Putin está convencido de que se acerca la derrota de Ucrania

El Kremlin emite señales de apertura al diálogo, pero mantiene unas condiciones de paz maximalistas alejadas de la realidad del campo de batalla

MoscúBastó una frase ambigua de Vladímir Putin para que todos se aventuraran a pronosticar la proximidad de un acuerdo de paz en Ucrania. El presidente ruso dio a entender que la guerra “se acerca a su fin”, abrió la puerta a reunirse con Volodímir Zelenski en un tercer país y propuso al excanciller alemán Gerhard Schröder como posible interlocutor europeo con Rusia. Pero, en realidad, el Kremlin hace tiempo que no se mueve: su líder está convencido de que la derrota de Kiev es cuestión de meses, no tiene ninguna intención de verse con el presidente ucraniano si no es para firmar el fin del conflicto y cualquier negociación con la Unión Europea deberá hacerse bajo sus términos.

Si Donald Trump es difícil de descifrar porque se contradice constantemente, las exégesis de las declaraciones de Putin tienden a la sobreinterpretación. Durante la rueda de prensa sorpresa que el presidente ruso convocó la víspera del Día de la Victoria, aprovechó una crítica al apoyo occidental a Ucrania para decir: “Empezaron a atizar la confrontación con Rusia, que continúa hasta hoy. Creo que el asunto se acerca a su fin, pero, aun así, es un tema serio”.

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Más allá de que la formulación es mucho menos contundente que la transcripción que hicieron la mayoría de los medios, los periodistas del oficialismo ruso creen que lo único que se desprende de esta frase es que Putin confía en una rápida conquista del Donbás. El analista militar Serguéi Poletáiev lee en ella la convicción del Kremlin de que “el colapso de Ucrania es inminente”. Él no percibe “ni un solo paso atrás” en los objetivos de Moscú, que implican provocar “un cambio de régimen” en Kiev y instaurar uno “leal” a sus intereses. Una maniobra que, según el analista, solo se puede conseguir “por la fuerza”.

Este punto de vista se corresponde con la información que publica el Financial Times, que asegura que los generales rusos han prometido a su comandante supremo la ocupación completa de Donetsk antes de finales de año. También Putin, en una frase de la misma rueda de prensa que muchos medios pasaron por alto, afirmó que el objetivo de sus tropas es “la derrota final del enemigo”. Y durante toda esta semana sus portavoces se han hartado de repetir que sí, que la guerra puede acabar en cualquier momento… tan pronto como Zelenski retire a sus hombres del Donbás.

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Ahora bien, los avances del ejército ruso continúan sin concordar con las expectativas triunfales de las autoridades militares. Los observadores independientes reconocen que Rusia avanza en el este de Ucrania, pero lo hace a un ritmo inferior que el año pasado y nada hace pensar que en los meses venideros se vaya a producir un colapso dramático de las líneas ucranianas. Las tropas de Kiev, además, mantienen posiciones con firmeza y han iniciado operaciones ofensivas en las últimas semanas.

Nada que negociar con Zelenski

A los periodistas que siguen habitualmente a Putin también les llamó la atención que, por primera vez, se aviniera a encontrarse con Zelenski en un país neutral. Aun así, el presidente ruso dejó claro que la única posibilidad de reunirse para conversar ambos es que el líder ucraniano viaje a Moscú, una oferta inaceptable para Kiev. Si no, Putin solo quiere coincidir con Zelenski durante la rúbrica del acuerdo de paz. Así pues, por mucho que el Kremlin deje de acusarle de ser un representante ilegítimo de Ucrania, igualmente rechaza sus pretensiones de resolver los escollos de las negociaciones en una conversación cara a cara al máximo nivel.

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A efectos prácticos, Rusia tampoco ha dado ningún paso en cuanto al diálogo con Europa. Es Bruselas quien está debatiendo quién y de qué se debe hablar con Moscú, mientras que Putin defiende que él nunca se ha levantado de la mesa. Tal como escribía el columnista del Moskovski Komsomólets Mijaíl Rostovski, las posibilidades de que Schröder sea el negociador de la UE son “tan remotas como las de ser enviado a Júpiter”. Y el presidente ruso lo sabe. Por eso después añadió: “Elijan un líder en quien confíen y que no haya dicho nada malo de nosotros”. El Kremlin no dará ningún paso para propiciar este diálogo, pero si al final se produce, será para obtener garantías de que Europa no les atacará y una mayor participación en la arquitectura de seguridad del continente.

Putin confía cada vez menos en el éxito de la mediación estadounidense. A pesar de todo, la prensa oficialista opina que podría estar quemando las últimas naves para que Trump fuerce a Zelenski a firmar un mal acuerdo, antes de una posible debacle de los republicanos en las elecciones de medio mandato. “Trump no durará para siempre”, escribe otro columnista del Moskovski Komsomólets, Dmitri Popov, que añade: “Tarde o temprano tendremos que dialogar con Europa sin intermediarios extranjeros o combatirlos directamente”.

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De todas maneras, en Moscú no hay prisa por reanudar las conversaciones trilaterales con Washington y Kiev. El Kremlin ha señalado que este formato es “una pérdida de tiempo”. La clave, una vez más, es la cuestión territorial, convertida en existencial. “Mientras Zelenski no dé un paso serio y se retire del Donbás, ningún acuerdo llegará a ninguna parte, ni siquiera después de diez rondas de negociaciones”, reitera Uixakov.