Los colonos de Israel imponen el terror en Cisjordania: "Cuando acaban con una comunidad van a la siguiente"
El ejército y las más altas instancias del gobierno los protegen y les garantizan impunidad
BarcelonaMientras Israel está pendiente del recuento de las elecciones de este martes, donde Benjamin Netanyahu se juega su futuro político, la población palestina de Cisjordania vive bajo el asedio de los ataques de colonos y soldados, a la sombra de la operación genocida contra la Franja de Gaza. Waheed Abu Naeem solo piensa en una cosa: cómo proteger a los estudiantes de primaria y secundaria de los ataques de los colonos que ocupan once colinas alrededor de su pueblo, Al-Mughayyir, en la Cisjordania ocupada. El 23 de abril un francotirador asesinó a un alumno de 14 años en la puerta del centro y desde entonces los padres tienen miedo de que sus hijos vayan a la escuela.
“Estábamos dando clase cuando los alumnos me avisaron de que habían visto a un grupo de colonos y soldados detrás de la escuela. Los hice entrar a todos, pero dos chicos no estuvieron a tiempo y les dispararon. Cuando pude recogerlo, Aws todavía estaba vivo: murió en el hospital poco después”, recuerda en el ARA Abu Naeem, profesor de inglés del centro. Aquel día también perdió a su hermano, Jihad, de 36 años, que era padre del centro y fue corriendo cuando sus hijos lo llamaron para decirle que los estaban atacando. Los testigos identificaron al autor de los disparos: un conocido colono que ya había participado antes en otros ataques contra el pueblo.
“Desde el verano hemos construido vallas alrededor de la escuela y vamos a ver a los padres para intentar convencerlos de que dejen venir a los alumnos a la escuela. Pero no es fácil, porque los soldados a menudo lanzan gases lacrimógenos cerca del centro o acosan a los estudiantes cuando vuelven a casa al mediodía, desde el punto de control militar”, denuncia.
El checkpoint está situado en la única carretera de acceso a la localidad, de unos 3.000 habitantes. Según el ayuntamiento, un 75% de las tierras del pueblo, dedicado al cultivo del olivo y a la ganadería, han sido ocupadas por los colonos o por el ejército, que decretó muchos de los campos que pertenecen a agricultores palestinos como zonas de seguridad para proteger las colonias establecidas de forma ilegal en los últimos años por el movimiento que, con el apoyo del gobierno de Netanyahu, expande la construcción de asentamientos israelíes en territorio palestino.
El maestro está convencido de que los ataques de los colonos y los soldados israelíes contra la escuela no son gratuitos: “Quieren que todo el mundo se vaya del pueblo: si no hay educación, no hay futuro, Israel quiere crear una generación de palestinos ignorantes”. El centro, donde estudian 500 chicos, es la única escuela de primaria y secundaria del pueblo.
Además, los soldados y los colonos protagonizan “ataques nocturnos contra casas, coches o granjas: destrozan maquinaria y roban el ganado”, explica Salah Khawaja, de la Colonization and Wall Resistance Commission (CWRC). A menudo cierran la única carretera de acceso al pueblo para impedir que la gente entre o salga para ir a trabajar. La campaña de cosecha de aceitunas –un recurso clave para la economía palestina, que ayuda a sostener a 300.000 familias en Cisjordania– ha sido otro de los objetivos de los ataques: “Soldados y colonos entran en los campos a primera hora de la mañana, lanzan gases lacrimógenos y obligan a las familias palestinas a encerrarse en casa durante todo el día”.
Los colonos, protegidos por el gobierno
Los colonos se sienten protegidos por las más altas instancias del gobierno, con los miembros de la ultraderecha que forman parte de la coalición con Netanyahu: el ministro de Finanzas y responsable para los asuntos civiles de Cisjordania, Bezalel Smotrich, es uno de sus representantes políticos, junto con el de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir. Según el último informe de la ONU, de este septiembre, en Cisjordania hay ahora mismo 300.000 colonos, que desde 2023 el estado se ha encargado de armar.
La estrategia de los colonos se basa en la expansión rápida de los llamados outposts, puestos avanzados formados habitualmente por contenedores o casas prefabricadas que son el primer paso para establecer una colonia. Esto los ha llevado a establecer un récord de 130 explotaciones agrícolas durante los últimos cuatro años, con el apoyo de ministros israelíes de extrema derecha. Solo en 2025 se apoderaron gradualmente de unas 30.000 hectáreas —casi el equivalente a toda la Franja de Gaza—, colina tras colina, según los datos recopilados por las ONG israelíes Peace Now y Kerem Navot. “Los colonos se apoderan ilegalmente de cada vez más colinas con el apoyo del gobierno, mientras que el ejército, por su parte, cierra grandes extensiones de territorio a los palestinos con el pretexto de defender estos enclaves ilegales”. La ONG de derechos humanos B’Tselem añade en un informe reciente que “en lugar de proteger a los agricultores palestinos, los soldados los expulsan de sus tierras, protegen a los agresores o participan activamente en los ataques”.
Este 2026, una noventena de palestinos, incluidas 20 criaturas, han muerto a manos de soldados o colonos en Cisjordania y unos dos mil han resultado heridos. El ejército ha impuesto más de 900 obstáculos a la movilidad en Cisjordania, un territorio más pequeño que la provincia de Barcelona. Los ataques son tan generalizados que no hay un balance aún de la cosecha de la oliva de este año, pero sí del año pasado: en 2025 se documentaron 178 ataques de colonos a los campos de olivos, que afectaron a 88 ciudades y pueblos palestinos. Más de 6.000 árboles y plantones fueron vandalizados. En septiembre las autoridades israelíes dieron la orden de eliminar la vegetación de 339 hectáreas de tierras agrícolas palestinas en el centro y en el norte de Cisjordania.
De norte a sur
Mientras en el sur el ejército israelí ha forzado el desplazamiento de más de 2.600 palestinos de sus casas en Hebrón, al sur de Cisjordania, después de un ataque contra un control militar el viernes, en el norte del territorio palestino las cosas no son muy diferentes. Desde el norte del valle del Jordán, en el límite oriental, Rashid Khoudari, del Jordan Valley Solidarity Movement, explica al ARA qué ha pasado en la comunidad de Rasal Hamal, donde 37 familias han sido expulsadas por la violencia de los colonos y las diez que todavía viven allí han quedado aisladas. “El ejército ha cerrado las puertas de los accesos a la comunidad y no permiten entrar ni salir a nadie. Los colonos están desplegados en todos los caminos y no se puede llevar ni siquiera pienso para el ganado: los campesinos deben intentar salir por la noche con burros para poder vender la leche y los quesos”, relata.
Esta comunidad vive de la ganadería (cabras y ovejas) y del cultivo de plátanos y olivos, y en los ataques de los colonos ya han perdido más de 200 árboles. “Llegan con dos camiones protegidos por vehículos militares y traen excavadoras para destrozar los árboles o los cobertizos”, alerta. Khoudari ve ahí un patrón: “Todo responde a un plan, cuando acaban con una comunidad van a la siguiente”. En la zona, Israel tiene proyectada una ampliación del muro de Cisjordania y hay diversos planes para cortar el territorio palestino en tres zonas incomunicadas para facilitar el movimiento del ejército y los controles de seguridad. 'En los últimos 30 años no habíamos visto este nivel de violencia', lamenta el activista.