Viaje relámpago de Netanyahu a Nueva York para defender a Israel y reforzarse en casa

En plena campaña electoral, el primer ministro israelí participará en la Asamblea General de la ONU, pero no tiene ninguna reunión prevista con Trump

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un acto de su partido, el Likud, en Tel Aviv, el 17 de septiembre.
24/09/2026 - 07:03 h
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JerusalénBenjamin Netanyahu llegará este jueves a Nueva York para pronunciar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas uno de los discursos más delicados de su carrera. Será una visita relámpago: el primer ministro israelí tiene previsto llegar a los Estados Unidos el mismo día de la intervención y volver a Israel pocas horas después. A diferencia de otros años, no hay prevista una reunión con el presidente estadounidense, Donald Trump.

La brevedad del viaje es significativa. Netanyahu no llega a Nueva York para desplegar una intensa agenda diplomática, como ha hecho desde su primera participación en la Asamblea General, en 1998, sino que ocupará la tribuna de la ONU para abordar tres cuestiones que dominan el debate internacional: la guerra con Irán, la ofensiva de Gaza y el futuro de una región que en los últimos meses ha encadenado diversos frentes de guerra y en la que la imagen internacional de Israel se ha deteriorado fuertemente.

Irán y Gaza, en el centro del discurso

Irán, que desde hace quince años ocupa un lugar central en los discursos de Netanyahu en la ONU, volverá a tener un papel destacado. Según la prensa israelí, el dirigente hablará de la confrontación con Teherán como una cuestión de seguridad esencial para Israel y volverá a plantear como vital el cambio de régimen en el país persa. Según el medio Channel 12, también podría presentar nueva información sobre los esfuerzos iraníes para recuperar capacidades nucleares y recurrir, como ha hecho en otras ocasiones, a gráficos y material visual para reforzar el mensaje.

El contexto internacional le da argumentos para hacerlo. La guerra entre los Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada el 28 de febrero, es uno de los grandes asuntos de la Asamblea, y Trump ya ha dedicado una parte importante de su discurso a Teherán, advirtiendo que podía optar por un acuerdo o por aumentar nuevamente los ataques contra la República Islámica.

Gaza será seguramente el otro gran frente del discurso. Netanyahu previsiblemente reivindicará el derecho de Israel a defenderse y justificará la actuación del ejército israelí ante las acusaciones internacionales que en los últimos días han cobrado fuerza a raíz del documental GAZA. Él mismo ya ha avanzado cuál será el tono. En un vídeo difundido esta semana a raíz de la disputa con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que le ha acusado de ser "el arquitecto de un genocidio en Gaza", Netanyahu ha asegurado que iría a la ONU para explicar "la verdad" sobre los soldados israelíes y para responder a sus críticos.

Una comparecencia también pensada para Israel

El discurso de Netanyahu no se puede desligar del contexto político interno de Israel: las elecciones legislativas del 27 de octubre. El horario del discurso, hacia las nueve de la noche en el país, lo sitúa en plena franja de máxima audiencia. Esto convierte a la Asamblea General en un escenario de doble alcance: el primer ministro hablará ante los representantes de los 193 países de la ONU, pero el discurso será seguido también en Israel, en plena campaña electoral.

Diversos medios del país apuntan que la intervención puede servirle para proyectar la imagen de primer ministro que defiende a Israel ante un mundo que considera hostil. El discurso ante la ONU, según esta lectura, será una batalla para conservar su principal activo político: la imagen de "Mr. Security". En este marco, el dirigente deberá intentar convencer a los electores de que él es el político más preparado para garantizar la seguridad de Israel después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y de las guerras de Gaza, el Líbano y el Irán.

En casa, sin embargo, afronta una contestación importante de sectores de la opinión pública que le reprochan no haber evitado los ataques del grupo palestino, la negativa a establecer una comisión estatal de investigación sobre los ataques y la negativa insistente de su coalición a imponer el servicio militar obligatorio a los ultraortodoxos, entre otras cuestiones. Las últimas encuestas ofrecen una fotografía electoral complicada para el bloque de Netanyahu, que se situaría por debajo de los 61 escaños necesarios para formar gobierno.

En este contexto aparece Trump. En campañas anteriores, Netanyahu ha hecho bandera de su relación con el presidente norteamericano para presentarse como un dirigente con una capacidad de acceso a Washington superior a la de sus rivales. Esta vez, sin embargo, todo apunta a que no habrá fotografía conjunta.

La visita estará fuertemente blindada. En Nueva York se prevén protestas contra Netanyahu, pero también movilizaciones de apoyo a Israel. En el interior de la Asamblea General, mientras tanto, hay expectación por saber cómo reaccionarán las diferentes delegaciones. El año pasado cientos de diplomáticos abandonaron la sala cuando el primer ministro israelí comenzó su discurso, en una de las muestras más visibles del rechazo que genera su presencia en la ONU.

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