Editorial

Un nuevo frente judicial que asfixia un poco más al PSOE

Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hoy miércoles en la sede central del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid.
27/05/2026
2 min

BarcelonaNo hay duda de que el PSOE vive inmerso en una auténtica tormenta judicial en la que casi cada día nuevos titulares sustituyen a los anteriores y donde es difícil separar el grano de la paja. De entrada, tanto en el caso que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como en esta ramificación del llamado caso Leire, las acusaciones son graves y los indicios preocupantes. Pero se hace difícil creer que todo ello obedece a la acción ciega de la justicia cuando este es un gobierno que se ha enfrentado directamente a los jueces, por ejemplo con la aprobación de la amnistía, y cuando es notorio que se han abierto causas contra el entorno del presidente Pedro Sánchez con un notable tufillo a lawfare, como la que afecta a su esposa.

Es en el contexto de este asedio judicial al PSOE que se sitúa la presunta trama que ahora investiga el juez Santiago Pedraz y que tenía como objetivo entorpecer la acción de la justicia y las investigaciones de la Guardia Civil. El auto hecho público por el juez sitúa a Santos Cerdán como líder de la trama, mientras que Leire Díez sería el brazo ejecutor que actuaría en nombre del partido pero sin ninguna vinculación legal con él. Díez habría cobrado, sin embargo, alrededor de 40.000 euros por sus gestiones a través de consultores o despachos de abogados de confianza, y de ahí la imputación, entre otros, del exvicepresidente de la Junta de Andalucía Gaspar Zarrías o de la gerente del PSOE, que habría autorizado los pagos, Ana María Fuentes.

La única buena noticia para el PSOE en este caso es que Santos Cerdán ya está fuera del partido e investigado en otra causa, aunque la investigación puede tener consecuencias nefastas para un partido que, a pesar del optimismo de Pedro Sánchez, no levanta cabeza y para el que el final de la legislatura se está convirtiendo en un calvario. Pedro Sánchez, que es el secretario general del partido, siempre podrá decir que él no sabía nada de las gestiones de Cerdán, pero lo cierto es que este caso es diferente de los otros porque se hacía una especie de guerra sucia contra la justicia en nombre del partido. También es cierto que ahora sabemos que Cerdán podría estar interesado en boicotear investigaciones que le afectaban directamente a él, pero claro, el dinero que se utilizaba era del partido, no de su bolsillo.

En todo caso, este nuevo frente judicial asfixia un poco más al PSOE en unos tiempos convulsos que recuerdan también la ofensiva final contra Felipe González de los años 1993-1996 (aunque él parece que no se acuerde): la política pasa a un segundo plano y el protagonismo lo toman los tribunales. Evidentemente, cada caso se tiene que analizar por separado y ver qué queda al final, pero es obvio que hay mucha gente interesada en hacer descarrilar este gobierno, imponer un castigo ejemplar a sus líderes y poner el PSOE en manos de alguien como Emiliano García Page. Y que quien aspira a recoger los frutos de todos estos escándalos es un partido, el PP, que no puede dar ninguna lección de limpieza, al contrario, y que estos mismos días afronta un juicio por hechos mucho más graves, como es el de la operación Kitchen.

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