Resultado muy ajustado entre Netanyahu y el bloque opositor, según los primeros sondeos en Israel
La participación llega al 74,3% en una jornada marcada por la incertidumbre política y las acusaciones de irregularidades
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JerusalénIsrael afronta una nueva etapa de incertidumbre política tras unas elecciones en las que el Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, ha obtenido el número más alto de votos, según la encuesta a pie de urna de Channel 12. Aun así, los resultados no garantizan a ninguno de los dos grandes bloques una mayoría suficiente para formar gobierno. La suma de los partidos judíos contrarios a Netanyahu llegaría a los 52 escaños, frente a los 50 de las formaciones que le dan apoyo, lejos de los 61 necesarios para alcanzar la mayoría en la Knéset, el Parlamento israelí. En este escenario, los partidos árabes, también contrarios al primer ministro, podrían ganar un peso decisivo en las negociaciones, con una proyección de 18 escaños, una cifra récord para este sector.
A primera hora de la mañana las escuelas de Israel han dejado de ser solo escuelas. Las aulas se han convertido en colegios electorales, los pasillos en espacios de espera y las puertas en puntos de encuentro de un país que, tres años después de los ataques del 7 de octubre de 2023, vuelve a votar con la guerra, la seguridad y el futuro político del primer ministro, Benjamin Netanyahu, en el centro de la conversación. La imagen es la de una jornada electoral que avanza entre la normalidad del procedimiento y la excepcionalidad del momento: identificarse, localizar la mesa, entrar en la cabina y depositar la papeleta. Unos minutos para decidir el futuro de un país profundamente dividido.
En la escuela Rothschild, en la parte oeste de Jerusalén, las conversaciones entre votantes dibujan una sociedad que comparte las mismas urnas, pero no necesariamente el mismo futuro. La guerra está presente en las palabras, en los recuerdos y en las razones que cada uno da por haber salido de casa.
"Yo voto a Yair Golan. Es el democrático, creo en la paz y pienso que es el partido que nos llevará a esta tierra prometida de paz", explica un votante. Pero su argumento no se queda en las siglas. "He perdido a un amigo en la guerra. Necesito que se detenga. Hoy también votamos en nombre de los muertos. Murió en la batalla de Kibbutz Sufa. ¿Para qué? Unos años después Hamás todavía está en Gaza". La pregunta resume el cansancio de una parte de la sociedad israelí después de los ataques del 7 de octubre de 2023 y la guerra que les siguió. Otro votante extiende su deseo de paz más allá de las fronteras de Israel. "Necesitamos paz para todos los pueblos, para Nablús, Ramala y Hebrón. Debemos acabar con el sufrimiento y el fascismo". A pocos metros, sin embargo, otra voz defiende la continuidad de Benjamin Netanyahu. "Las guerras no se acabarán por esto. Por eso confío en Bibi. Siempre lo he hecho".
La participación es el gran dato del día. A las ocho de la tarde, el 74,3% del censo ya había votado, frente al 66,3% registrado a la misma hora en las elecciones de 2022. En total, más de 5 millones de personas han depositado su papeleta, según los datos de la Comisión Electoral Central. Es la participación más alta registrada a esta hora desde 1988.
Un récord de participación, sin embargo, no señala necesariamente a un vencedor. En unas elecciones tan fragmentadas, movilizarse es tan importante como saber a favor de quién lo hace cada uno. Durante todo el día los partidos han intentado convencer a sus votantes de que quedarse en casa puede tener consecuencias.
Benjamin Netanyahu, que aspira a continuar en el poder, ha intensificado los llamamientos a votar a medida que avanzaba la jornada. En mensajes en las redes sociales, ha alertado de una participación elevada entre los votantes árabes y los sectores de izquierdas y ha pedido a sus seguidores que vayan a las urnas. "Están intentando robarnos las elecciones", ha afirmado en un vídeo dirigido a los votantes del Likud. El primer ministro ha vinculado estas acusaciones a la detención de tres figuras que, según su versión, estarían relacionadas con el partido Lista Árabe Unida y habrían sido arrestadas con sobres llenos de dinero por presuntos sobornos electorales. "Es grave. Es criminal. Llegarán a todos. Estáis avisados", ha dicho. También ha presentado una posible victoria de los partidos de la oposición, tanto sionistas como árabes, como una amenaza para el futuro del estado judío.
En otro vídeo, grabado en el ayuntamiento de Bat Yam, Netanyahu ha vuelto a pedir el voto para el Likud y ha advertido de que los partidos árabes habían alcanzado una participación récord, al igual que la izquierda. La grabación ha generado controversia porque la legislación electoral prohíbe explícitamente utilizar edificios públicos para hacer campaña política.
La oposición ha reaccionado con contundencia. Yashar, el partido encabezado por Gadi Eizenkot, acusa a Netanyahu de intentar minar la confianza en el proceso electoral y de preparar el terreno para cuestionar los resultados. "Está entrando en pánico y se ha empezado a inventar historias, y afirma que le están robando las elecciones", ha señalado la formación.
La tensión también se ha trasladado a las reglas de la jornada. El Likud y otros partidos de la coalición, entre los que se encuentran Shas y Amcha Yisrael, han pedido alargar una hora la votación, hasta las once de la noche, para evitar que los ciudadanos que esperan en las colas se queden sin votar. Yashar se ha opuesto, argumentando que no hay ninguna circunstancia extraordinaria que justifique la medida.
Finalmente, la presidencia de la Comisión Electoral Central ha descartado una ampliación general de los horarios. Ha considerado que la participación elevada no es, por sí misma, motivo suficiente para modificar el calendario. Los electores que estén en la cola a las diez de la noche, sin embargo, tendrán garantizado el derecho a votar.
Las denuncias de irregularidades se han ido acumulando durante el día. Yashar, B’Yachad, Yisrael Beitenu, Ra’am y otras formaciones han informado de papeletas desaparecidas o dañadas y de otras posibles interferencias en la votación. La Comisión Electoral Central asegura, no obstante, que no hay pruebas de una manipulación sistemática y que las incidencias particulares se están atendiendo.
En la sede electoral del Likud, la campaña se vive también a través de las pantallas. Vídeos generados con inteligencia artificial para desacreditar a los adversarios, discursos de Netanyahu en Jerusalén ante sus seguidores y montajes en los que aparece al lado de Donald Trump, todo ello acompañado de música, dibujan el escenario de una noche electoral en la que la batalla por los votos convive con la batalla por controlar el relato.