La batalla del hantavirus

El domingo de madrugada, el Canal 24 Horas mostraba la llegada del crucero MV Hondius al puerto de Granadilla. La postal a partir de las seis de la mañana era más bien de calma: unas vistas nocturnas del puerto iluminado y la imagen del radar para ver cómo el buque avanzaba hacia la costa de Tenerife. Vimos cómo se levantaba el sol con la embarcación en primer término. A pesar de la complejidad del operativo para desembarcar a los pasajeros, la imagen era de calma y control. Seguramente la que da la parrilla televisiva del domingo, poco acostumbrada al ruido.El lunes por la mañana arrancaba el escándalo mediático. En La 1, el programa Mañaneros, indigno de una televisión pública por su sensacionalismo y el sesgo informativo sin escrúpulos, planteaba los titulares en clave de una guerra política. “Gestión hantavirus: ¿quién sale reforzado?”, “Silencio del PP: ¿éxito del operativo?”. La narrativa giraba en torno al choque entre el PSOE y el PP, y las tensiones y desavenencias entre el ministerio de Sanidad y el gobierno de Canarias. En La Sexta, en Al rojo vivo, mantenían esa confrontación con un poco más de sutileza. Destacaban “El PSOE saca pecho” y el titular del presidente de Canarias lamentando que hubieran intentado ridiculizarle con la hipótesis de las ratas nadadoras. En los medios de Atresmedia llamaba la atención cómo habían añadido a las imágenes del operativo unos grafismos, como si se observara el escenario con una mira telescópica, potenciando la idea de control y peligro. Como pasó con la covid, a las escenas con personas equipadas con EPIs, mascarillas y otros protectores sanitarios se añadía música de acción o de terror. Desde la pandemia del coronavirus de hace seis años hay una tendencia a aprovechar el estrés postraumático de los espectadores ante las imágenes terribles de los hospitales. La infectología ha devenido televisivamente fascinante, porque todo lo que implica contagio tiene una puesta en escena muy espectacular desde el punto de vista sanitario.A Espejo público incorporaron a la mesa de invitados al senador y secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano. Muy oportuno para analizar la operativa. Lo más lamentable es que mientras se discutía con los tertulianos tuvieron durante veinte minutos al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, plantado al margen de la pantalla esperando que le entrevistaran. De pie y con los brazos cruzados esperaba su turno. Minutos después de que lo despidieran apareció en Telecinco, en El programa de Ana Rosa, para decir lo mismo. Curiosamente, en ambos magazines matinales se notó la consigna del PP. Serrano en Antena 3 y Quintana en Telecinco criticaban la cobertura televisiva. “¡Esto parece un reality!”, “Han montado un plató”, lamentaba el primero, reprobando la presencia de cámaras y periodistas para seguir la operativa. En El programa de Ana Rosa titulaban con sarcasmo “¡Luces! ¡Cámaras! ¡Desembarco!”. Provoca estupor ver cómo los que se supone que deberían hacer periodismo lamentan la cobertura informativa. Y más la que se hace a distancia y casi con binoculares. Como si la alternativa de hacerlo a escondidas y sin cámaras tuviera que ser mejor.