La muerte de Jamenei hace revivir a los peores fantasmas de Putin: ¿Cómo afecta al Kremlin la guerra en Irán?

Rusia es incapaz de asistir a su aliado, otro que cae recientemente por decisión de Estados Unidos de Trump

Moscú"Ni siquiera quiero discutir esta posibilidad", afirmó Vladimir Putin el pasado junio cuando un periodista le preguntó cómo reaccionaría si Israel o Estados Unidos asesinaran al ayatolá Ali Jamenei. Una vez la posibilidad se convirtió en una realidad, el líder ruso se limitó a enviar un telegrama de pésame al presidente de Irán en el que critica lo que considera una "violación cínica de todas las normas de moralidad humana y del derecho internacional". Un mensaje que ha ido repitiendo en los siguientes días. El hombre que invadió Ucrania sin preaviso hace cuatro años y que bombardea a diario sus ciudades no sufre tanto por la imagen que proyecta en el mundo, incapaz de ayudar a un aliado, como por los fantasmas que le hace revivir esta muerte, conectada inevitablemente al trauma de la ejecución del dictador libio Muammar al-.

El asesinato de Gadafi, en el 2011, horrorizó y obsesionó a un Putin que empezó a temer un final parecido. El líder del Kremlin lo percibió como una traición de Estados Unidos y Europa, y eso fue una de las causas de la ruptura con Occidente. Sin embargo, quince años después, Rusia no está en posición de alzar la voz de manera contundente contra la Casa Blanca. El telegrama inicial, mucho más breve y neutro que una declaración televisada, evitaba señalar a los culpables de la muerte de Jamenei y dejaba claro que Moscú no puede ni quiere antagonizar con un omnipotente Donald Trump, que ha roto el aislamiento de Putin y está mediando para resolver la guerra de Ucrania. Desde entonces, Putin prácticamente no ha alzado la voz para hablar sobre los acontecimientos en Oriente Medio.

Cargando
No hay anuncios

El presidente ruso ya ha perdido a dos aliados en dos meses a manos de los estadounidenses, tras la detención de Nicolás Maduro, en Venezuela, en enero. Al igual que en aquella ocasión, ha cedido la escenificación de la indignación al ministerio de Exteriores, mientras él nada y guarda silencio, incómodo en una situación que evidencia las actuales flaquezas del Kremlin. Además de Venezuela, Rusia ya no pudo hacer nada por salvar a Bashar el Asad en Siria, dejó sucumbir a Armenia en manos de Azerbaiyán en el conflicto del Alto Karabaj (del que finalmente Trump se anotó el punto como pacificador) y sabe que no podrá influir en el destino de Cuba.

De todos modos, los expertos rusos no creen que estos episodios afecten a la reputación de Moscú fuera de la órbita occidental. Sin embargo, sí que presentan riesgos en cuanto a la influencia regional de Rusia. En caso de que el conflicto en Irán desembocara en el advenimiento de un gobierno que estableciera mejores relaciones con Occidente, el Kremlin podría perder capacidad de mediación entre los países de la zona, ya que su baza era justamente ser el principal aliado europeo de Teherán.

Cargando
No hay anuncios

Una mala noticia para Ucrania

En cualquier caso, a pesar de que Rusia e Irán firmaron a principios del 2025 un tratado de asociación estratégica, sus vínculos son limitados y, especialmente en lo que se refiere a la cooperación militar, es muy improbable que la crisis afecte al ejército ruso en Ucrania. Durante los primeros años de la invasión, Moscú había sido muy dependiente de los drones Shahed iraníes, pero esta dependencia ya es historia desde que el Kremlin fabrica sus propios Shahed mejorados. Rusia ha seguido suministrando a Irán armas que no necesita contra Kiiv, pero que son inútiles para defenderse de los ataques de Estados Unidos e Israel, y Teherán las ha utilizado sobre todo para reprimir las protestas ciudadanas.

Cargando
No hay anuncios

Si bien Volodímir Zelenski se ha apresurado a aplaudir los bombardeos contra Irán ya considerar "justo" dar a la población la posibilidad de "deshacerse de un régimen terrorista", esta escalada podría ser perjudicial para Ucrania. De entrada, el ejército norteamericano utiliza en Oriente Medio misiles antiaéreos Patriot, los que se destinan a proteger a Kiiv y otras ciudades, y si las hostilidades se alargan podrían resentirse los suministros ucranianos. Asimismo, la emergencia de un nuevo foco de tensión internacional resta atención a la guerra del este de Europa y deja en suspenso las negociaciones. Los propagandistas rusos insinúan que "no tiene sentido" discutir nada con Trump si, al final, las conversaciones son una cortina de humo para acabar atacando al interlocutor. Además, también es muy probable que se reste efecto en la campaña de presión contra el petróleo ruso. Con el cierre del estrecho de Ormuz y la inestabilidad en la región, cabe esperar que los precios de los seguros de los petroleros se disparen, suba el coste del transporte del crudo y los productores rusos, sancionados y en horas bajas, se beneficien.

Finalmente, cada vez que Trump se salta el derecho internacional y pone de manifiesto que el viejo orden mundial fundado por Occidente ya no existe, refuerza los argumentos que Rusia lleva años defendiendo. Y no sólo eso, sino que, pese a los aspavientos de Putin acusando a Washington y Tel Aviv de no respetar las normas, su agresión legitima la agresión rusa a Ucrania. El Kremlin incluso saca pecho de ser "una isla de estabilidad" en medio del "caos general", tal y como ha dicho su portavoz, Dmitri Peskov, dejando claro que en un mundo convulso Kiiv tiene las de perder y Moscú siente que tiene que ganar.

Cargando
No hay anuncios