Psicología

Luz de gas, cuando la manipulación de la pareja se lleva al extremo

Hablamos con expertas sobre qué es el 'gaslighting' y cómo salir de esta espiral tan tóxica

Luz de gas
Psicología
31/05/2026
5 min

Imagina por un momento que estás en una habitación y cierras la ventana porque hace frío. Te vas unos minutos a buscar una cosa y, cuando vuelves, la ventana vuelve a estar abierta. Extrañado, le comentas lo que te acaba de pasar a tu pareja y esta te dice que no estás bien de la cabeza, que te lo estás inventando y que siempre ha estado abierta. Y ahora imagina que no solo te ha tildado de loco o loca, sino que quien realmente ha abierto la ventana mientras tú estabas fuera ha sido tu pareja.Esta técnica de manipulación se llama luz de gas y se retrató de forma muy contundente en la película de George Cukor Gaslight en 1944. En el film, un hombre manipula a su mujer y le hace creer que está loca porque ella asegura que la luz de gas de casa se afloja sin motivo, pero desconoce que es él quien está detrás de este misterio. “Le niega que lo haga para crear dudas y terror en la mente de la mujer y, literalmente, apagar su razón”, explica la filósofa Hélène Frappat en Luz de gas, o el arte de enmudecer a las mujeres (Paidós, 2025). En este libro, la autora analiza la historia de este fenómeno, que asegura que ha trascendido la frontera de las relaciones personales hasta llegar al mismo negacionismo histórico. Pero, sobre todo, se centra en cómo el gaslighting es una forma de maltrato físico y psicológico hacia las mujeres. Un concepto que, ya en los años cincuenta, se convirtió en una categoría psicológica en los Estados Unidos: “Se define como una maniobra destinada a manipular a alguien para hacerle dudar de sus percepciones, experiencias o comprensión de los hechos”, explica Frappat.El concepto de gaslighting apareció poco antes de que Betty Friedan escribiera en 1963 su famoso libro La mística de la feminidad, donde hablaba del malestar “sin nombre” que tenían las amas de casa que vivían en los extrarradios de los Estados Unidos. Según Friedan, esta “mística” se basaba en modelar la vida de estas mujeres según una imagen que las transformaba en “marionetas”. “La mujer mistificada llega a dudar de su personalidad, su inteligencia y existencia como ser humano adulto”, explica Frappat.Trampa psicológica

Por su parte, la investigadora norteamericana Jennifer Freyd analizó los papeles de la víctima y el agresor, y cómo se llegan a intercambiar entre ellos durante un proceso de gaslighting. “El agresor se afana en dar la impresión de que es atacado injustamente y que su víctima es la verdadera agresora”, explica. Es decir, se realiza una doble estrategia: “Yo te destruyo, al mismo tiempo que te convenzo de que esta destrucción nunca ha existido, excepto en tu cabeza enfermiza”, matiza.Sufrir una situación de luz de gas puede ser muy perjudicial para la víctima, que puede verse sometida por su agresor no solo desde el punto de vista psicológico, sino también sexual, y llegar a hacer prácticas que en realidad no querría hacer. El Doctor David W. Wahl habla de ello en la revista Psychology Today, donde explica el caso de un estudio en el que se analiza una pareja que tiene relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol. Aunque ella, en condiciones normales, no consentiría practicar sexo anal, él hacía caso omiso aprovechando su estado. Al día siguiente, si ella se quejaba, él le aseguraba que, en realidad, era ella quien le había pedido hacerlo. De esta manera, tergiversaba la realidad de la víctima, haciendo que se creyera su versión e incluso la hacía sentir culpable por haber bebido.Saber si se está sufriendo o se ha sufrido una situación de luz de gas no siempre es fácil. En la Universidad de Michigan existe The Gaslighting Project, en el que se invita a las víctimas a explicar sus vivencias para poder investigar más sobre este proceso, sea en el ámbito de las relaciones de pareja, familiar o incluso laboral. Detectar el peligro

Las relaciones tóxicas siempre han existido. Por suerte, ahora disponemos de muchas más herramientas para detectarlas y poder huir a tiempo. De todo ello habla Silvia Llop en su nuevo libro Ahí no es, Mari Carmen (Plataforma Editorial, 2025). La psicóloga asegura que, de todas las manipulaciones que pueden haber en una relación de pareja, el gaslighting es de las más destructivas, porque no siempre se ve. “No siempre te das cuenta de que te están manipulando, girando la tortilla o engañando, y después acabas sin confiar en ti misma”, lamenta.Según Llop, detrás de una persona que hace luz de gas se pueden encontrar todo tipo de traumas y emociones que no sabe gestionar. “La mayoría lo han aprendido en su casa, donde han visto hacer o vivido directamente una situación de gaslighting”, asegura. Es posible que, incluso, no sean conscientes de que están haciendo esta práctica, pero es una herramienta que han aprendido ante situaciones o sentimientos que no saben afrontar. Por otro lado, para entender a una persona que sufre gaslighting, hay que tener en cuenta que, previamente, ha habido una historia que se ha ido gestando. “Estas actitudes no las ves en la primera cita. Al principio, el 95% es mágico y perfecto y hay un 5% de conflicto que, con el tiempo, se irá haciendo más grande”, explica la psicóloga. De esta manera, al principio uno se enamora de una persona que se muestra encantadora, y es eso lo que lo va enganchando poco a poco, sin darse cuenta de que está cayendo en la trampa de una relación tóxica. “Como al inicio ha sido una persona tan maravillosa, después, cuando se enfada o tiene un mal comportamiento, se le disculpa pensando que tiene un mal día”, continûa Llop.Enfoque y autoestima

Entonces, ¿cómo podemos darnos cuenta de que estamos entrando en una espiral destructiva con la pareja? “Tenemos que aprender a separar entre los sentimientos y la razón: no podemos controlar los sentimientos y la atracción que nos genera una persona, pero sí que hay otra parte más mental que podemos evaluar, como qué tipo de relación nos ofrece y cómo nos hace sentir”, reflexiona Llop. Algunas de las preguntas que podríamos hacernos son: ¿Qué tipo de dinámica nos ofrece? ¿Unos días nos hace sentir bien y los otros nos los pasamos llorando? ¿Es esto lo que queremos en la vida?Está claro que salir de una relación tóxica en la que se practican cosas como el gaslighting no es fácil, pero tampoco imposible. Según Llop, antes de dar cualquier paso, hay que empezar a trabajar la autoestima. “Haz actividades que te llenen, ve a terapia, conecta contigo misma y no permitas que la otra persona te aleje de toda la gente que quieres”, dice la experta, que asegura que es muy frecuente que el acosador aísle a la víctima de todo su entorno. Reconstruir la autoestima es básico para poder darse cuenta de la situación de maltrato que se vive y poder mirar de cara al agresor. “Cuando empiezas a poner el foco en las banderas rojas es cuando puedes empezar a salir de ella”, continúa. Una vez fuera, es importante mantener el contacto cero con esa persona para evitar volver a caer en la relación, una situación que se complica cuando hay hijos de por medio.Aunque un vínculo tóxico haya terminado, a la víctima le puede costar un tiempo volver a recuperarse psicológicamente. Por eso, Llop aconseja que haga terapia durante un tiempo. “S'ha hecho una destrucción tan grande que es como si te hubieran tirado una bomba dentro. Tienes que reconstruirte, entender lo que ha pasado y, sobre todo, no permitirte sentirte culpable por haberlo “permitido”, sino entender de dónde venías y por qué te has enganchado. Solo así podrás velar para que no te vuelva a pasar”, concluye.

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