La reunión Illa-Puigdemont altera las televisiones españolas
Era de prever que el encuentro entre Salvador Illa y Carles Puigdemont en Bruselas alteraría los biorritmos de los informativos y magazines españoles. Cualquier vínculo con el "fugado", "huido" o "prófugo" Puigdemont, los adjetivos habituales que siempre preceden a su apellido en las cadenas privadas, provoca un alud de indignación mediática. Las características de la reunión generaron ejes comunes de análisis.
El apretón. En el Telediario 2 Pepa Bueno definió la escena de "sobria", pero el resto de cadenas prefirieron cronometrarla y considerar que había habido un exceso de contacto. En Atresmedia eran 29 segundos y en Mediaset 30, un tiempo que parecía delatar premeditación y alevosía. Algunas cadenas incluso ralentizaron el apretón de manos inicial, como si buscaran una recreación casi obscena en el gesto por parte de sus protagonistas. El apretón se convirtió en un "largo saludo entre risas", como decían en La Sexta. En Telecinco tiraban del gran tópico: "No deja indiferente a nadie".
Valor del encuentro. El verbo que utilizaban para describir las implicaciones de la reunión tampoco era inocente. En Antena 3 noticias Vicente Vallés casi hizo un monográfico editorializante que destilaba desprecio. Consideró que Illa "consumaba la amnistía" de Puigdemont. También se dio al encuentro el poder de "rehabilitar" al político, y definían las visitas a Waterloo como un gesto para "cumplimentar" y "rendir veneración".
La anormalidad. En las cadenas privadas había también una insistencia en subrayar la irregularidad de ese encuentro, convirtiéndolo prácticamente en una forma pervertida de hacer política. "Uno de los ejercicios en los que más se ha empleado Pedro Sánchez es el de convertir en normal lo que nunca antes se había considerado normal", decía Vicente Vallés, y hacía una relación de todas las decisiones del presidente del gobierno español que rompían la lógica política.
Lista de reuniones.Antena 3 noticias y Espejo público también repasaron visitas anteriores a Waterloo y encuentros de Salvador Illa, dando a entender las malas compañías que frecuentaba: más allá de los independentistas Torra, Aragonès y Junqueras, recordaban a Santos Cerdán, Otegi y Yolanda Díaz. También buscaban imágenes del encuentro entre Illa y Jordi Pujol, de quien recordaban que "está a punto de ser juzgado por corrupción", subrayando una especie de inercia del presidente socialista por acercarse a homólogos poco reputados.
La conversación. Más allá de destacar la ausencia de banderas y sustituirlas por unos tristes ficus como un deshonor a la patria, muchos informativos transcribieron y tradujeron las pocas frases que intercambiaron Illa y Puigdemont ante la prensa, buscando mensajes subliminares. La petición de los fotógrafos de dar "un paso adelante" y que Puigdemont repitió se interpretó en clave de voluntad política. La aparente cordialidad en el diálogo superficial también estimuló sospechas.