El ataque golpea a Irán en un momento de fuerte inestabilidad interna
La operación de Estados Unidos e Israel se produce en un contexto de fragilidad económica y tensión social
BeirutEl ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha golpeado a las grandes ciudades desde Teherán, Esfahán, Qom, Tabriz y zonas urbanas densamente pobladas y puntos estratégicos como instalaciones de defensa y gubernamentales. La agencia semioficial Tasnim informó de que siete misiles atacaron la zona cercana al palacio presidencial, situado en Sheriman, en el norte de Teherán, y también el complejo del Líder Supremo el ayatolá Ali Jamenei. Esto marca una escalada cualitativa, respecto a la guerra de 12 días que Israel lanzó en junio: el objetivo no sólo son las instalaciones militares y nucleares iraníes sino el centro político y religioso del régimen teocrático de los ayatolás. Las autoridades iraníes aseguraron que Jamenei fue trasladado a un lugar seguro y que no resultó herido y desmintió las informaciones de Tel Aviv y Washington que le daban por muerto. La gran pregunta que se impone ahora es si el régimen de los ayatolás, gran objetivo de Washington y Tel Aviv, sobrevivirá.
La ofensiva se produce en un contexto de fragilidad económica y tensión social acumulada en el país. Desde el 2022, a raíz de la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral, se desató una protesta y una represión masivas. En diciembre estallaron nuevas protestas contra la inflación galopante que empezaron los comerciantes de Teherán y que se hizo mayor con una movilización protagonizada por la juventud contra el régimen, que volvió a ser un baño de sangre por la represión del régimen: según algunos informes de organizaciones de derechos humanos locales y observatorios internacionales, podría haber llegado a los 300. En estas protestas ha tenido un papel significativo Reza Pahlavi, el hijo del sha derribado en la revolución de 1979, que vive exiliado en Washington. Pahlavi celebró el ataque conjunto contra su país y instó, como Trump y Netanyahu, a los iraníes a aprovechar el momento para sublevarse contra su gobierno. No está nada claro qué efecto tendrá la llamada de Trump a los policías, soldados y miembros de la guardia revolucionaria, el cuerpo de élite de Irán, a bajar las armas a cambio de impunidad, si no quieren acabar muertos.
En el ámbito interno, la escalada cumple una función de cohesión que las autoridades han expresado abiertamente. El régimen apela a la defensa de la soberanía y al legado revolucionario inaugurado por Ruhollah Jomeini en 1979 para sellar un frente interno ante la agresión estadounidense e israelí. El ministerio de Asuntos Exteriores calificó el ataque de violación de la soberanía de Irán, subrayó la necesidad de defender a la patria y apeló a la resistencia del pueblo iraní, y al derecho a defenderse de las agresiones externas reconocido en la Carta de la ONU.
Escalada regional
No está claro si el régimen ha decidido morir matando o si confía en que crear un caos regional puede contribuir a su supervivencia. La respuesta iraní ha sido inmediata y de alcance regional, con ataques con drones y misiles balísticos contra Israel y contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. En algunos casos los misiles fueron interceptados, y se informó de una muerte civil en Abu Dhabi por el impacto de los restos de un proyectil iraní.
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha asegurado que sus ataques contra bases estadounidenses habrían causado al menos 200 víctimas, entre muertos y heridos, aunque no se han publicado listas detalladas de nombres o rangos. La ofensiva iraní ha coincidido con informaciones difundidas en las redes sociales y en medios de Teherán sobre un impacto en Palm Jumeirah, la isla artificial turística de Dubai.
En el ámbito regional, la evolución es seguida de cerca por aliados y vecinos. En Líbano, Hezbollah ha expresado su apoyo a Irán y ha subrayado la necesidad de que se detengan los ataques contra la República Islámica, advirtiendo de que la estabilidad regional depende. El movimiento no ha anunciado una implicación directa en el conflicto, pero fuentes políticas de Beirut reconocen que la situación mantiene alerta al sur del país. La supervivencia o no del régimen tendrá consecuencias directas en sus grupos amigos, como Hezbollah o Hamás.
La ofensiva iraní también ha provocado reacciones en otros países del Golfo. El Reino de Arabia Saudí, rival regional de Teherán, ha condenado una "agresión iraní flagrante" contra los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Kuwait y Jordania; expresó su solidaridad con estos países, y apoyó "todas las medidas que consideren necesarias" para responder a la violación de la soberanía de los estados afectados.
La secuencia de los hechos —negociaciones nucleares varadas, ofensiva militar y respuesta regional— marca un cambio en la dinámica del conflicto. El ataque contra instalaciones estratégicas en Irán, los impactos reportados en centros urbanos significativos y las denuncias sobre víctimas civiles amplían la crisis más allá del debate sobre el programa nuclear. La región entra, así, en una fase de tensión extrema, con múltiples frentes y actores que evalúan sus próximos movimientos bajo un equilibrio inestable. La diplomacia no se canceló formalmente, pero quedó desplazada por la lógica de los hechos consumados sobre el terreno.