Andrea Gumes, más allá de la barriga
Andrea Gumes espera una criatura. Y presentó el magacín diario Tardeo en Ràdio Primavera Sound durante cuatro temporadas. Y ha hecho o hace pareja con Anna Pacheco en el pódcast Ciberlocutorio. Y con Andreu Juanola en La cullerada. Y con Berta Gómez en Demasiadas mujeres. Y ha presentado el programa Nervi en TV3. Y copresentó y codirigió La turra, antes de que lo hiciera Alba Riera en solitario. Y ha publicado artículos en Rockdelux sobre series. Y habla de libros en Tot es mou de Helena Garcia Melero. No me extiendo más en su currículum, pero supongo que la lista es suficiente para entender que esté molesta por el siguiente titular, publicado en El Nacional: “Clara Molins, cantante indie y nueva presentadora de TV3, sustituye a una embarazada”. Reducirla a su condición de gestante, de manera que ni siquiera la menciones por su nombre, supone menospreciarla y supura un machismo inquietante.
El Consejo de la Información de Cataluña ha criticado “las malas prácticas periodísticas que deshumanizan a las personas” como este artículo, que abordará para ver si actúa de oficio. El organismo recuerda que los diferentes medios de El Nacional acumulan desde 2019 hasta 19 expedientes incoados por vulneración del código deontológico periodístico. De momento, el digital ha retirado la pieza, que es una medida correcta pero que a la vez le ahorra reconocer el error públicamente y disculparse ante Gumes (y ante los lectores). La información rosa, por su naturaleza de entretenimiento, puede tener un tono más informal o forzar el ciberanzuelo. Entiendo que a muchos lectores les moleste, pero cuando miras las estadísticas también comprendes que hay una alta demanda sobre estos asuntos ligeros. Bien hechas, pueden ser el postre goloso después de un buen corte con proteína. Y en cualquier caso sigue siendo periodismo que debe mantener unos estándares –y un respeto–, esté teñido de rosa o de azul.