La caverna proyecta ya la sombra del pelotazo de Sánchez

Si Sánchez puede agotar su mandato al máximo –y a fe de Dios que eso casaría con su talante de superviviente– las próximas elecciones podrían caer en agosto de 2027. Esto ha alertado a diversos medios del ala dura de la derecha, que lo asimilan directamente a un pucherazo: consideran que como hacen más vacaciones los ricos que los pobres se penaliza el voto de derecha, dicho así a grandes rasgos. Esta es la tesis de un editorial de Ok diario, que titula con la sonora palabra castellana pucherazo, y añade que, aparte de la cuestión vacacional, también pesa el hecho de que para la justicia aquel es un mes inhábil. También Periodista Digital habla de “manipulación del calendario electoral” ante unas hipotéticas elecciones en agosto que nadie ha confirmado. ¿Hay picardía en esta posible elección? Seguro: como cada vez que un político decide la fecha de los comicios. Claro que hay un cálculo. Pero blandir el fantasma del pucherazo es peligroso, porque alimenta narrativas de elecciones robadas, que son la antesala de negar la legitimidad de los gobiernos resultantes y, por tanto, abren la puerta –llevadas al extremo– a esperpentos como el asalto al Capitoli de los Estados Unidos, por citar un ejemplo ya ocurrido.

La caverna hace tiempo que va situando en el relato esta idea del pucherazo. Lo hicieron cuando The Objective publicó aquel vídeo en que una urna se paseaba arriba y abajo durante el Comité Federal del PSOE de 2016. O EsRadio –hermana de Libertad digital– cuando sugería que la manera de manipular las elecciones será por la vía de trastear el censo de votantes con la entrada de inmigrantes. Claro que todos estos medios que agitan el espantajo del fraude electoral puedan ser considerados nietos ideológicos de quienes alentaron el golpe militar contra la legalidad republicana en el año 1936 es, como dicen en las películas, mera coincidencia.