Noruega quiere despenalizar el consumo de drogas

El gobierno de centroderecha propone una reforma legal para “ofrecer ayuda, y no castigo”, a los drogodependientes

Malmö (Suecia)El gobierno noruego ha presentado una propuesta en el Parlamento para despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de droga para consumo propio, una medida que tiene el objetivo de “sustituir el castigo por ayuda”. El uso y tenencia de drogas ilícitas seguirá siendo ilegal, pero en vez de sanciones, a las personas a las que se les encuentren pequeñas cantidades se las derivará a un servicio de asesoramiento municipal obligatorio, donde recibirán información sobre los riesgos y las consecuencias negativas del consumo de estupefacientes y donde se les ofrecerá ayuda, tratamiento y seguimiento.

“Representa un cambio histórico en la política de drogas de Noruega”, aseguró el ministro de Salud, Bent Høie, argumentando que no solo supone una reforma del Código Penal sino que “expresa un cambio de actitud hacia las personas con problemas de drogas”.

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El ejecutivo nórdico –liderado por el partido conservador de la primera ministra Erna Solberg junto con liberales y democristianos– justifica el cambio asegurando que varias décadas de criminalización han demostrado que esta estrategia no ha funcionado, y que la persecución penal de los consumidores contribuye a la estigmatización y a la exclusión social y hace que eviten buscar ayuda por miedo a ser sancionados.

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“El castigo no es disuasorio y a menudo afecta de manera desproporcionada y severa”, afirmó la ministra de Educación e Investigación, Guri Melby, que destacó que “casi no hay correlación entre las medidas punitivas de un país y el nivel de consumo de drogas”. Según los últimos datos oficiales, en 2018 murieron 286 personas por sobredosis en Noruega, que tiene unas cifras de muertos relacionadas con las drogas en relación con la población mucho más elevadas que la media europea. “La reforma es el reconocimiento de que un problema de drogas es principalmente un problema de salud y no un delito penal”, añadió el responsable de Salud.

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La propuesta incluye los umbrales establecidos sobre lo que se consideraría una pequeña cantidad para diferentes sustancias ilícitas. Por ejemplo: quedaría exenta de castigo la posesión de dos gramos de cocaína, heroína o anfetaminas, 10 gramos de cannabis, y medio gramo de MDMA (éxtasis). Teniendo en cuenta que muchos adictos a las drogas son policonsumidores, el texto detalla que una persona podrá tener hasta tres sustancias diferentes en el mismo momento, siempre que cada una no supere el umbral fijado. En cambio, la tenencia de cantidades superiores y cualquier otra implicación con drogas ilegales, como por ejemplo la importación, fabricación y venta, seguirá siendo procesada penalmente.

Cinco años de debate

El debate sobre la despenalización del consumo de drogas en Noruega se comenzó en 2016, cuando Høie, que ya era el titular de Salud en el primer gobierno de Solberg, lanzó la idea en un artículo en el diario Dagbladet, donde hizo referencia al ejemplo de Portugal, que ya hace más de 20 años que optó por esta política de descriminalización de los drogodependientes. El ministro detalló que durante los cinco años anteriores, y solo en Oslo y Bergen, se habían puesto multas que subían a 48 millones de coronas (4,7 millones de euros), a menudo a personas sin hogar, ni trabajo, ni dinero para pagarlas.

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El gobierno noruego ha basado su propuesta para reformar la política de drogas en un informe elaborado por un comité de expertos creado hace dos años por el Parlamento, a pesar de que ha optado por rebajar las cantidades permitidas para no facilitar el tráfico y el acceso. Ahora hay tiempo hasta finales de mayo para presentar enmiendas y todavía no hay fecha para la votación. El ejecutivo liberal-conservador controla solo una minoría del Parlamento noruego, por lo que le hará falta el apoyo de la oposición para sacar adelante la reforma, y no está clara la posición de todos los partidos. Entre los contrarios a la medida están los democristianos, que forman parte de la coalición de gobierno, a pesar de que se espera que voten a favor por lealtad.