Ahora resulta que la Maricarmen no existía

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'Horizonte'.
08/10/2026 - 20:27 h
Periodista y crítica de televisión

El martes, en Horizonte, veinticuatro horas antes de la muerte de Maricarmen Abascal, sobresalían en su sensacionalismo con uno de los comentarios más delirantes que se han hecho sobre esta mujer. Chapu Apaolaza, columnista y editorialista del Abc, aseguraba que la movilización social alrededor del desahucio de esta vecina de Madrid era en realidad una cortina de humo creada por el mismo gobierno español para tapar la crisis de Ceuta. Según el periodista, se trataba de una estrategia de encubrimiento a través de una ficción construida en la residencia de titularidad pública en Lanzarote que los presidentes del gobierno español utilizan para pasar allí las vacaciones: “Tienen que sustituirlo por algo más grave. Hacen un casting y eso es lo que deciden en La Mareta. Todo lo que está sucediendo ahora es una operación que se decidió en La Mareta, con un casting para buscar a una mujer que sale con camilla de la casa, con un delegado del gobierno que, con un sindicato de inquilinas 'fake', termina acampado en Sol”. Es decir, Maricarmen sería una actriz utilizada para construir una farsa que movilice a la izquierda. Nadie contradijo la teoría. Eduardo Inda lo confirmaba con aspavientos y aseguraban que se trataba de un sistema donde cada circunstancia se sustituía por otra más grave. Exhibían su preocupación sobre cuál sería la siguiente acción que se les ocurriría. Íker Jimenez tenía un nombre para este tipo de operaciones: “Lo llaman la doctrina del shock”. 

Al día siguiente, poco antes de comenzar el programa, trascendió la noticia del fallecimiento de Maricarmen Abascal y en Horizonte se mostraban compungidos por la desgracia. “Desde aquí, desde 'Horizonte', por supuesto, nuestro pésame”, anunciaba el presentador. Aseguró que la noticia les había dejado helados y “casi sin resuello”. Con su habilidad para la conspiración, creó suspicacias sobre el hecho de que la muerte de Maricarmen Abascal se hubiera producido justo aquel día. Iban conectando con los acampados en Madrid para observar con detenimiento sus reacciones. La enviada especial del programa a menudo era increpada por los asistentes y a Íker Jiménez le gustaba subrayarlo. Uno de los tertulianos aseguraba que los sindicatos de inquilinas habían sido sustituidos por grupos de extrema izquierda y que eso lo había utilizado Pedro Sánchez para apelar “al espíritu del 36”. Insinuaba una guerra civil advirtiendo que en los próximos días ocurrirían acontecimientos muy graves en España. 

De la teoría sobre la supuesta ficción alrededor del personaje de Maricarmen Abascal no se habló. Pero teniendo en cuenta los delirios vaticinadores del programa y la experiencia del presentador en cultivar el género esotérico en la televisión, lo último que le falta es conectarse con el más allá para hacer unas cuantas consultas. Podría utilizar una ouija para contrastar sus teorías en directo con Maricarmen. Según su doctrina del choque, es el paso siguiente en este festival de disparates.

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