Noelia eutanasia
Periodista y crítica de televisión
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Hacía tiempo que oíamos hablar del caso de Noelia en los medios de comunicación. Un comité de expertos autorizó, hace casi dos años, su derecho a recibir una muerte asistida a causa de su sufrimiento. La lucha judicial del padre, sin embargo, lo ha impedido hasta ahora. Dos días antes de la fecha de la eutanasia, Sonsoles Ónega anunció una entrevista con Noelia. Fue ella misma quien solicitó participar en el programa.

Hoy, Antena 3 ha emitido el resultado de la grabación en un programa famoso por su sensacionalismo y la falta de tacto. Lo que hemos visto ha sido un despropósito.

La afectación teatral de la presentadora ya indicaba un planteamiento basado en el dramatismo. “A 24 horas de morir, Noelia se despide”, comenzaba diciendo. Nos anunciaba que lo que veríamos nos impresionaría. Pero lo que más impresionaba era ver una mesa de debate organizada alrededor de la entrevista, con colaboradores juzgando a la chica. “Estamos dando la opinión”, protestó un tertuliano para justificarse. Convirtieron la eutanasia en esto: en un espectáculo a favor y en contra. Detenían la entrevista a cada minuto para que los invitados se lucrasen con el caso. Sonsoles Ónega, que hacía apostillas trágicas después de oír las frases de Noelia, iba recordando periódicamente la cuenta atrás de las 24 horas.

El programa explicaba de manera pésima las circunstancias de aquella situación, porque enfocaba la historia desde el drama emocional. Con un primer plano inquietante y música triste de piano, hacían explicar a Noelia todos sus traumas de infancia vinculados a la desestructuración familiar, la etapa vivida en un hogar de acogida, el alcoholismo del padre, sus problemas de salud mental, la sensación de no encajar en ningún sitio, las tentativas de suicidio, el consumo de drogas... Pero no se explicaba el caso desde una perspectiva profesional y médica según los criterios del comité de expertos. Tampoco desde un punto de vista judicial, que habría permitido hacer divulgación sobre la eutanasia y sobre cómo se habían vulnerado los derechos de Noelia en los últimos dos años.

Las imágenes se acompañaban de escenas familiares que se repetían en bucle: la madre y la abuela dándole besos, la chica maquillándose delante del espejo o intentando subir sola una escalera a pesar de las dificultades causadas por su lesión medular. El programa inducía a Noelia a gestionar detalles de su muerte: la chica comunicó a la madre, ante las cámaras, que no quería que estuviera en el momento de la inyección. También se despidió de la abuela durante la grabación: “¿Quieres aprovechar ahora para decírselo a tu yaya?”, le preguntó la periodista.

La decisión de Noelia la avala un comité de expertos. Es un derecho. Ahora bien, el planteamiento sensacionalista y morboso del programa y la capacidad explicativa de sus protagonistas no ayudarán en nada a toda la tarea de divulgación, tan importante y necesaria, sobre el derecho a morir dignamente.

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