Trump sigue prisionero en el laberinto iraní tres meses después de haber iniciado la guerra

El memorándum que debaten Teherán y Washington solo es una huida hacia adelante que aplaza el punto clave del conflicto

Una imagen del centro de Teherán, este viernes.
31/05/2026
5 min

LondresEl hecho de que la guerra de Irán se haya convertido en un quebradero de cabeza y en un callejón sin salida para Donald Trump lo demuestran los continuos vaivenes de esta última semana. Estados Unidos ha roto dos veces el alto el fuego, y Irán ha respondido con escaramuzas que ambas partes han calificado de "acciones defensivas". Paralelamente, circula un memorándum de entendimiento entre Teherán y Washington que, por el momento, no fructifica. El resultado es un clima de optimismo y pesimismo que sacude el precio del petróleo, y que tanto Trump como el vicepresidente J.D. Vance alimentan con declaraciones que a menudo se anulan entre sí. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz atenaza la economía global.

En este contexto, Trump publicó el viernes un largo mensaje en su red social en el que presentaba como un acuerdo cerrado lo que solo son los puntos ya conocidos preliminares de discusión. Como de costumbre, lo hizo con un tono de victoria total que no se corresponde con la realidad de la negociación. Afirmó que Irán renunciaría definitivamente al arma nuclear, que el estrecho de Ormuz se abriría inmediatamente y que los EE. UU. destruirían conjuntamente el uranio enriquecido. Pero el pasaje más significativo llegaba al final, cuando anunciaba que se dirigía a la sala de crisis para tomar una "decisión final", una fórmula que, en plena guerra, funciona como gesto de fuerza interna y como advertencia implícita a Teherán de que Washington está dispuesto a escalar si no hay concesiones. Horas después, salió sin ninguna decisión final tomada. La indefinición se eterniza.

Todo apunta, pues, a que el pacto no llegará fácilmente. Así lo cree el diplomático Mark Lyall Grant, representante permanente del Reino Unido en la ONU entre 2009 y 2015. "Creo que habrá un acuerdo, pero es muy poco probable que se alcance en los próximos días", afirmaba a ARA el jueves. Recuerda que el mismo Trump lo admitió implícitamente cuando, en una reunión de su gobierno el miércoles, soltó –"con su informalidad habitual"– que no está especialmente pendiente de las elecciones de medio mandato y que puede esperar que Teherán acabe cediendo.

¿Cederá Irán? Según informaciones de Axios y The Guardian, negociadores de ambos países habrían llegado el pasado martes al acuerdo del mencionado memorándum de entendimiento de sesenta días para ampliar el alto el fuego y abrir conversaciones sobre el programa nuclear, el verdadero nudo del conflicto. Teherán habría dado luz verde, pero faltaría el aval final de Trump, que habría pedido un par de días para reflexionar, pero que, al parecer, no fueron suficientes. Pensar, sin embargo, que la cuestión nuclear se puede resolver en dos meses es, como mínimo, ingenuo: el acuerdo de 2015, cerrado durante el segundo mandato de Barack Obama, requirió años de negociación.

En el mejor de los casos, Washington busca ganar tiempo y aplazar decisiones difíciles. Y a Teherán ya le estaría bien. Sina Toossi, analista iranoestadounidense del Center for International Policy, sostiene que el memorándum "parece más orientado a frenar la escalada militar reciente que a resolver el conflicto nuclear". Las primeras filtraciones apuntan a una flexibilización del bloqueo en Ormuz por parte de Irán y a un alivio parcial de las sanciones por parte de Estados Unidos, pero "los principales desacuerdos continúan abiertos", recuerda.

Además, Teherán exige primero medidas tangibles –como la liberación de activos congelados– antes de reanudar las conversaciones sobre su programa nuclear. Lo dejó claro el viernes al mediodía, en un mensaje en X en persa dirigido a la audiencia interna, Mohammad Bagher Ghalibaf, jefe del equipo negociador iraní: "Las concesiones no se obtienen con el diálogo, sino con misiles; no confiamos en garantías ni en palabras: solo cuentan los hechos. No se dará ningún paso antes de que la otra parte actúe." Ghalibaf recordó también que "el ganador de cualquier acuerdo es quien está mejor preparado para la guerra desde el día siguiente."

Kirsten Fontenrose –exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional de Trump durante el primer mandato y actual investigadora del Atlantic Council–, adelantándose a este comentario, pero casi intuyéndolo horas antes, resumió el jueves la complejidad del momento: "Parece que ambas partes quieren, como mínimo, ampliar el alto el fuego, pero ninguna de las dos está dispuesta a hacer concesiones, y ambas dedican la mayor parte de los esfuerzos a operaciones para presionar a la otra parte”.

Mark Lyall Grant añade un elemento clave para entender la situación actual: "Trump no quiere volver a bombardear Irán; esta táctica ha fracasado. Y es evidente que el régimen de Teherán no está a punto de hundirse".

Un callejón sin salida

Tres meses después del inicio de una guerra que debía concluir en unas pocas semanas, las negociaciones se mueven en un espacio mucho más reducido que el de 2015. Irán ha avanzado tecnológicamente, el sistema de sanciones es más complejo y el contexto regional es mucho más volátil desde el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás atacó Israel. Las líneas rojas –el enriquecimiento de uranio para Teherán, y sanciones y verificación para Washington– se han endurecido, especialmente desde que Trump abandonó el JCPOA, el acuerdo con Obama que limitaba el enriquecimiento de uranio al 3,67%, el stock de material y el número de centrifugadoras, bajo inspecciones estrictas de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). No es casualidad que Barack Obama insistiera que el pacto "no se basa en la confianza, sino en la verificación".

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, con el vice primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, en el departamento de Estado en Washington, D.C., este viernes.

Ahora Irán dispondría de unos 500 kg de uranio enriquecido al 60%, más 118 kg al 20%, según la última evaluación de la AIEA, de junio de 2025. Teherán impidió el acceso de los inspectores el mes siguiente, después de los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra sus instalaciones en 2025. Un enriquecimiento hasta el 90% –el umbral militar– requeriría solo días o semanas de trabajo si las instalaciones continúan operativas.

Desde cualquier perspectiva, la ofensiva que lanzaron Trump y Netanyahu a finales de febrero ha fracasado respecto a los objetivos iniciales. "Prometían destruir las capacidades militares de Irán y el régimen continúa en pie", recuerda Toossi. No solo el estrecho de Ormuz está cerrado, con consecuencias enormes para la economía global, sino que también el arsenal estadounidense se ha reducido notablemente. "La guerra ha sido una auténtica catástrofe estratégica para Estados Unidos", sentencia el analista.

Mientras tanto, Irán mantiene el uranio enriquecido y, según fuentes citadas por el New York Times y el Wall Street Journal, conserva el 70% de sus misiles balísticos y entre el 70% y el 80% de los drones y plataformas de lanzamiento. "¿Qué ha conseguido Washington con una guerra vendida sobre mentiras muy parecidas a las de Irak? Nada. Solo un atolladero monumental", remacha Tossi.

En este contexto, las conversaciones actuales parecen responder más a la necesidad urgente de evitar una escalada aún mayor que a la posibilidad real de un acuerdo de fondo. Washington insiste en que cualquier entendimiento deberá limitar definitivamente la capacidad nuclear iraní, mientras Teherán no deja de pedir garantías materiales antes de mover ficha, y reivindica públicamente que las concesiones solo han llegado bajo presión militar. Todo ello dibuja un escenario en el que ninguna de las dos partes puede permitirse abandonar la negociación, pero tampoco está dispuesta a asumir el coste político de una cesión significativa. El resultado es una tregua precaria, sostenida por la necesidad mutua de ganar tiempo, pero sin ninguna garantía de que el conflicto no vuelva a estallar.

Cuáles son los escollos para el acuerdo

Bloqueo de Ormuz y del GolfoEl cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, vía de paso de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado, ha hecho subir los precios del crudo. Reabrir el estrecho es la prioridad de Estados Unidos y el principal punto de presión de Irán, pero podría requerir tiempo. El bloqueo de los puertos iraníes por parte de Estados Unidos está afectando a las exportaciones del país y a los ingresos del estado. Levantarlo es uno de los objetivos principales de Teherán. Una cuestión crítica podría ser hasta qué punto se retiran las fuerzas norteamericanas.La cuestión nuclearEstados Unidos acusan a Irán de querer construir una bomba nuclear. Irán siempre lo ha negado, y siempre ha afirmado que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos. El foco se centra en el enriquecimiento de uranio, que genera combustible para la energía nuclear, pero que también puede producir material para una ojiva.Misiles balísticosUna exigencia destacada de Estados Unidos antes de la guerra era que Irán limitara el alcance de sus misiles balísticos para que no pudieran llegar a Israel. Irán siempre ha sostenido que su derecho a tener armas convencionales es innegociable y que todavía dispone de un amplio arsenal.Sanciones y activos congeladosLa economía iraní se ha visto perjudicada durante años por las sanciones, lo que contribuyó a los disturbios a escala nacional de enero. Teherán necesita con urgencia que se levanten y que se liberen decenas de miles de millones de dólares procedentes de los ingresos del petróleo iraní congelados en bancos extranjeros. También reclama compensaciones por los daños de guerra. Estados Unidos se han resistido a ello, con Donald Trump criticando duramente al expresidente Barack Obama por haber devuelto parte de estos activos congelados a Irán en el marco del acuerdo de 2015. Algunos medios han informado de que el último borrador de acuerdo incluiría un programa de inversiones para Irán.LíbanoIrán ha afirmado repetidamente que la guerra de Israel contra Hezbolá en Líbano debe formar parte de cualquier acuerdo. Israel y Líbano acordaron un alto el fuego el mes pasado, pero tanto Israel como Hezbolá se acusan mutuamente de violaciones reiteradas, y el ejército israelí está intensificando su campaña en el sur del Líbano. Israel se opondría a cualquier acuerdo entre Estados Unidos e Irán que limitara su capacidad de actuar en el Líbano.

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