El Ibex-35 debe dejar de financiar la desinformación

Leo un interesante informe del Observatorio de Medios e Información Responsable que se fija en si las empresas españolas del Ibex-35 tienen protocolos que las alejen de la desinformación. El resultado es un rotundo (y preocupante) no. Se trata de compañías cotizadas y eso las obliga a desnudarse hasta los dos rombos sus números. En cambio, dado que las leyes van siempre detrás de los cambios tecnológicos, no tienen la exigencia de ser igual de transparentes con algo tan sensible como la información. Según el informe, un redondísimo 0% de las empresas del Ibex son transparentes en este capítulo, solo un 11% son traslúcidas y la inmensa mayoría restante, el 89%, son opacas. El trabajo evidencia que el mal nace ya en el origen: solo un 6% de estas compañías tienen una política general de comunicación suficiente, el 60% tienen políticas parciales y un 34% directamente no tienen ninguna.

Entre los múltiples factores que se analizan, uno me parece especialmente relevante: el que indica si aquella empresa mantiene “un compromiso con medios que cumplen con los estándares de integridad editorial”. Es decir, si a la hora de poner la publicidad excluyen los pseudomedios que se dedican a la desinformación. La respuesta es un deprimente 0% de respuestas afirmativas. Estas grandes empresas, por su tamaño, tienen una serie de responsabilidades con los ciudadanos y muchas hacen gestos –aunque sea de cara a la galería– para vender la noción de que adoptan una visión social. Pero aún no han asumido su papel fundamental para que el sistema comunicativo del territorio donde operan sea un lago cristalino de aguas justas y no un pantano lleno de lodo. Si de verdad quieren ser una buena influencia, deben dejar de financiar los trasuntos de periodismo que se esconden tras cabeceras que cobran más por lo que no publican que por lo que sí. ¿Alguna hará el primer paso contra el imperio de la discreta extorsión?