Trump expone su plan para Venezuela en las petroleras: "Una inversión mínima de 100.000 millones de dólares"
El presidente estadounidense presiona a las compañías, que se muestran recelosas y piden garantías jurídicas
WashingtonDonald Trump es quien quiere convencer a las petroleras de que inviertan en la infraestructura venezolana para empezar a explotar el crudo. Aún así, la reunión de este viernes en la Casa Blanca ha sido una exhibición del Trump más empresarial que se ha situado a sí mismo como la parte negociadora a la que las compañías deben convencer. El presidente estadounidense ha ido preguntando a algunos de los representantes de las empresas invitadas, como Chevron y Exxon, qué le podían ofrecer a cambio de dejarles explotar el crudo venezolano. "Podemos ponernos en marcha y, en el plazo de las próximas semanas, empezar la evaluación", respondió Darren Woods, consejero delegado de Exxon. "Eso es lo que queremos, rapidez y calidad", ha contestado Trump con aprobación.
El republicano es el gran jefe que ha sometido a la tribu vecina y ahora decidirá cómo reparte el botín. Para empezar, pide una inversión mínima de "100.000 millones de dólares". Ésta es la principal premisa del plan que ha expuesto Trump a sus invitados para poder empezar a reconstruir la capacidad y las infraestructuras necesarias en Venezuela. Aproximadamente, construir una planta de tratamiento de petróleo cuesta entre 20.000 y 30.000 millones. En el caso de Venezuela, el coste aún puede ser más elevado teniendo en cuenta que apenas tiene infraestructura y gran parte de la que existe está dañada.
El lunes, en una entrevista en la NBC, el mandatario planteaba la posibilidad de que la administración estadounidense reembolse los gastos que asuman las compañías. Esta idea parece que ha quedado descartada cuando este viernes ha subrayado que los 100.000 millones de dólares tendrán que venir del capital privado de las empresas. "No necesitan el dinero del gobierno, pero necesitan protección y seguridad del gobierno para que, cuando gasten todo ese dinero, esté allí para recuperarlo y obtener una buena rentabilidad", ha afirmado.
Empresas invitadas
"Venezuela también ha aceptado que Estados Unidos comience inmediatamente a refinar y vender hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano, lo que continuará de forma indefinida", ha asegurado el presidente. Entre los oyentes, aparte de los tres gigantes estadounidenses –Chevron, Exxon y ConocoPhillips–, también se encontraban las grandes comercializadoras de materias primas –Vitol y Trafigura–, así como Shell, Halliburton, Continental, Valero, HKN, Marathon, Eni, Aspect Holdings, Tallgrass, Hall.
Trump ha dejado claro que quiere empezar a extraer cuanto antes las reservas de crudo del país –las mayores del mundo y que, según la OPEP, representan unos 303.000 millones de barriles– con la esperanza de abaratar los precios para el consumidor y llegar con una buena posición a las elecciones de medio mandato previstas.
A pesar de la imagen de poder que ha querido escenificar, la realidad es que las empresas miran la oferta con cautela, sobre todo porque quieren seguridad jurídica y garantías legales antes de realizar ninguna inversión. "Hemos tenido nuestros activos incautados allí dos veces, y por lo tanto se puede imaginar que volver por tercera vez requeriría cambios bastante significativos", recordó el consejero delegado de Exxon, en la reunión. "Hoy en día no es invertible", ha destacado.
Trump, sin embargo, ha seguido presionando y ha insistido en que el control estadounidense sobre Venezuela es garantía suficiente. "Una de las razones por las que no podía entrar antes es que no tenía garantías. No tenía seguridad, pero ahora tiene seguridad total. Es una Venezuela completamente diferente", ha afirmado el mandatario, que ha asistido a la reunión acompañado del vicepresidente, JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, el subjefe de gabinete, Stephen Miller, y la jefa de gabinete, Susie Wiles.
La respuesta de Repsol
A diferencia de las reticencias que ha mostrado Exxon, la española Repsol ha dicho estar "preparada para triplicar" su producción en Venezuela. La compañía es una de las pocas petroleras que ha seguido operando en Venezuela durante el régimen chavista. "Estamos en Venezuela, señor presidente, con nuestros socios de Eni. Producimos el gas que garantiza la estabilidad de la mitad de la generación eléctrica limpia en Venezuela", ha afirmado el consejero delegado de la empresa, Josu Jon Imaz. "Estamos comprometidos con esta estabilidad. Y además, estamos sobre el terreno: tenemos personal, tenemos instalaciones, tenemos capacidades técnicas", ha destacado.
El magnate ha vuelto a declarar que Estados Unidos construyó la industria petrolera venezolana, pero "nos la robaron", en referencia a la nacionalización que llevó a cabo el presidente Hugo Chávez en el 2007. "Nos robaron, y fue robado por socialistas y comunistas en ese momento, y Vene. Nos tomaron nuestra industria petrolera. Nosotros construimos toda esta industria”.
Rusia también podrá comprar petróleo
El republicano ha defendido su intervención en Venezuela como una cuestión de seguridad, siguiendo la visión de áreas de influencia que ahora suscribe como el nuevo orden internacional. "Algo que creo que todo el mundo debe saber es que, si no lo hiciéramos nosotros, lo habrían hecho China o Rusia".
Ahora bien, pese a describir a los dos países como una amenaza, les ha lanzado una oferta para que le compren petróleo. "Rusia puede obtener todo el petróleo que necesite de nosotros, y les gusta el petróleo, aunque producen mucho; pero China, Rusia y todo el mundo podrá venir, y estaremos abiertos al negocio casi de forma inmediata". Una propuesta que no deja de ser sorprendente si se tienen en cuenta las sanciones aplicadas el pasado año contra las principales petroleras rusas.
Como ya ha estado haciendo toda la semana, Trump también se ha vuelto a jactar de la operación en Venezuela: "Me llamaron los líderes de muchos países para decirme que estaban impresionantes". El presidente remarcó cómo el ejército pudo "destruir" el país, si el régimen no hubiera colaborado tras la captura de Nicolás Maduro. "Han sido muy inteligentes en cómo han tratado con nosotros, francamente –ha dicho en referencia a la nueva presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y el resto del ejecutivo–. Porque todo ese lugar pudo ser destruido con un golpe, y no queríamos hacer esto".