Unión Europea

La pandemia refuerza la oleada verde en Europa

Crecen los partidos ecologistas y también el eje medioambiental en las políticas europeas

Una oleada verde recorre Europa. Arrancó antes de la pandemia, espoleada por el movimiento de los más jóvenes contra la emergencia climática: el Fridays for Future de la sueca Greta Thunberg, que justo el pasado viernes retomó la lucha en la calle después de un año de movilizaciones virtuales por el confinamiento. Pero la disrupción del covid-19 no la ha parado, tal y como demostraron las elecciones regionales del pasado domingo en Alemania, donde el crecimiento del partido verde le augura un papel clave en el gobierno federal que se forme después de los comicios del otoño. 

“La pandemia más bien ha reforzado la tendencia, porque ha fortalecido la conciencia sobre la importancia de la naturaleza”, explica al ARA el analista del Center for European Policy Studies (CEPOS) Daniel Gros. La tendencia de la que habla es el crecimiento de los partidos verdes y ecologistas en toda Europa, que Gros no cree que sea una consecuencia del movimiento impulsado por Greta Thunberg, sino que una cosa y la otra “son dos síntomas” de la misma corriente subterránea: el aumento de la conciencia medioambiental de la sociedad europea como un factor determinante del voto, que se suma al chasco con los partidos políticos tradicionales.

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Quedó patente ya en 2019, cuando los verdes obtuvieron el mejor resultado de su historia en unas elecciones europeas y subieron de 52 a 69 asientos su representación en la Eurocámara. El año pasado, en plena pandemia, las municipales francesas constataron también un gran ascenso de los ecologistas en aquel país, al mismo tiempo que entraban a formar parte de los gobiernos de Irlanda y Bélgica también en 2020. Con estos ya son seis los países europeos donde los verdes están gobernando, con Finlandia, Suecia, Austria y Luxemburgo. 

Los verdes irlandeses, que obtuvieron el mejor resultado de su historia en las elecciones del 8 de febrero de 2020, entraron en un ejecutivo de derechas liberal con tal que el país redujera las emisiones de CO2 un 7% anual, como pide la comunidad científica. En Finlandia, la coalición de izquierdas y verde se ha comprometido a lograr la neutralidad climática en 2035 (mucho antes del 2050 que promete la Unión Europea). Austria –donde el canciller conservador, Sebastian Kurz, optó por aliarse con los verdes después de romper en 2019 con los populistas de ultraderecha por un escándalo de corrupción– también se ha comprometido para el 2040, y en Suecia la alianza entre socialdemócratas y verdes promete “un estado del bienestar completamente libre de combustibles fósiles” para el 2045.

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“Reacción proeuropea”

“Los Verdes crecen en toda Europa por tres motivos fundamentales: primero, por el aumento de la conciencia ciudadana ante la emergencia climática; segundo, como reacción proeuropea ante el aumento de la extrema derecha, y tercero, porque cada vez demuestran más que son una opción sólida de gobierno, a diferencia del pasado”, apunta Ernest Urtasun, eurodiputado catalán del Grup dels Verds. 

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No obstante, el crecimiento de los partidos verdes todavía tiene mucha más fuerza en los países del norte de Europa que no en los del sur o del este. Alemania es el país con un partido más fuerte electoralmente (un 9% de los votos a nivel federal, pero hasta el 20% en las europeas y un 33% en regionales como la de Baden-Wurttemberg), que ya estuvo en el gobierno durante años al inicio de este siglo y que podría volver este otoño. En la mayoría de países europeos Gros no cree que ni siquiera la oleada actual les permita subir más allá del 5%, pero aún así remarca que “en un escenario político tan fracturado como el actual pueden resultar una fuerza clave”. 

En Italia, por ejemplo, el partido verde, prácticamente inexistente, ha subido al 2% de apoyo en las encuestas más recientes, capitalizando en parte el chasco con el Movimiento 5 Estrellas. Pero en general “en el sur de Europa no hay una cultura cívica medioambiental tan fuerte que permita que estas formaciones entren en Parlamentos", explica el politólogo de la UOC Ernesto Pascual. En los casos español y catalán, sin embargo, Pascual está convencido que “si se se diera tanta atención mediática a partidos mediambientalistes como al Pacma como se dio a Vox o incluso a Cs cuando todavía no tenían representación política podría ser que acabaran entrando en el Congreso también”.

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Brotes verdes

Pascual coincide en ver un crecimiento claro de los partidos verdes en Europa y de “el eje ambiental en la política europea”. Los partidos tradicionales adoptan cada vez más postulados verdes en sus programas, por convencimiento medioambiental pero también para captar estas nuevas generaciones comprometidas con la lucha climática que van adquiriendo derecho a voto. Pero el politólogo diferencia entre “la política ambientalista –que adoptan muchos de estos partidos tradicionales–, que quiere lidiar con los problemas medioambientales dentro del sistema capitalista, y la política ecologista –de los partidos verdes–, que enlaza con las teorías del decrecimiento y que llama a repensar todo el sistema, eliminando completamente los combustibles fósiles”, tal y como reclaman los científicos climáticos.

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“El mediambientalismo se ve todavía como una cuestión de izquierdas y esto lo limita a mitad de la población, como mucho, hasta que no sea un tema transversal” en el espectro político, dice Pascual. Para dar este paso, sin embargo, ve una gran esperanza: “Las nuevas generaciones, que tienen una conciencia medioambiental mucho más grande que las anteriores”. Tienen en sus manos conseguir que la oleada verde no desaparezca.