Sonia Moreno: "Detrás de la crisis de Ceuta hay intencionalidad política"
Periodista y autora del libro 'Marruecos, el vecino incómodo'
MadridSonia Moreno es periodista, ex corresponsal en Rabat para diversos medios como la Cadena SER y El Español y autora del libro Marruecos, el vecino incómodo (La Esfera de los Libros, 2025). Ahora es más actual que nunca con la crisis de Ceuta, ya que Moreno apunta en él las claves para entender lo que ocurre.
¿Por qué Marruecos es un vecino incómodo?
— Resulta incómodo porque está estratégicamente en el lugar donde está, en la frontera sur, y está el estrecho de Gibraltar, que muchos países quieren controlar. Por eso colaboramos con ellos en materia antiterrorista, narcotráfico, inmigración... Hay que llevarse bien, pero vemos que a pesar de llevarnos bien estamos en la situación actual en Ceuta. Aunque Pedro Sánchez diera un giro en su política en el Sáhara Occidental, no hemos conseguido prácticamente ninguna ventaja.
Cree que Marruecos está detrás de la entrada masiva en Ceuta.
— Hay fotografías, es el modus operandide Marruecos y es el análisis que puede hacer cualquier persona que conozca aquellas fronteras. Yo viví en Tánger, Rabat, me he infiltrado dentro de la mafia y sé cómo funcionan con la inmigración, y en la crisis de Ceuta no hay una mafia detrás. Ha habido una política de brazos caídos por parte de las fuerzas armadas marroquíes. Es imposible que después de 24 horas siguiera entrando gente; en todas las ciudades hay puntos de control policiales. También he hablado con personas que estaban en la Fiesta del Trono en Marruecos el 30 de julio y allí ya se sabía que pasaba alguna cosa.
¿Qué busca Marruecos?
— No creo que esto sea una crisis migratoria. Detrás de la crisis de Ceuta hay una intención política de presionar a España para que dé un paso más en su reconocimiento del Sáhara Occidental. Hasta ahora el gobierno de Sánchez ha accedido a aceptar el plan de autonomía, pero no reconoce la soberanía de Marruecos sobre todo el territorio del Sáhara, que sí hizo Alemania y sobre todo hizo Donald Trump. Entonces lo que quieren es el espacio aéreo y las aguas jurisdiccionales para explotar todo esto. Y eso es lo que pretende.
¿Y las reivindicaciones de Ceuta y Melilla?
— Quieren una soberanía compartida.
Después de la clasificación de documentos, ¿cree que el gobierno español podría haber reaccionado?
— España ha delegado muchísimo este control fronterizo en Marruecos y debería haberse anticipado a cosas que sabía que le harían enfadar, como la ley que concede la nacionalidad a los saharauis.
¿Augura un empeoramiento de las relaciones?
— Habrá unos problemas diplomáticos. Además, está prevista la visita del rey Felipe VI y la última y única vez que fue el rey Juan Carlos I hubo 60 días de crisis diplomática. También es verdad que España tampoco puede hacer mucho más: hasta ahora ha cooperado y no ha conseguido nada. No queda mucho más escenario que intentar hacer frente a Marruecos. La imagen reciente del rey vestido de militar con la ministra de Defensa es una imagen para decirle a Marruecos que son vecinos, que hay cooperación, pero esto no puede continuar así.
¿Qué significa hacer frente a Marruecos?
— Ponerse serios, enviar más armamento probablemente a Ceuta y a Melilla, la visita de los reyes, y continuar defendiendo la españolidad de Ceuta y Melilla, pero sin contemplaciones.
¿Cómo ha impactado en esta crisis la confrontación actual entre España y los Estados Unidos?
— Si España se llevara mejor con los Estados Unidos e Israel sería más difícil para Marruecos. Ahora Marruecos está envalentonado. A los Estados Unidos le interesa mucho el control del norte de África, del estrecho... Y a Israel, más.
¿Fue Marruecos quien espió a Pedro Sánchez? ¿Cree que le están haciendo chantaje?
— Hay una investigación de muchos periodistas internacionales y de Amnistía Internacional que apuntan a que Marruecos está detrás de la infección de su móvil con Pegasus. No sé qué tienen. Mis fuentes marroquíes me dicen que era corrupción. Me lo decían en 2021 y me hablaron de Ábalos.
¿Cómo es ser periodista en Marruecos? Fue espiada.
— Desde que llegas a Marruecos el gobierno sabe dónde estás. El señor que hace de guardián en las casas es evidente que está pagado por el estado e informa de lo que compras, a qué hora entras y sales, quién viene a tu casa... Tenemos muy claro que trabajar como periodista en Afganistán no es fácil, pero en Marruecos tampoco. Pueden entrar en tu casa y plantarte una prueba de cualquier cosa, que es lo que les pasa a nuestros compañeros marroquíes, que acaban en la cárcel. A mí me infectaron el móvil y lo viví muy mal. Ahora habrá el juicio y, por suerte, está encarrilado. No he pasado miedo, pero ahora correría peligro físico en Marruecos.
En el libro dice que España no ha mirado a Marruecos de tú a tú.
— Se trata de no mirar con gafas colonizadoras, que equivale a subestimar. Hay un desconocimiento brutal de lo que es Marruecos. ¿Cómo se puede hablar de invasores? Es alucinante, es no entender absolutamente nada, no entender que hay mucha represión, un 37% de paro juvenil, un absentismo brutal en las escuelas. Hay que entender todo esto para entender por qué quieren venir aquí.