El Mobile pone el modo avión

El congreso tecnológico amplía el foco hacia una industria tan conectada como la aviación

Interior del expositor de Airbus en el MWC 2026.
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L'Hospitalet de LlobregatHace años que el Mobile World Congress (MWC) no se cansa de repetir que es algo más que móviles. Así lo certifica el hecho de que el 60% de los asistentes provengan de otras industrias y que los teléfonos hayan ido perdiendo peso en los expositores que pueden visitarse estos días en la Feria de Gran Vía, en favor del protagonismo que han ido ganando robots futuristas e, incluso, peluches animados. Para ello, el congreso tecnológico ha decidido dar un paso más en esta edición y ha puesto el foco en una industria donde la conectividad es clave: la aviación.

La GSMA, organizadora del MWC, ha dedicado por primera vez en sus 20 años en la ciudad un espacio en el congreso a un sector ajeno a la industria del móvil y ha apostado por imaginar cómo pueden ser los aeropuertos del futuro, poniendo en valor todo el proceso, desde que se empieza a buscar el vuelo hasta que se toma. "Los aeropuertos funcionan como una ciudad inteligente en sí mismos. Compiten constantemente por pasajeros, pero no pueden crecer más, aunque los usuarios seguirán aumentando en los próximos años. Aquí la cuestión es cómo se hacen más inteligentes si no pueden hacerse mayores", expone el responsable de aviación conectada a la GSMA, Barney Stinton.

Cuando el viajero todavía está en el sofá de casa, entra en acción la propuesta que Vueling ha presentado en el Mobile. Desde su centro de innovación en Viladecans, la aerolínea catalana ha diseñado un chat alimentado por inteligencia artificial (IA) para ayudar a los clientes a encontrar destino. A partir de su oferta de rutas, la herramienta se adapta a las peticiones que se le plantean, sea por escrito o directamente por mensaje de voz. "Incorporamos la IA como un nuevo canal de compra y nos anticipamos a una de las vías que el cliente acabará utilizando preferentemente", sostiene el director de IT de Vueling, Javi Álvarez. No es la primera vez que utilizan esta tecnología, que también responde a preguntas frecuentes en su web y optimiza los programas de vuelos cuando hace mal tiempo.

Sólo hay que darle la información básica, como que se quiere realizar un viaje de fin de semana en familia a una ciudad europea con mucha cultura, y el asistente virtual hace el resto. Praga, Florencia y Berlín son algunas de las opciones que plantea con propuestas de planes que se pueden realizar y no tarda en decir cuáles salen más baratas según los días que se quiere ir. Una vez elegido el destino, ya sólo falta escoger asiento, dar los datos y pagarlo todo. La compañía aérea lleva un año trabajando en el desarrollo de esta IA y prevé ponerla a disposición de los clientes este 2026, a ser posible antes del verano, consciente de que cada vez son más los usuarios que planean sus viajes con ChatGPT.

Escogido el destino, es necesario preparar el equipaje. Aquí entran en juego las etiquetas inteligentes que ha creado la compañía noruega BagID para evitar todo el papeleo que se engancha en las maletas cuando se facturan. Pero no sólo reduce el consumo de papel sino que también permite generar las etiquetas desde casa y dejarlas puestas, por sólo tenerlas que llevar a un mostrador habilitado y evitar las colas eternas de cada aerolínea, además de controlar en todo momento dónde están las maletas una vez se han dejado en la cinta. Por ahora, solo pueden utilizarse con la aerolínea Norwegian, con un coste de 200 euros por dispositivo, pero Aena ya está probando si funcionan en aeropuertos como los de Barcelona, ​​Alicante, Palma y Gran Canaria, a la espera de que más compañías se sumen.

Una vez en el aeropuerto, la francesa Outsight se encarga de garantizar que nada pasa desapercibido. Esta tecnológica permite localizar a cualquier pasajero o trabajador que se encuentre en el interior de la infraestructura a través de muchos sensores instalados en las paredes, además de detectar objetos sospechosos. "Hacemos una monitorización de todo en tiempo real y, además, podemos predecir qué va a pasar a partir de la información que se ha ido registrando", resume uno de sus responsables, Eduardo de la Espriella. Sólo deben avisar cuando ven que se forman colas en los filtros de seguridad o adaptar los efectivos según los flujos que esperan recibir. "En un aeropuerto la eficiencia lo es todo", remarca De la Espriella. En París, Roma y Dallas ya les han contratado. En este último aeropuerto estadounidense también disponen de otra herramienta de control, un perro robot de Anybotics que se dirige a aquellos puntos calientes en los que puede haber incidentes de seguridad, como en las instalaciones eléctricas o las calderas, una solución muy presente en la industria que empieza a entrar en otros sectores como la aviación.

Llegados a este punto, con todos los checks hechos —obviamente, también el check in—, sólo falta sentarse en el avión. Es aquí donde el fabricante francés Airbus está analizando cómo puede mejorar la experiencia de los usuarios. Tal y como expone en el MWC, está probando cómo personalizar los vídeos que ven los viajeros en su asiento según sus gustos por "hacerles sentir en casa", tal y como indica el responsable de aviación conectada a Airbus, Eric Peyrucain. La empresa también quiere incidir en una de las principales preocupaciones de las aerolíneas: el derroche alimentario, con el 40% de producto que se lanza a la basura. Para ello, han creado un lector de bandejas que permite ver qué se consume realmente, con el objetivo de adaptar la carga en los próximos vuelos, lo que también permite ahorrar combustible, uno de los principales quebraderos de cabeza de las compañías aéreas.

"La industria móvil está en todas partes y nos seguiremos adentrando en otros sectores", sostiene Stinton sobre el compromiso de GSMA al repetir esta prueba piloto en siguientes ediciones del MWC. El salón avanza así hacia otros modelos feriales como el Smart City, un modelo de éxito ideado por Fira de Barcelona donde se estudia cómo la tecnología impacta en las diferentes industrias que conviven en las ciudades inteligentes a través de diferentes verticales, como la movilidad o la vivienda.

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