La inútil encuesta de La Sexta "por el Día del Libro"
Este martes, el programa Más vale tarde de La Sexta hizo honor al título del programa. Sospechosamente, recogían, con una semana de retraso, las declaraciones de Eduardo Mendoza renegando de Sant Jordi y reclamando el de Día del Libro como nombre para la festividad. A dos días de la fiesta, les parecía más oportuno recuperar la polémica. No han sido los únicos. Otros medios españoles se han esperado a la víspera de Sant Jordi para convertirlo en una noticia que había estropeado la fiesta. Que si “entorpece” Sant Jordi, que si “agita” Sant Jordi, como si en Cataluña nos estuviéramos tirando los trastos a la cabeza en plena festividad.A Más vale tarde, después de comentar el estado de salud del torero Morante de la Puebla, que recibió una cornada, Iñaki López hacía un símil con el escritor: “Un revolcón también muy duro, pero mucho menos sangriento, es el que se ha llevado Eduardo Mendoza...”. Convirtieron a Mendoza en la víctima de la ira de los catalanes. “Se ha liado parda”, “No sabéis la que se ha liado”, “Le ha tenido que caer lo más grande”, apuntaron los presentadores antes de continuar explicando la noticia. El redactor del programa explicó cómo el escritor había intentado rectificar tuiteando en las redes que era una broma, un comentario que el redactor interpretó y definió como “unas disculpas”. El programa lamentaba que, aun así, el escritor había recibido críticas, y se centraba en un tuit de Carles Puigdemont. Convirtieron los hechos en una cuestión política. Para demostrarlo, hicieron la clásica encuesta de calle inútil para evidenciar que en Cataluña hay opiniones para todo a la hora de elegir entre Sant Jordi y el Día del Libro: “¿Qué opinan en Barcelona?. Entrevistaron a cuatro personas. Tres señoras y un señor. El hombre se manifestó contrario a las declaraciones de Mendoza y la primera mujer le restó importancia alegando que era el típico sentido del humor del escritor. La segunda sospechó si el comentario del autor ocultaba un interés en vender más libros y la última reivindicó Sant Jordi y el Día del Libro desde una perfecta equidistancia. Para recoger la encuesta, la presentadora Cristina Pardo añadió con un cierto tono de soberbia: “¡Y es que las opiniones libres, siempre, sí!Hay cuatro aspectos de este tratamiento televisivo que hay que destacar. El primero, retrasar la polémica una semana para trasladarla a la víspera de Sant Jordi. El segundo, convertir a Eduardo Mendoza en una víctima. El tercero, mostrar cuatro respuestas de la gente de la calle, bien variadas, como representativas de un posicionamiento popular muy indefinido y dispar. El cuarto es muy sibilino: la presentadora, con cierta soberbia, reivindicó las opiniones libres como si en algún momento alguien hubiera perdido su libertad de opinar. La tuvo Mendoza para expresarse y la tuvo quien quiso para reaccionar. Es curiosa esta utilización de la palabra libertad como si solo perteneciera a unos cuantos. Y, sobre todo, recriminar el clamor popular o identitario como un ejemplo de coacción a la libertad.