Todo lo que no vemos en las series de médicos
Estas últimas semanas hemos visto cómo los médicos volvían a salir a la calle para mostrar el desacuerdo con el nuevo Estatut Marc. Unas protestas que hacen emerger una realidad a afrontar: el sistema sanitario está funcionando con una tensión constante entre la vocación, la resistencia y la precariedad. Ahora La 2 Cat nos propone una forma de acercarnos a este ecosistema a través de la docuserie Hospital de proximidad. Las cámaras acceden a diferentes centros sanitarios de Catalunya y van acompañando a médicos, enfermeras, personal de mantenimiento, pacientes y familiares. La producción es austera, pero esto le proporciona una gran honestidad narrativa.
Acostumbrados a las series de médicos, este choque entre la ficción y el latido real de la vida dentro de un hospital es lo que sacude al espectador. En Hospital de proximidad no hay heroicidades médicas ni genios que realizan diagnósticos insólitos. Tampoco existe un dramatismo desaforado. No hay encuadres espectaculares, ni una iluminación trabajada ni una música que nos induzca a un clima emocional premeditado. Pero la cámara en constante movimiento dirige muy bien la mirada del espectador. Las puestas en escena de la ficción, asépticas y elegantes, aquí se convierten en una coreografía funcional. Entran en juego los ruidos del carros y las literas por los pasillos, el crujir del celofán cuando se desenvuelven los utensilios médicos, los avisos de los aparatos de monitorización de los pacientes. Emergen las rutinas, las esperas, el trabajo invisible, la gestión emocional, las llamadas para informar, la forma real de comunicar las buenas y las malas noticias, también de explicar la incertidumbre.
Hospital de proximidad no nos plantea quién será el encargado de salvar la vida a un paciente crítico frente a nosotros. La parte más entrañable y bonita es, precisamente, observar cómo aguanta el sistema sanitario y todo lo que cuesta sostenerlo, también en lo humano. No hay ningún tipo de glamour, pero hay mucha empatía hacia los enfermos y los diferentes profesionales implicados en los cuidados y el mantenimiento cotidiano. Las series de médicos nos atrapan a partir de mostrarnos la excepcionalidad y los momentos de catarsis. En esta serie documental lo que te engancha es precisamente los engranajes de toda la infraestructura en marcha. Y un elemento muy diferente a la ficción: la contención emocional, tanto de los profesionales como de los pacientes que, frente a la cámara, quieren mostrar su mejor actitud a pesar de las circunstancias adversas. Es obvio que en Hospital de proximidad también existe un fuera de campo al que no tenemos acceso, la parte más desagradecida del sector. Pero vale la pena verla, porque mientras en las noticias nos hablan de las cifras y los indicadores de precariedad del sistema sanitario, esta serie nos muestra el trabajo y el desgaste humano que hacen que, sin embargo, el sistema siga funcionando y por qué debe protegerse más y mejor.