El Oriente Medio teme un gran retorno a la guerra después de las elecciones en Israel

Las tensiones con Irán y los combates en diversos frentes mantienen la región en alerta, mientras los resultados de los comicios pueden influir en la intensidad de las operaciones

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Un niño contempla un cartel electoral del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
27/10/2026 - 18:46 h

Jerusalén¿Crees que volverá la guerra?”. En Israel, la pregunta planea sobre unas elecciones marcadas por la incertidumbre. “No es cuestión de si vuelve o no, sino de cuándo”, responde cada vez más gente, convencida de que los alto el fuego solo han aplazado una nueva escalada. Mientras los israelíes votan, toda la región mira hacia un mismo interrogante: si los resultados abrirán una puerta a la diplomacia o si, una vez cerradas las urnas, volverán a hablar las armas.

Los indicios de escalada se han acumulado durante las últimas semanas. Diversos medios internacionales han informado de preparativos militares israelíes y estadounidenses y de presiones de Benjamin Netanyahu para atacar Irán. El 21 de octubre, el Financial Times informó de que Israel había preparado una ofensiva contra Irán a principios de mes, pero que Donald Trump se había opuesto para evitar reabrir la guerra antes de las elecciones de medio mandato en los Estados Unidos, el 3 de noviembre.

En la víspera de los comicios israelíes, la CNN publicó que el primer ministro israelí había vuelto a presionar a Trump para que autorizara un ataque conjunto. Según la cadena estadounidense, Washington se opuso, en parte después de que el jefe del estado mayor de las fuerzas de defensa de Israel, el teniente general Eyal Zamir, advirtiera que un ataque podría aplazar las elecciones israelíes. Sin embargo, la administración norteamericana habría dejado abierta la posibilidad de una operación posterior.

La oficina de Netanyahu ha calificado las informaciones de “noticias falsas” y el ministro de Defensa, Israel Katz, ha negado que se esté preparando un ataque inminente. La tensión, sin embargo, es evidente. Según el medio israelí Channel 12, se ha abierto una disputa entre Netanyahu y Katz, partidarios de la acción militar, y Zamir, que habría sido el único responsable de seguridad en oponerse a un ataque antes de las elecciones. El jefe del estado mayor habría pedido más deliberaciones y advertido de que Irán podría interpretar los preparativos como el preludio de un ataque y decidir adelantarse.

En este contexto, Trump reiteró el apoyo a Netanyahu y defendió que es necesario “terminar el trabajo”, con dos avales públicos durante la última semana antes de las elecciones israelíes. El domingo, Netanyahu recuperó su retórica belicista con la publicación de una imagen generada con inteligencia artificial de una explosión nuclear sobre Tel Aviv, advirtiendo que votar otra opción sería exponer a Israel a un “segundo Holocausto”.

Bombas en 'standby'

Ante este escenario, Teherán ha asegurado que está dispuesto tanto a negociar como a responder a los ataques, y ha advertido que podría golpear intereses norteamericanos en la región, así como centros de datos y cables submarinos en el golfo Pérsico, con posibles repercusiones para las economías de la zona y las rutas energéticas.

El riesgo de una reactivación no se limita a Irán. Según Reuters, Hezbolá en el Líbano habría dedicado tres meses a prepararse para una posible reanudación de los combates con Israel, tras recibir decenas de millones de euros iraníes para reforzar sus capacidades, especialmente con explosivos y drones. Mientras tanto, el alto el fuego impulsado por Washington en junio no ha detenido los ataques israelíes, e Israel mantiene posiciones militares en el sur del Líbano. En Gaza, el alto el fuego de octubre de 2025 tampoco ha puesto fin a los bombardeos de Israel: ayer al menos cinco palestinos murieron en un nuevo ataque, hecho que eleva a más de 1.400 el número de muertos desde el inicio de la tregua y a 74.000 el balance desde el inicio de la ofensiva israelí sobre la Franja, desencadenada a raíz de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Al sur de la península Arábiga, los hutíes, alineados con Irán, añaden otro foco de inestabilidad. Este martes, la coalición militar liderada por Arabia Saudita, que apoya al gobierno yemení reconocido internacionalmente, ha anunciado la intercepción de tres misiles balísticos y cuatro drones lanzados contra el reino. Estos ataques se suman a los avances de los rebeldes cerca de Bab el-Mandeb, un paso estratégico para el comercio marítimo, y a la intensificación de los ataques en septiembre. La escalada aumenta el riesgo de que el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel y Teherán acabe afectando cada vez más a las rutas comerciales y energéticas.

La guerra, apuesta segura

El resultado electoral en Israel difícilmente resolverá todas estas tensiones regionales. Una victoria de Netanyahu podría intensificar la presión militar, pero la oposición tampoco garantiza un cambio de estrategia. Los principales rivales de Netanyahu mantienen una línea tan dura como la suya, y algunos le reprochan no haber ido lo suficientemente lejos en los objetivos militares contra el país persa y su programa nuclear. Gadi Eisenkot, el principal rival del primer ministro en estos comicios, le acusa de no haberlo desmantelado y ha cuestionado tanto las negociaciones impulsadas por Washington para poner fin a la guerra como las restricciones estadounidenses a la acción militar israelí en el Líbano.

Desde el 7 de octubre de 2023, Israel se ha centrado en debilitar a Irán y sus aliados, mantener zonas de seguridad más allá de las fronteras y utilizar la fuerza como elemento de disuasión. Las elecciones pueden alterar la intensidad de las operaciones más que la estrategia de fondo, mientras que los alto el fuego pueden acabar siendo más pausas que el preludio de una paz duradera en la región.

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