidades claves" del Pentágono, como los satélites, inteligencia, defensa aérea, sistemas de reconocimiento y control o las armas nucleares. "Estas son las principales capacidades que los aliados europeos, por sí solos, no pueden permitirse y que tardan más tiempo en desarrollar", afirma Taylor en el ARA.

Por eso, y esta es la visión mayoritaria de expertos y dirigentes en Bruselas, el investigador del EPC ve complicado que la UE pueda crear una alternativa a la OTAN a corto o medio plazo, y sin la Alianza Atlántica se vería reducida su capacidad de defensa y disuasión. "Las estrategias de defensa de la OTAN y las estructuras de mando, así como las operaciones conjuntas, no pueden replicarse en un plazo de una década en la UE", apunta el experto.

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Más allá de las capacidades militares, los aliados europeos también tienen una fuerte dependencia en la industria bélica y tecnologías estadounidenses. Se ha vuelto a hacer evidente en la propuesta de Von der Leyen de esta semana sobre el préstamo de 60.000 millones de euros que la UE entregará en primavera a Ucrania para comprar armas. Aunque algunos estados miembros, como Francia, querían vetar completamente la adquisición de armamento estadounidense, Bruselas ha abierto la puerta a permitir que Kiiv recurra "ocasionalmente" al mercado de EEUU porque existen recursos militares, como los sistemas de misiles Patriot, que la industria europea no puede fabricar, al menos en estos momentos.

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Es por este contexto de dependencias que Bruselas busca ir ganando autonomía paulatinamente, pero sin abandonar la OTAN ni poner en entredicho el sentido de la organización, al menos de momento. Taylor también defiende que lo mejor para Europa es ganar autonomía militar manteniéndose dentro de la Alianza Atlántica, y ve prioritario que los aliados europeos vayan incrementando su poder e influencia en la entidad militar transatlántica, tanto con recursos militares como desempeñando cada vez más altos cargos de mando.