A ‘La Razón’ se le olvida que es ‘La Razón’
La portada de este domingo de La Razón era verdaderamente singular. Salía Isabel Díaz Ayuso en portada, entrevistada, con el titular que decía: “Sánchez es un farsante, busca rentabilidad y blanqueo con la visita del Papa”. Uno de los subtítulos era: “No va a misas, ha negado funerales de estado en iglesias y ahora solo le falta la mantilla”. Evidentemente, que saliera la presidenta en primera página no convertía aquella primera página en singular. Y convendremos que, desde el punto de vista de la revelación periodística, que el líder del PSOE no sea de mucho comulgar no se cotizaba mucho en Bet&Win. Nada de eso. Lo que era inaudito es que el diario no incluía su cabecera en aquella página. Solo si alguien se fijaba en la esquina inferior izquierda, giraba el diario 90 grados, y cogía la lupa, entonces veía una inscripción donde se recordaba que aquello era La Razón, al lado de la fecha. La cabecera es un elemento sagrado, que contiene la principal imagen corporativa de un medio escrito. Solo suele saltar en el caso de aquellas portadas patrocinadas que a los periodistas y a los lectores nos dan un poco de lata (pero que no se pueden rechazar alegremente, teniendo en cuenta cómo está la prensa).
Que el diario de Planeta salga el domingo con una primera página sin cabecera hace especular si esta es la manera que tiene el rotativo de indicar que aquella entrevista es pagada o forma parte de algún convenio instado por la Comunidad de Madrid con motivo de la visita del Papa. Es decir, que la portada es tan publicitaria como cuando es Repsol o quien sea que coloniza la página más noble del día. Supongo que se acabará descubriendo, si hay un contrato de por medio. Si no es el caso, semióticamente lo han resuelto de la peor manera posible, con aquel mención ínfima en el rinconcito, justo al lado del solemne lema Diario independiente de información general.