Crítica de series

'Departament Amades': ¿y si los minairons y las mujeres de agua vivieran entre nosotros?

La nueva 'sitcom' de 3Cat hibrida con encanto la comedia laboral con la costumbre popularizada por Joan Amades

Anna Moliner y Paula Jornet en la serie 'Departament Amades'.
Act. hace 16 min
3 min
  • Júlia Cots y Jordi López Casanovas para 3Cat
  • En emisión a 3Cat

En Departamento Amadas aparecen mujeres de agua, minairons, brujas, demonios, el hombre del saco y el conde Arnau. Pero la nueva serie de ficción que ha estrenado 3Cat no es una mirada clásica a la mitología catalana ni un programa de divulgación de raíz etnográfica. Esta ficción creada por Júlia Cots y Jordi López Casanovas es una aproximación al folclore desde un formato que soslaya el tono habitual de un costumario sobre leyendas tradicionales. Departamento Amadas adopta el modelo de sitcom laboral que acuñó The office: estamos ante una comedia de oficina en modo de falso documental con la cámara siempre en movimiento, los personajes rompiendo la cuarta pared con miradas de complicidad hacia la audiencia y una visión desmitificada del puesto de trabajo como espacio de productividad. Ahora bien, el registro de la serie aparca el cinismo del formato que crearon Ricky Gervais y Stephen Merchant para situarse a medio camino entre el humor más amable de Parks and Recreation y el tono de comedia pedagógica familiar de Látigo.

El punto de partida de Departamento Amadas es una Cataluña en la que las figuras de las leyendas populares no forman parte sólo del patrimonio cultural, sino que viven entre nosotros, sin que seamos conscientes de ello. El Departamento del título es la oficina pública que se encarga de velar por el patrimonio popular inmaterial. Pero también supervisa, de forma secreta, la buena convivencia entre humanos y criaturas fantásticas. De hecho, gran parte de los integrantes del Departamento son seres híbridos o humanizados. La cabeza, Arnau (Joan Negrié), es el famoso conde glosado por Joan Maragall y Josep Maria de Sagarra. El alma del departamento es Dolça (Anna Moliner), una trabajadora entregada, medio humana y medio mujer de agua, capaz de hechizar a los hombres con su canto. Y Kike (Kike García), el funcionario ejemplar, es descendiente de minairons y humanos de Santa Coloma (de Gramenet, suponemos).

A pesar de los síntomas de desgaste del formato, Departamento Amadas, producida por el Terrat, funciona bien porque los guionistas y buena parte de los intérpretes se lo creen, le otorgan un encanto ineludible y lo hacen funcionar. Los dos intérpretes más jóvenes, Paula Jornet y Joan Esteve, encarnan con más que convicción dos roles arquetípicos de la sitcom laboral, la empleada novela y el enchufado. Como funcionario adicto a las rutinas, Kike García sabe trasplantar a los códigos de la ficción su bagaje en el ámbito del monólogo. Moliner canaliza su energía gozosa en su rol de cabeza, pero en los momentos clave (el combate coral de mujeres de agua, por ejemplo) no se hace lucir el potencial de sus talentos. Con algunas estrellas invitadas ocurre lo mismo: Judit Martín (como mujer de agua que perturba la paz de las piscinas municipales) y Miguel Noguera (como hombre del saco) están desaprovechados. Por lo general, la inserción de las tramas con los personajes mitológicos no cuaja tanto como la comedia de oficina. Y el esplendor visual de las leyendas del país merecía no quedar reducido a dibujos generados con inteligencia artificial.

La serie también apunta pero no se atreve a adentrarse en debates oportunos, como la competencia que el Ratoncito Pérez castellano hace a Los Angelets de los dientes catalanes. Departamento Amadas también confirma cómo la plataforma 3Cat se ha convertido en el limbo donde van a parar las ficciones con más vocación innovadora (como ocurrió también con la Sala polivalente de La Calórica) pero en las que la televisión pública no parece acabar de confiar.

stats