Marruecos

La policía habría encontrado etiquetas de Bershka y Pull and Bear en el taller siniestrado de Tánger

Las pruebas y testigos de supervivientes apuntan a que los 28 obreros muertos confeccionaban ropa de Inditex

BarcelonaLas fábricas textiles de Tánger son el patio de detrás de la industria del sector español, que aprovecha los bajos salarios de Marruecos y vende a precios europeos en los grandes almacenes de aquí. Es una realidad conocida pero que solo aflora cuando hay tragedias. El portal de información económica EcoPress de Tánger asegura, citando fuentes próximas a la investigación judicial (que está bajo secreto de sumario), que la policía científica ha encontrado etiquetas de las marcas Pull and Bear y Bershka, del grupo español Inditex, en el taller donde lunes murieron 28 trabajadores debido a una inundación. 19 obreras y 9 obreros perdieron la vida, unas ahogadas y los otros electrocutados, cuando una tromba de agua entró en el taller, situado en el sótano de una casa particular.

“La investigación está bajo secreto de sumario . Pero fuentes muy próximas a la investigación nos han confirmado que han encontrado las etiquetas”, explica por teléfono al ARA Abdurrahim Belechkar, el periodista que ha elaborado la información. “Además, hemos entrevistado a varios trabajadores supervivientes, que nos han explicado que en el momento del accidente estaban confeccionando ropa para Bershka, concretamente camisas de mujer con una tela gris de hilo. Otros nos han dicho que habían hecho camisas y faldas para Pull and Bear”, añade. La información se acompaña de un vídeo en el que un trabajador que se identifica como el encargado dice que antes de la pandemia confeccionaban “pantalones y camisas para Zara”. Inditex no atendió ayer la pregunta del ARA sobre esta información.

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El periodista detalla que ha podido consultar con fuentes del sector que de manera anónima le han revelado como el reparto de encargos de Inditex se haría en dos fases: “En la primera un representante de la empresa negociaría los encargos, determinando el precio, pero no el volumen de los pedidos ni los plazos de entrega, y en la segunda entrarían tres intermediarios que se dedicarían a negociar con talleres más pequeños para bajar los precios”.

600.000 trabajadores

Se calcula que en Marruecos hay 600.000 trabajadores del sector textil de los cuales 400.000 están en la llamada economía informal. Aboubakr Elkhamilchi, de la asociación Attawassoul de Tánger, explica por teléfono que la información no le ha sorprendido: “Hemos hecho varios estudios a partir de encuestas a las trabajadoras. El 80% explican que trabajan para marcas del grupo Inditex y el 50% para Mango”, recuerda. Elkhamilchi lamenta que la respuesta de las autoridades marroquíes después del accidente ha sido “la solución fácil: clausurar talleres y dejar la gente en la calle, y esto con la pandemia solo supone más paro y más miseria”.

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A medida que pasan los días se van sabiendo más detalles del taller siniestrado. Inicialmente se había hablado de una fábrica clandestina, pero ahora se sabe que la empresa, denominada AM Confecció, estaba registrada, tenía 15 de sus 40 trabajadores dados de alta a la Seguridad Social y pagaba impuestos. ¿Cómo es posible que una empresa legal tuviera los operarios trabajando en un sótano sin salida de emergencia que se convirtió en una trampa mortal? “Los alquileres de los locales industriales son muy caros por los precios que se pagan en el sector, los pequeños empresarios buscan espacios más baratos y las autoridades miran hacia el otro lado”, denuncia el periodista.

Mientras tanto, el malestar entre la población de Marruecos crece e incluso el rey Mohamed VI ha pedido públicamente explicaciones al ministro del Interior.