Es compatible ser madre con una vida desordenada?
La serie 'Yo siempre a veces' explora la experiencia de la maternidad en los entornos inestables y precarios de la escena cultural alternativa de Barcelona
'Yo siempre a veces'
- Marta Bassols y Marta Loza para Movistar+En emisión en Movistar+ a partir del 23 de abril
El surgimiento de toda una generación de mujeres creadoras de ficción televisiva ha originado un subgénero hasta hace poco (casi) inédito: la comedia de la crianza. Títulos como Better things, Catastrophe, Madres trabajadoras y The letdown abordan la maternidad desde una perspectiva desacralizada que convierte el humor en la mejor arma para encarar la realidad, sin filtros de Instagram, de la crianza. En nuestro país podemos situar en esta tendencia Mira lo que has hecho, con Berto Romero, y Això no és Suècia, de Aina Clotet i Mar Coll. En algunos capítulos esta última serie reunía en la ficción a un grupo de madres en la vida real que compartían sus experiencias como tales en reuniones de apoyo mutuo. Una de estas madres era Marta Bassols, escritora, actriz y agitadora cultural bien conocida (y querida) de la escena barcelonesa. Ahora es ella quien impulsa otra serie sobre las tribulaciones de la maternidad, Yo siempre a veces, coescrita con Marta Loza, apadrinada por Javier Ambrossi y Javier Calvo, y protagonizada por Ana Boga.
Bassols y Loza se inspiran en experiencias propias, como madres y como hijas, para desarrollar una comedia dramática alrededor de una joven barcelonesa, la Laura, de treinta y pocos años que se queda embarazada sin buscarlo y tiene que asumir la maternidad en un contexto de inestabilidad laboral, sentimental y doméstica. El padre está pero no acaba de implicarse. Sin aparcar el humor, Yo siempre a veces no se sitúa tanto en el registro cómico como en una tradición de cine y series indies centradas en recoger el proceso emocional de su protagonista como caja de resonancia, también, de todo un sentir generacional.
La serie sitúa a la Laura en un dilema clave: plantea si se puede ejercer la maternidad más amorosa y responsable sin entregarse al modelo tradicional de familia nuclear y trabajo estable funcionarial, ni renunciar a una concepción muy libre de entender la vida. La serie introduce la dimensión de clase para hacer patente de qué manera los méritos profesionales que te aseguran un trabajo en Berlín no te garantizan, si además no dispones de un colchón económico familiar, la estabilidad para salir adelante con una criatura en Barcelona.
Porque ya desde el primer episodio, que recoge una noche de marcha en la ciudad, Yo también a veces habla sobre el vínculo de amor-odio con Barcelona que sentimos la mayoría de sus habitantes. La ciudad se hace presente en la serie en muchos de sus matices, desde los barrios populares de Santa Coloma de Gramenet hasta las casas acomodadas enfiladas a Collserola, pasando por toda la escena alternativa por donde se mueve la protagonista. Pero también como un territorio hostil entregado al turismo. Las creadoras ejercen igualmente la crítica sobre algunos discursos del entorno más transgresor y cuestionan hasta qué punto se generan redes reales de apoyo a las formas alternativas de maternidad.
Muy bien afinada en el plano emocional, a veces echas en falta que la serie explore más la vertiente punk del personaje, que trasluce sobre todo en el primer y el tercer episodios, con escenas como la de la leche (que los más cinéfilos conectarán con una situación similar a El futuro de Luis López Carrasco). El acabado bastante impecable, muy profesional, de Yo siempre a veces, le resta un poco de la fuerza primitiva y bruta que intuyes soterrada. Pero, como dice Marta Bassols, sí que apunta a defender una "erótica de los cuidados".