Las comparaciones nocivas de la calle Ferraz

La noche del martes fueron las televisiones públicas las que realizaron un seguimiento en directo más esmerado de la revuelta fascista en torno a la sede del PSOE en Madrid, sobre todo en las horas nocturnas donde el nivel de agresividad creció. La noche en 24h del canal informativo de RTVE cubrió los hechos con varios redactores conectando en directo desde la calle Ferraz y se convirtió en el único motivo de análisis de la tertulia que modera Xabier Fortes. El presentador mantuvo una mirada crítica sobre los hechos y, nada más empezar el programa, fue contundente: “Los sonidos y símbolos campan desde ayer noche por los calles de Madrid y deberían hacer reflexionar a los que aún se niegan a condenar”. En RTVE, en algunos momentos, pudieron aproximarse bastante a las escenas más violentas. En el Más 3/24, Xavier Graset también conectó con Eva Pelegrí y David Melgarejo, que explicaron la situación en la calle y cómo había ido cambiando el perfil de los manifestantes a lo largo de la tarde.

Antes, por la tarde, La Sexta y Cuatro también prestaron atención recordando sobre todo los disturbios de la noche anterior y mostrándose expectantes por lo que volvería a pasar aquella noche. Es significativo que tanto Ana Rosa Quintana en Telecinco como Sonsoles Ónega en Antena3, que teóricamente tienen potestad para abordar la actualidad, prescindieron de informar de estas protestas de la ultraderecha.

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Al día siguiente por la mañana, el miércoles, Antonio García-Ferreras lo convertía en el tema principal en En el rojo vivo. Como es habitual, utilizó su eufemismo preferido para referirse a la participación de gente de ultraderecha en las protestas: “Algunos nostálgicos del franquismo y de la dictadura llaman dictador a Pedro Sánchez”. El término nostálgico como sinónimo de fascista debería erradicarse. No se trata de un añoranza del pasado, sino de hacer retroceder en derechos y libertades a la ciudadanía.

En el programa de La Sexta había dos inercias que se repetían en el discurso y las intervenciones. La primera, un cierto cuidado para diferenciar entre los manifestantes violentos de los pacíficos, aclarando que los agresivos eran una minoría de ultraderecha. La segunda, una tendencia excesiva a establecer constantes paralelismos entre los hechos de la calle Ferraz y los del Proceso. Ferreras decía: “Lo de anoche empieza a parecerse mucho a la versió madrileña de Urquinaona. Y eso no es buena señal”. Otro tertuliano diferenciaba: “Los CDR incendiaron los calles de Cataluña. Esto son actos vandálicos por parte de grupos minoritarios de ultraderecha”. Cuando el presentador entrevistó a la portavoz socialista Pilar Alegría, se hizo venir bien las palabras de Feijóo para cuestionar las negociaciones con Junts a la interlocutora: “Las ha acusado a ustedes de amnistiar hechos violentos, incluso más graves que los habidos en las últimas horas en Madrid”. Y aquí es donde se está produciendo una mezcla sibilina de ideas que seguramente va bien a determinados sectores mediáticos. La narrativa recurrente de la comparación está consolidando un paralelismo y un juego de espejos entre el independentismo y los movimientos de ultraderecha que puede resultar dañino.