Turismo

¿Dejará de ser agosto el mes de las vacaciones?

Mucha gente no tiene más remedio que hacer vacaciones en agosto, pero esto está cambiando en función de la edad, de si no se tienen hijos, del teletrabajo, de las olas de calor y de dónde se va de viaje

Vista de la Rambla de Barcelona durante las vacaciones de verano, Barcelona
Turismo
30/07/2026 - 07:00 h.
5 min

¿Qué es lo primero que se os viene a la cabeza cuando pensáis en agosto? ¡Seguramente las vacaciones! Desde hace décadas, agosto se ha consolidado como el mes de las vacaciones por excelencia. Por el culto que se rinde al sol y playa, así como porque el calendario escolar o el laboral obligan a hacer una pausa. En los últimos tiempos, sin embargo, la hegemonía vacacional de agosto se está desdibujando por la evolución de la sociedad. El envejecimiento progresivo, no tener hijos y los cambios de costumbres –el teletrabajo o la voluntad de evitar las olas de calor, buscar precios más bajos o menos masificación– hacen que cada vez haya más gente que no se vea abocada a hacer las vacaciones en agosto.Cómo se distribuyen los turistas que llegan a Cataluña a lo largo del año resulta paradigmático de este cambio. Según datos facilitados por la Agencia Catalana de Turismo, los dos meses más turísticos del año –en el caso de Cataluña, julio y agosto–, con los cuales se calcula la estacionalidad de un destino, han perdido fuelle desde que se superó la pandemia. En 2020 –el año más atípico por la covid– estos dos meses concentraron el 28,98% de los turistas y en 2021, el 29,04%, pero desde entonces la concentración ha caído progresivamente hasta el 23,74% de 2025, cuando un 12,3% de los turistas llegaron en agosto y el 11,4% en julio.Si indagamos en los datos de 2025, sobresale la transformación que se experimenta en el turismo nacional. Mientras que entre los turistas extranjeros agosto (12,8%) y julio (11,8%) aún se mantienen a la cabeza con diferencia como los meses que más nos visitan, el hecho es que entre los catalanes junio (12,6%) ha hecho el sorpasso a agosto (12,4%) y en el caso de los turistas del resto del estado español, julio (10,4%) y junio (10,3%) también se han posicionado por delante de agosto (9,5%). Además, enero, febrero y marzo también están ganando atractivo de cara a los turistas de todas las procedencias, y eso que durante décadas el sol y playa en verano ha sido uno de los principales reclamos para visitar Cataluña y el resto del estado español.Así que, si agosto deja de ser el mes de hacer caja con el turismo, la expresión hacer agosto aplicada al sector turístico corre el riesgo de pasar a la historia? Es difícil que se produzca un cambio tan radical, que de golpe y porrazo se vacíen las playas en agosto como pasa en los meses más fríos, porque el verano –y agosto en particular– están muy vinculados con la idea de hacer vacaciones, destaca Saida Palou Rubio, que es doctora en antropología social y cultural y profesora agregada del departamento de Historia y de Historia del Arte de la UdG. Aun así, se dan las circunstancias para que poco a poco no se concentre tanto turismo en agosto como antes.

La playa de la Barceloneta en pleno mes de agosto

¿Por qué hacemos vacaciones en agosto?

La afición por hacer vacaciones en agosto en el litoral tiene un siglo escaso, precisa Palou. En los siglos XVIII y XIX las clases acomodadas ya se bañaban en el mar, pero lo hacían en aguas frías por salud, como ahora en el Atlántico. Esta práctica estaba vinculada a las tesis higienistas de la época, con las cuales había que salir de los focos infecciosos de los núcleos urbanos. Incluso una ciudad mediterránea como Barcelona se promocionaba a principios del siglo XX con el lema "Barcelona, ciudad de invierno" para atraer turistas europeos adinerados deseosos de escapar de sus duros inviernos y al mismo tiempo para que aprovecharan la estancia para relacionarse con la burguesía local.En los años veinte y treinta del siglo XX se produjo el giro: el mar pasó a ser un lugar de ocio y descanso cada vez más popular, se puso de moda el bronceado y las aguas calientes del Mediterráneo destronaron a las frías. "Los años treinta el mar ya es verano, llegan muchos turistas al Mediterráneo las playas de aguas frías pierden valor", relata Palou, pero este no es el único motivo por el cual las vacaciones se han concentrado en agosto, añade Daniel Imbert-Bouchard Ribera, que dirige el Grupo de Investigación en Turismo, Cultura y Territorio (TURCiT) del CETT-UB: también tiene mucho que ver la pausa forzada por la dinámica de las industrias, de las cosechas, de las vacaciones escolares y las visitas al pueblo en torno a la festividad del 15 de agosto.El auge del turismo fue imparable por los cambios que se produjeron en Europa después de la II Guerra Mundial, con el reconocimiento del derecho al ocio y a las vacaciones pagadas en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, la ampliación progresiva de los periodos de las vacaciones pagadas, la revolución de los transportes y políticas como el desarrollismo español. En sus inicios, la dictadura franquista "tuvo mucho miedo del turismo" –recuerda Palou–, porque los visitantes extranjeros podían traer aires de libertad, pero más adelante "lo promovió y se aprovechó" para equilibrar la balanza de pagos y sanear su imagen exterior.El cambio no será para todos

Con el verano y agosto en particular consagrados como el momento de hacer vacaciones, los expertos coinciden en decir que es difícil que haya un nuevo giro de guion como hace un siglo, pero sí que para mucha gente se ha acabado que todo el mundo haga lo mismo en agosto y que toque pasar el mes en la playa de turno. Según Imbert-Bouchard, hoy por hoy agosto mantiene su reinado como el mes de las vacaciones "por arrastre cultural", porque los niños no tienen escuela o por la costumbre de volver al pueblo a visitar a la familia alrededor del 15 de agosto, pero se irá erosionando poco a poco: "No desaparecerá como el mes hegemónico, pero sí que irá rebajándose la concentración de trabajadores que hacen vacaciones en agosto" y se harán más fragmentadas durante todo el año.Entre los motivos para evitar agosto, Imbert-Bouchard cita el poco confort que pueden suponer las crecientes olas de calor en según qué destinos, los precios prohibitivos, la flexibilidad que ha introducido el teletrabajo y, sobre todo, que las personas mayores y los más jóvenes –o no tan jóvenes– sin hijos no se ven abocados a viajar en agosto. Por su parte, Palou resalta que la tendencia en cuanto al turismo es "la diversidad de tendencias" y ni todo el mundo hará lo mismo ni en todas partes son válidas las mismas dinámicas. "El litoral este giro no lo hará", asegura Palou, ya que continúa muy ligado al sol y playa, pero en destinos urbanos o de interior sí que ve más opciones porque "esta estacionalidad no es tan marcada y agosto no tiene por qué mandar".A estas alturas la desestacionalización ya es un hecho y los esfuerzos para conseguirlo "dan sus frutos", reivindica la directora general de Turismo de la Generalitat, Cristina Lagé, cosa que celebra porque el turismo ha de ser sostenible también socialmente. "Hace que las 500.000 personas que trabajan en el sector turístico puedan hacer un proyecto de vida y trabajar todo el año en su trabajo", subraya. También explica que, a la hora de viajar, "antes lo más importante era el destino y ahora es qué pasa", de manera que incluso las personas a las que les gusta el sol y playa "buscan alguna cosa más que hacer". Por lo tanto, Lagé también es de la opinión que "agosto irá perdiendo un poco su fuerza, porque no hay esta necesidad de viajar cuando tienes vacaciones sino que puedes adaptar las vacaciones al momento que te vaya mejor".

Viajar se ha convertido en una necesidad
  • "¿Cambio la lavadora o hago una escapada?", plantea Palou, un dilema en el que la escapada tiene muchos números de imponerse: "Aunque tenga poco dinero, es mi derecho, casi como una necesidad". El hecho es que hacer turismo cada vez se ha popularizado más y se valora mucho viajar, hasta el punto de que estamos abiertos a hacerlo todo el año. Sin embargo, Lagé afirma que "viajar lejos ha empezado a perder aquello de que si no ibas a Punta Cana no eras nadie", porque "con la pandemia se descubrió el valor de la proximidad", y hoy en día "necesitamos escapadas más cortas y más a menudo". De nuestro entorno, los catalanes todavía tenemos "mucho por descubrir".
¿Desde cuándo existe el turismo?
  • La palabra turismo apareció en los años treinta del siglo XIX, pero el historiador francés especializado en turismo Marc Boyer defendió que "el turismo nació con la 'civilización industrial'" en el Reino Unido en el siglo XVIII. Según Boyer, en paralelo se produjo una "revolución turística" protagonizada por "privilegiados de nacimiento y de la cultura", que obedecía a un proceso de distinción que se había comenzado a gestar a finales del siglo XVII con el Grand Tour, el viaje que hacían jóvenes británicos acomodados para recorrer Europa y que podía acabar en Roma.
stats