"Con mantener el catalán no es suficiente: tenemos que hacer que los otros cambien de lengua"
La Semana del Libro en Catalán dedica una tarde temática a la lengua con Pau Vidal y Òscar Andreu
BarcelonaDe acuerdo en que el Eixample está lleno de calles dedicadas a las gestas de los soldados de la Corona de Aragón –de Calabria a Cerdeña y de Córcega a Aragón–, pero si hoy un taxista busca Almogávares, no debería encaminarse hacia Razzmatazz sino hacia el Arco de Triunfo, a la Semana del Libro en Catalán. Esto es lo que dice el sociolingüista valenciano Toni Mollà, que presenta Les llengües de demà (Bromera) en una tarde de la Mercè multitudinaria y dedicada al catalán. "Seguro que los que estamos aquí somos almogávares de piedra picada, pero hay unos usos lingüísticos globales que deberíamos tener en cuenta a la hora de diseñar las políticas lingüísticas oficiales y las no oficiales", advierte. Él defiende que el catalán solo podrá ser una lengua del mañana si sale del entorno escolar y folclórico y se adapta a lo que es estructural: el capitalismo, la globalización y los algoritmos. Esto aparte de mantener la lealtad lingüística individual de los hablantes.
Y aquí es donde entra el profesor y divulgador David Vila con La llengua i tu (Voliana), un manual de solfeo lingüístico que quiere hacer crecer la conciencia y ayudar a los hablantes a "mantener la lengua sin sentirse incómodos", cosa que, dice, a muchos todavía les parece un hito "inverosímil".
Un paso más allá
Quien parece que está incómodo en el escenario es el escritor y lingüista Pau Vidal, que tiene propuestas más drásticas y transformadoras en Sortir a guanyar (VilaWeb Llibres). "Hace años y años que salen libros explicando lo mismo y me gustaría que diésemos un paso más allá. Hablar la lengua propia es lo que es normal, o debería serlo. Pero con mantener el catalán no es suficiente: tenemos que hacer que los otros hagan el cambio, que sean ellos quienes se sientan incómodos porque hace 4 o 40 años que están aquí y no hablan catalán. Si solo nos mantenemos es que estamos retrocediendo: por eso cuando miramos las cifras nos deprimimos", afirma. Pasa una ambulancia por el paseo Lluís Companys.
En su libro, Pau Vidal dibuja con ironía once perfiles de catalanohablantes tibios y acto seguido les lanza el discurso motivacional de Guardiola antes de la Champions de Roma: "De una vez por todas tenemos que salir al campo con mentalidad de ganadores. La mayoría hemos perdido la noción de que este partido se puede ganar, y por eso esperamos a que nos apedreen, nos escupan, nos insulten, antes de renunciar. No tomamos la iniciativa. Ahora que estamos en guerra lingüística y de supervivencia política, y vamos perdiendo por mucho, o salimos a atacar o cerramos el chiringuito". Para él, chutar a portería quiere decir fabricar nuevos catalanes. ¿Cómo? Un truco que utiliza es la técnica del espejo; es decir, pasar del mantengo al "no te entiendo".
El último autor de la tarde temática es Òscar Andreu, que desde Sant Jordi se ha convertido en la Amma de la lengua. Como su Manual de defensa del catalán (Univers) es una versión de un monólogo, los chistes están bien engrasados y el discurso se desliza fino y contundente, con la ayuda de Elisenda Pineda. "Si tratamos el catalán como un gramo de cocaína en la discoteca a las cuatro de la madrugada, si lo escondemos de todo el mundo, ¿por qué nos lo van a comprar quienes no lo hablan?", se pregunta. Y todavía más: "No seduciremos a los otros renunciando a lo que somos. Ser fuertes y sólidos es la manera de seducir". Es probable que si fundara un partido político, o una religión, tuviera adeptos, a juzgar por los aplausos: "Un país que renuncia a su lengua renuncia a la esencia del país, a la parte fundamental de su identidad. Disparan a esta identidad porque disparan contra la soberanía", proclama. Y ya tiene mérito, teniendo a tocar la sede del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, "de Cataluña para disimular", dice.
Òscar Andreu no tiene suficiente con tener en el saco a la concurrencia y termina con un detallito para los organizadores: "¿No es extraño hacer una Semana del Libro en Catalán... en Cataluña?", suelta, socarrón. Si nos atenemos a las listas de ventas, para él está siendo una Semana que durará todo el año.