La pregunta no es si La 1 debe tener línea editorial
Considerable revuelo en X porque Javier Ruiz defiende que si Antena 3 y Telecinco tienen línea editorial, La 1 debe poder adoptar una, también. Me parece una cuestión absurda, por obvia: no hay ningún medio en el mundo, Marte o Raticulín sin una línea editorial. Elegir qué abre un informativo, qué noticias quedan fuera, si es más importante el crecimiento económico o la salvaguarda del planeta son decisiones inevitables que configuran un posicionamiento. Y, por tanto, el problema no es si el primer canal de RTVE tiene una línea editorial, sino si esta resulta sectaria. Es decir, si en la definición de su posicionamiento los criterios partidistas se imponen respecto al resto. Y solo hace falta ver la parrilla de presentadores o las composiciones de las tertulias para rendirse a la evidencia de que se trata de un canal que claramente favorece una opción política por encima de las otras.
Dicho esto, los críticos de Ruiz le recuerdan que RTVE es pública y las otras, no. El enfoque vuelve a errar: aunque sean privadas tienen unas obligaciones adquiridas de servicio público (que cada vez se han ido rebajando, fruto de la presión que ellas mismas han ejercido). Si explotan un bien público como el espacio radioeléctrico, es pertinente exigir que esta utilización se haga también de manera no sectaria. Que no se alimente el odio. Que no difundan noticias falsas... Más allá del espectáculo pobre de los reproches cruzados entre trincheras, lo que hay es una televisión privada sectaria y el debate complicado –¡pero interesante!– es decidir si la pública tiene derecho a compensar por el otro lado y caer en el mismo pecado, con el pretexto de servir a la mitad de España huérfana de oferta progresista. Es fácil ponerse estupendos y decir que no. Pero hoy mismo la Cuatro de Iker Jiménez presume de haber hecho su mejor octubre de los últimos 17 años. El sistema está enfermo y de ahí viene el problema.