Manual para rebajar el tono de la discusión política
Después de la convocatoria de elecciones de Pedro Sánchez, las televisiones españolas han incrementado el nivel de crispación política. Incluso Ana Rosa Quintana, que lleva años exigiendo el final de la legislatura, cuando llegó el momento parecía enfadada. Hace tantos meses que está indignada por cualquier decisión de Sánchez que el día que se hacían realidad sus deseos no sabía modificar su estado de ánimo. Qué difícil es detener la rueda del hámster informativa cuando llevas tantos años empujándola por inercia.
Mientras tanto, en Espejo público se vislumbraban unas circunstancias que anticipan el tono de la campaña: cómo la batalla que los partidos mantienen en las redes sociales se transportará a los medios tradicionales. Ya hace tiempo que las televisiones se nutren del mundo digital. El bajo nivel que utilizan los partidos sobre todo en X es un buen estercolero para llevarlo a las tertulias políticas de los magacines.
Este martes, Susanna Griso conectaba en directo con Borja Sémper, portavoz del PP. Le comentaba el tono agrio de las disputas entre su partido y el PSOE. En el caso de los socialistas el más exaltado es el ministro Óscar Puente, que utiliza los tuits de desprecio como una marca de su personalidad. El lunes atacó a Feijóo enseñando unas fotos del jefe de la oposición y asegurando que huele a tener miedo. La cuenta oficial del PP respondió con un vídeo de 2023 con un comentario que decía: “Miedo le tenías tú al esguince”. En las imágenes, de la época en que Puente era alcalde de Valladolid, se le veía estirado en el suelo tras una caída mientras visitaba unas obras. El hombre gritaba de dolor, con unos gemidos de desesperación terribles. El ministro respondió a la zafiedad con la foto de archivo de su rodilla, en el hospital, con una cicatriz llena de grapas, tras una operación por la rotura del cuádriceps. Puente les llamaba miserables y la cuenta del PSOE, también.
En la tertulia de Susanna Griso tanto ella como los tertulianos lamentaban aquella manera de reaccionar y que ambos partidos rebajasen el nivel de la discusión política. La presentadora pidió explicaciones al portavoz del PP por aquella reacción y Sémper se sacudió cualquier responsabilidad. Declaró que él, desde hacía dos años, había tomado la determinación de no hablar de Twitter ni de ningún tuit. “Se ha degradado la conversación pública de tal manera que hemos aceptado cosas que no tenían que ser aceptadas, incluso ministros hablando en ese tono. El error es entrar al trapo”, sentenció. Una de las tertulianas le reprochó que el PP también lo hubiera hecho y se limitó a advertir que la campaña sería muy dura y que había que hablar de los problemas de los españoles.
Curiosamente, sin embargo, Espejo público reprodujo entero el vídeo que había colgado el PP y dio más repercusión a las imágenes de Óscar Puente gimiendo y llorando de dolor. Porque la manera de elevar el discurso es mojando pan en las miserias políticas con cinismo.