Hezbollah rechaza las "humillantes" negociaciones entre Israel y el Líbano y el alto el fuego parcial

Horas después del anuncio de una prórroga de la tregua, un ataque con mortero en el sur libanés mata a un casaco azul serbio y hiere a otros dos españoles

Ataque israelí a Nabatieh, en el sur del Líbano.
04/06/2026
4 min

BeirutDurante apenas unas horas, Washington ha logrado instalar la impresión de que se podía abrir una nueva etapa en Líbano. Después de dos días de negociaciones trilaterales, Estados Unidos anunciaron a última hora del miércoles un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano, presentaron una hoja de ruta para el despliegue del ejército libanés en el sur y fijaron nuevas conversaciones para finales de junio. Pero mientras el comunicado circulaba entre los palacios de gobierno, sobre el terreno se imponía otra realidad.

Los bombardeos israelíes han continuado en el sur del país, con ataques en el valle de la Bekaa, Nabatieh y la región de Tiro. La violencia también ha llegado a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), donde un casco azul serbio ha muerto tras el impacto de un misil en una base de la misión cerca de Marjayoun y otros dos efectivos han quedado heridos. Las tropas israelíes continúan desplegadas en la franja de territorio que ocupan desde hace semanas, incluida la estratégica fortaleza de Beaufort.

En Beirut, Hezbolá rechazaba categóricamente el documento incluso antes de que pudiera convertirse en un acuerdo efectivo. "Hezbolá ha informado a las autoridades libanesas que rechaza el acuerdo", declaraba un responsable del movimiento a la agencia AFP. La posición fue transmitida al presidente del Parlamento, Nabih Berri, principal interlocutor del grupo en las negociaciones, que comparte la misma postura.

"Esta declaración describe los principios fundamentales que Estados Unidos e Israel conciben para la subyugación de Líbano al proyecto del Gran Israel", ha dicho el líder de Hezbolá, Naim Qassem, que ha criticado las negociaciones "absurdas, humillantes y vergonzosas" entre Líbano e Israel y ha insistido en que cualquier alto el fuego debe ser "integral". También ha avisado de que el grupo proiraní "no se ha comprometido con nadie a no resistir la agresión ni a no responder a ella". "Mientras la agresión persista, nos enfrentaremos a ella con toda nuestra fuerza y atacaremos donde sea que decidamos y podamos", ha dicho en un comunicado.

La reacción se inscribe en una dinámica ya conocida desde el inicio de las negociaciones, en la que cada intento de formalizar un alto el fuego choca con interpretaciones incompatibles sobre el fin de la guerra. La contradicción se extiende al lado israelí. Pocas horas después del anuncio de los Estados Unidos, el ministro de Defensa, Israel Katz, ha reiterado que el ejército continuará operando en el sur del Líbano y mantendrá las posiciones conquistadas durante la ofensiva. También ha advertido que, si continúan los ataques contra Israel, las operaciones se podrán extender a cualquier punto del territorio libanés, incluida Beirut.

El documento reorganiza las condiciones del alto el fuego. Condiciona el alto el fuego al cese completo de los ataques de Hezbollah y a la retirada de sus combatientes del sur del Litani. Incluye también la creación de "zonas piloto" bajo control del ejército libanés, una fórmula con la que Washington intenta reforzar la autoridad del estado sin forzar un choque directo con Hezbollah.

Para el exgeneral Yousef Haidar, este es el aspecto más novedoso de la propuesta. "La idea permitiría ampliar gradualmente las áreas bajo control estatal y facilitar retiradas israelíes que hagan posible el retorno de los desplazados. Podría facilitar el retorno a algunas localidades fronterizas y evitar un choque frontal entre el ejército y Hezbollah", asegura. Pero aún queda por demostrar que "Israel esté dispuesto a acompañar este proceso con retiradas concretas sobre el terreno", puntualiza.

Hoy por hoy, las señales son limitadas. Se ha confirmado la retirada de fuerzas israelíes de Debbine, en la región de Marjayoun, y la entrada de unidades del ejército libanés en la zona. Un movimiento de ida y vuelta mínimo, casi una fotografía de buenas intenciones en un terreno que sigue marcado por la incertidumbre. Israel continúa ocupando una extensa franja de territorio al sur, incluida la cresta de Beaufort, donde las tropas israelíes continúan destruyendo túneles e infraestructuras de Hezbollah.

Según el analista militar Antoine Jabagui, esta situación explica el escaso entusiasmo que el acuerdo ha despertado en Israel. Las fuerzas desplegadas en Beaufort están en plena operación y consideran prematuro cualquier repliegue. Dentro del gabinete de Benjamin Netanyahu también han surgido discrepancias y varios responsables israelíes consideran que el mecanismo difícilmente se podrá sostener durante mucho tiempo.

Las dudas no se limitan a Israel. Para Hezbolá, el problema fundamental es que el texto invierte el orden de prioridades. Hace meses que el movimiento chií defiende que cualquier acuerdo debe empezar con una retirada israelí y un alto el fuego integral. El documento presentado por Washington “exige primero concesiones de Hezbolá y deja para más adelante la discusión sobre la ocupación israelí y las cuestiones territoriales pendientes”, añade Jabagui.

Detrás de esta iniciativa se libra, además, una batalla más amplia. Irán ha intentado vincular el futuro del Líbano a sus negociaciones con Washington, mientras que Estados Unidos busca reforzar el papel del estado libanés y convertirlo en el interlocutor central de cualquier acuerdo futuro. El problema es que, por ahora, ninguno de los actores parece actuar como si la guerra estuviera a punto de acabar.

Quizás por eso el anuncio de Washington ha sido recibido con escepticismo en el Líbano. Después de meses de treguas incumplidas, declaraciones solemnes y negociaciones interminables, la paz ya no se mide por los comunicados diplomáticos. Se mide por lo que pasa sobre el terreno. Y este jueves, la guerra continúa.

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