Las pausas publicitarias más extrañas de Atresmedia

Desde hace semanas, tanto en Antena 3 como en La Sexta aparecen de manera abrupta unas pausas publicitarias que pisan el contenido televisivo. No se trata de las pausas de toda la vida, en las que los presentadores dan paso a los anuncios. Tampoco son las interrupciones con el aviso de una cortinilla que separa dos bloques de un programa. Ni la clásica transición entre dos emisiones diferentes. Es un anuncio de veinte segundos que irrumpe violentamente sobre cualquier acontecimiento que se esté emitiendo en ese momento, aplastando su contenido. La semana pasada, en plena tensión informativa y sensacionalista sobre la petición de eutanasia de Noelia Castillo durante la emisión del Y ahora Sonsoles y del Más vale tarde, hubo varias interrupciones de estas características. Si se estaba emitiendo un reportaje, debatiendo en una tertulia o haciendo una conexión en directo, aquellos veinte segundos de publicidad pisaban el directo. Este miércoles, en Espejo público, Lorena García entrevistaba a Iñaki Anasagasti en una conexión en directo. Le preguntaba por las fotografías de presos de ETA que habían aparecido en una carrera popular y, para cerrar la conversación, lo aprovechó para pedirle qué pensaba de la petición del lehendakari de llevar durante unos meses el Guernica al Guggenheim de Bilbao como una forma de reparación simbólica. Justo en ese momento apareció de manera súbita un anuncio ruidoso de veinte segundos que tapó sus palabras. Cuando el corte publicitario violento y molesto llegó al final, Anasagasti ya estaba terminando la frase. Nos quedamos sin su respuesta. Son inserts publicitarios que se hacen al margen de la señal de la emisión del programa. Lo inyectan directamente en la TDT. Si recuperas la emisión en la plataforma digital de Atresmedia o a través de la parrilla de Movistar+, ese corte publicitario no aparece. Solo es para los espectadores que miran la TDT. Obviamente, estos inserts no te ahorran la publicidad habitual. La fórmula podría vulnerar la ley general de comunicación audiovisual de 2022 porque no respeta la integridad del programa –la publicidad no puede cortar respuestas, frases, escenas ni ninguna continuidad narrativa–. Además, esta práctica se podría utilizar como forma de censura velada, pisando instantes televisivos a conveniencia. El método se inscribe en esta tendencia cada vez más extendida de la falta de consideración con los espectadores. Es una forma de transformar el modelo: la audiencia deja de ser la destinataria del contenido para convertirse en un simple dispositivo de recepción de impactos publicitarios. La experiencia televisiva es cada vez más fragmentada y poco cuidada. Teniendo en cuenta la facilidad de conquista de determinadas prácticas comerciales, el método puede acabar invadiendo las parrillas televisivas. Del todo por la audiencia al todo por la pela.