El fiscal general de California, Rob Bonta, llegando este martes a la Corte Federal donde se celebra el juicio.
18/08/2026 - 21:13 h.
3 min

Un alimento no suele ser bueno o malo por sí mismo. Todo depende del uso (o abuso) que se haga de él. Lo mismo ocurre con las redes sociales, desde Instagram hasta X. Por otro lado, hay actividades que no están permitidas a los menores, como la venta de alcohol o de tabaco. Así pues, ¿por qué no debe haber ningún tipo de limitación en el acceso de los menores a las redes sociales, que además de aportaciones positivas también tienen negativas, especialmente para los usuarios que no han llegado a la edad adulta y aún se están formando?

En este contexto cobra importancia un juicio que ha comenzado y que afecta a Meta, uno de los gigantes tecnológicos de Silicon Valley. La compañía fundada por Mark Zuckerberg, que controla Facebook, Instagram y WhatsApp, se enfrenta a un proceso judicial histórico en Oakland, California, en el que se juega su futuro. Colorado, California, Nueva Jersey y Kentucky encabezan una coalición de 29 estados, que la acusan de haber alimentado de manera deliberada la adicción a las redes sociales de millones de niños y adolescentes. También de recopilar datos de menores sin el consentimiento de los padres. La sanción que planea sobre este pleito colectivo puede suponer un revés que puede llevar a la compañía incluso a la quiebra. La empresa calcula que le pueden reclamar más de 1,4 billones de dólares, el equivalente a lo que vale en bolsa.

Este nuevo juicio supone una gran escalada respecto al golpe recibido recientemente por la compañía en Nuevo México, donde un juez la condenó a pagar 567 millones de dólares a un fondo de reparación para la salud mental de los jóvenes, porque su manera de funcionar perjudica la salud y la seguridad de los adolescentes. La sentencia era contundente: "Las plataformas de Meta constituyen una molestia pública, porque su propósito y su efecto son maximizar la interacción de los usuarios, incluso de manera que resultan perjudiciales para la salud y la seguridad de los adolescentes".

La demanda actual acusa a la multinacional de introducir funciones y dinámicas en sus principales plataformas que generan adicción entre los niños y los adolescentes. Un hecho que aún llama más la atención si se lee un artículo del New York Times que expone que los ejecutivos y líderes de estas grandes multinacionales miran de limitar y alejar al máximo a sus hijos de estas redes, mientras que fomentan su uso para el resto de la sociedad, incluyéndolos a los menores.

El resultado de este juicio puede dar muchas pistas sobre la evolución futura de la regulación, en un momento en que en la Unión Europea se analizan fórmulas para poner límites al acceso de los menores a las redes sociales. Las tecnológicas –y Meta en concreto– aseguran que aportan "al juventud experiencias en línea seguras y valiosas". Y contundentemente afirman que "se está intentando penalizar a Meta por retos que tiene toda la industria, como la verificación de edad".

Hay que esperar la sentencia que nos dará señales sobre qué posibilidades hay de regular la relación entre los menores y los adolescentes y las redes sociales, y el papel que deben jugar los proveedores de estos servicios. La UE trabaja en ello, pero hay que saber cómo acabará la cuestión en el país al que pertenecen las compañías.

stats