Israel intensifica los bombardeos en el Líbano antes de una nueva ronda de negociaciones
Trump tacha la respuesta de Teherán de "basura" y alerta de que la tregua está en "estado crítico"
BeirutLa tregua anunciada el 17 de abril entre Israel y el Líbano debía ser una pausa en uno de los frentes más inestables de Oriente Medio. Menos de un mes después, el alto el fuego sobrevive a duras penas a los comunicados diplomáticos. Desde el fin de semana los bombardeos israelíes han dejado un centenar de muertos en el sur del Líbano, según los balances provisionales del ministerio de Salud del país. El balance total desde el 2 de marzo hasta este lunes es de 2.869 muertos y 8.730 heridos. Desde que se decretó la tregua se han registrado más de 400 víctimas mortales.
En el sur del país la violencia se concentra en una franja de colinas y localidades rurales cercanas a la frontera israelí. Es una geografía elevada y estratégica, convertida en uno de los principales objetivos de los bombardeos israelíes. No son puntos aislados, sino un espacio continuo donde la topografía condiciona tanto la vigilancia como la capacidad de movimiento de las fuerzas en el terreno.
Los bombardeos también se han extendido a áreas donde la vida civil intentaba mantenerse a pesar de la guerra. Entre las últimas víctimas mortales hay dos jóvenes que participaban en una operación de ayuda humanitaria en Zibdin. En Nabatieh, otro ataque afectó un vehículo del ejército libanés y una ambulancia mientras acompañaban trabajos de reparación de infraestructuras eléctricas. En la localidad de Toul miembros de equipos de rescate resultaron heridos después de varios bombardeos consecutivos en la misma zona.
Ambulancias, trabajadores municipales, técnicos eléctricos y rescatistas aparecen de manera recurrente entre las víctimas, junto con civiles que no han abandonado sus pueblos. El patrón de los ataques refuerza la percepción de que la tregua no ha detenido la guerra, sino que la ha desplazado hacia una forma más difusa y constante.
En paralelo, Hezbollah mantiene su capacidad de presión militar sobre las fuerzas israelíes desplegadas en el sur del Líbano. En los últimos días el grupo ha utilizado drones kamikaze y sistemas guiados por fibra óptica, una tecnología que reduce la eficacia de la interceptación electrónica convencional. Uno de estos ataques mató a un soldado israelí e hirió a otros en el sur del país. Aunque de escala limitada, estos incidentes refuerzan la lógica de acción-reacción que mantiene la escalada, incluso bajo el marco formal de la tregua.
Israel no solo responde a los ataques, sino que avanza en la consolidación de una nueva configuración territorial de seguridad. Fuentes militares reconocen preparativos para ampliar las operaciones terrestres al sur del Líbano, especialmente en áreas que forman parte de una franja de control de facto más allá de la llamada “línea amarilla”. El objetivo operativo es neutralizar las capacidades de Hezbollah en las zonas elevadas que dominan el valle del Litani y asegurar un perímetro de seguridad más profundo dentro de territorio libanés.
Trump menosprecia la respuesta de Irán
En este contexto, la diplomacia intenta avanzar en paralelo. El 14 y 15 de mayo está prevista en Washington una nueva ronda de conversaciones directas entre delegaciones libanesas e israelíes bajo mediación estadounidense. Beirut busca extender la tregua, conseguir una retirada israelí y garantizar el retorno de los desplazados del sur. Israel, en cambio, condiciona cualquier avance a un calendario verificable de desarme de Hezbolá y a una reconfiguración estructural del dispositivo de seguridad en la frontera.
El telón de fondo regional añade una capa adicional de incertidumbre. El domingo por la noche el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de “totalmente inaceptable” la respuesta iraní a la última propuesta de Washington para reducir tensiones regionales, después de una conversación con Benjamin Netanyahu. Este lunes añadió que el alto el fuego en Irán se encuentra "en estado crítico" porque el texto del régimen de los ayatolás es, según él, "estúpido".
Teherán envió el domingo una respuesta a la propuesta de Washington para negociar el final del conflicto armado. El texto, según medios iraníes, hace énfasis en poner punto final a la guerra con garantías de que no se producirán nuevos ataques. Teherán también pide acabar con las sanciones económicas estadounidenses.
Cuando le han preguntado por la situación del alto el fuego, Trump ha respondido: "Yo lo calificaría de más débil, ahora mismo, después de leer esa porquería que nos enviaron. Ni siquiera la he terminado de leer", ha dicho, refiriéndose con desprecio a la respuesta iraní. Aun así, en su línea habitual de contradicciones, Trump también ha dicho que es "muy posible" que se llegue a un acuerdo con Irán. "He tenido un trato con ellos cuatro o cinco veces, y después cambian de opinión", ha dicho, y ha calificado a los líderes iraníes de "deshonrados".
Según fuentes citadas en la prensa internacional, lo que Washington considera inaceptable es la negativa de Teherán a aceptar límites más estrictos a su red de aliados regionales y a su influencia militar indirecta en escenarios como el Líbano, Gaza y el Yemen. Trump también considera "inaceptable" que los iraníes no mencionen "que no buscarán obtener armas nucleares".
El rechazo frontal del presidente estadounidense alimenta la preocupación en torno a una nueva escalada del conflicto, después de que la semana pasada se reactivaran los ataques puntuales entre Irán y Estados Unidos en el estrecho de Ormuz.
Si el diálogo con Irán se deteriora, la escalada en el sur del Líbano podría empeorar. Hezbolá sigue siendo un actor integrado en esta arquitectura regional de influencia, lo que convierte este frente en una extensión indirecta de negociaciones mucho más amplias.
El resultado es una tregua que no acaba de romperse ni de consolidarse. No ha parado la guerra, pero sí que la ha transformado y ahora es menos frontal, más dispersa y sostenida por drones, artillería, ocupación parcial y una presión constante sobre la población civil. Sobre el terreno la sensación dominante no es de un final, sino la de un conflicto que ha dejado de declararse para continuar sucediendo.