Riesgos

El cofundador de ChatGPT pide en el Congreso de los EE.UU. un marco regulador para la IA

Admite que el mercado laboral cambiará, pero asegura que se crearán más puestos de los que se destruirán

Barcelona“Creemos que los beneficios de las herramientas que hemos desarrollado hasta ahora superan ampliamente sus riesgos”. Son palabras de Sam Altman, director ejecutivo y cofundador de OpenAI, la empresa que ha desarrollado el programa de generación de texto ChatGPT, ante un subcomité del Senado de Estados Unidos. La medicina o la lucha contra la emergencia climática son algunas de las aplicaciones de la inteligencia artificial, pero el directivo ha admitido este martes por la tarde que, para poderlas implementar sin riesgos, hace falta que los gobiernos perfilen un marco legislativo.

En concreto, Altman ha hablado de una futura agencia que tiene que tener poder de dar licencias a las empresas que trabajen en IA, pero también de quitarlas. Este organismo sería el responsable de establecer qué normas de seguridad tienen que cumplir las industrias que quieran trabajar en este campo. Las empresas, según su visión, tienen que estar sujetas a auditorías independientes, realizadas por profesionales que no pertenezcan ni a las tecnológicas ni a los gobiernos.

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Su postura no es necesariamente altruista. También puede ser interpretada como una manera de tomar la iniciativa en la regulación del sector y, también, como vía para bloquear la entrada de nuevos agentes en una área muy jugosa. De alguna manera, se puede leer como la respuesta a la polémica carta firmada por Elon Musk –y unas mil personas más– en la que se pedía una pausa moratoria a la hora de desarrollar la inteligencia artificial más allá de su estado actual. Cuando se publicó, en abril, se consideró que, más allá de las preocupaciones de orden ético, había también por su parte un interés empresarial.

Entre los senadores presentes durante la comparecencia, uno de los temas que han señalado es el peligro de la destrucción de puestos de trabajo, que podrán ser automatizados. Altman ha reconocido que habrá alteraciones en el mercado laboral, pero se ha mostrado convencido de que, a largo plazo, se crearán más puestos de trabajo que los que se supriman. La información falsa, y la posibilidad de sufrir campañas de intoxicación por parte de potencias extranjeras, ha sido otro de los asuntos abordados por el subcomité. La respuesta del ejecutivo, en este caso, pasa también por admitir las imperfecciones de ChatGPT, pero confía las soluciones en las mejoras técnicas que se irán implementando de manera inexorable.

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Los políticos, en todo caso, han recordado al representante de OpenAI que las empresas no tienen por qué esperar a las regulaciones del Congreso para instaurar mecanismos que permitan minimizar los daños que esta nueva tecnología puede causar. A principios de mayo el gobierno de los EE.UU. anunció que invertirá 140 millones de dólares para crear siete nuevos institutos de investigación con los cuales impulsar la innovación responsable de la tecnología. Se sumarán a los 18 centros sobre IA que ya están en funcionamiento en el país.